todos los miércoles hasta el 26 de noviembre
¿Felices o conformados? 'Relaciones Modernas' reflexiona sobre la pareja con humor en el tetro Lara
Con solo cuatro actores (Estévez, Berlanga, Morales y Sanmillan), esta pieza íntima combina humor cáustico y brillante sin caer en lo burdo, invitando a reflexionar sobre constructos sociales, sexualidad fluida y la búsqueda de plenitud en las relaciones contemporáneas.

Relaciones Modernas.
Madrid. Dos parejas de amigos de treinta y tantos años se reúnen habitualmente para cenas que, en apariencia, fortalecen sus lazos. Por un lado, Marina y Gonzalo representan la pareja convencional: estables, rutinarios, con una vida predecible que gira en torno a compromisos cotidianos y una monogamia asumida como norma. Por el otro, Alicia y Pablo encarnan la pareja soñada, envidiada por su aparente pasión y modernidad. Sin embargo, en una de esas cenas de los jueves, explota la bomba: Alicia y Pablo anuncian su separación para explorar "relaciones modernas", descubriendo nuevas formas de relacionarse que desafían los moldes tradicionales. Este giro inesperado sacude los cimientos de Marina y Gonzalo, sumiéndolos en una crisis profunda. De repente, dudan de la validez de su propia unión: ¿son realmente felices o simplemente se conforman con una existencia cómoda? ¿Funciona su relación o sería mejor probar esas alternativas abiertas, donde la sexualidad no es estanca y la felicidad no depende exclusivamente de complementarse con una sola persona?
Este conflicto forma el núcleo argumental de Relaciones Modernas, una obra teatral que la productora La Caída ha puesto en escena cada miércoles hasta el próximo 26 de noviembre en la sala Lola Membrives del madrileño Teatro Lara. Con un libreto escrito por Lucía Estévez, dirección de Paco Rodríguez e interpretaciones a cargo de la propia Estévez, junto a Jorge G. Berlanga, Pilar Morales y Sergio Sanmillan, la pieza se despliega en un formato íntimo y compacto: solo 75 minutos de duración y cuatro personajes principales. Esta economía narrativa resulta ideal para el espacio reducido de la sala, que fomenta una conexión directa y palpable con el público, casi como si los espectadores formaran parte de esa cena fatídica.
La obra no solo entretiene, sino que invita a una reflexión profunda sobre temas eternos en el teatro y en la vida: las relaciones de pareja en la era contemporánea, los constructos sociales que nos atan a modelos obsoletos, el rol de la sexualidad como algo fluido o rígido, y la búsqueda de la felicidad compartida versus individual. El texto de Estévez está bien armado, con diálogos que fluyen con naturalidad y evitan los clichés fáciles. Incorpora golpes de humor brillantes y cáusticos, que caen lo justo en lo evidente sin resbalar hacia el vodevil burdo o la sal gorda, a pesar de una temática tan antigua como el propio teatro, propensa a exageraciones vulgares.
El ritmo ágil mantiene al espectador enganchado desde el primer minuto, alternando momentos de tensión emocional con risas liberadoras que alivian la introspección. Los actores brillan en su contención: Estévez aporta frescura y vulnerabilidad a su rol, mientras Berlanga, Morales y Sanmillan completan un cuarteto equilibrado, donde cada gesto y silencio contribuye a la atmósfera opresiva de la duda existencial.
En definitiva, Relaciones Modernas se erige como una opción imperdible para un miércoles por la noche en Madrid. No solo divierte con su inteligencia cómica, sino que, si el espectador lo permite, provoca una tertulia interna sobre eso tan implantado en nuestra sociedad: la presión de encontrar la plenitud en la complementariedad con otros, en lugar de en uno mismo. En un mundo donde las "relaciones modernas" –poliamor, apertura emocional, experimentación– ganan terreno, esta pieza recuerda que la verdadera crisis no está en las formas, sino en la honestidad con uno mismo. Una propuesta fresca, oportuna y accesible que, con su modestia escénica, logra un impacto duradero. Si buscas teatro que combine risas con preguntas incómodas, es un opción ideal.