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Ni Napoleón se salva: roban nueve joyas imperiales del Louvre en pleno París

Un grupo de ladrones se lleva en apenas minutos una corona, una tiara y varios collares del legado napoleónico, dejando a Francia sin parte de su tesoro y con el orgullo nacional herido

Museo del Louvre de París

Museo del Louvre de ParísLOUVRE /X

Publicado por
Sandra Sánchez

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Ni los emperadores franceses descansan tranquilos. En una escena digna de película, un grupo de ladrones logró robar nueve joyas históricas vinculadas a Napoleón y a la emperatriz Eugenia de Montijo del mismísimo Museo del Louvre de París, en apenas cuatro minutos (máximo siete) y sin disparar un solo tiro. Francia, tan celosa de su patrimonio, amanece con un boquete no solo en las vitrinas, sino también en su orgullo.

El robo, ocurrido la madrugada del domingo 19 de octubre, ha sido calificado por las autoridades como “una operación quirúrgica”. Los delincuentes, al parecer tres o cuatro, aprovecharon las obras en la fachada del museo para acceder mediante una cesta elevadora y romper un ventanal que daba directamente a la Galerie d’Apollon, donde se exhiben las joyas de la Corona francesa.

El botín sustraído incluye una corona de Eugenia de Montijo, esposa de Napoleón III; una tiara, un broche y varios collares con gemas engastadas, piezas de valor histórico y sentimental incalculable. Parte de ellas formaban el corazón del Tesoro del Segundo Imperio, y se exhibían junto a los míticos diamantes “Regent” y “Hortensia”, que por suerte siguen en su sitio.

Los ladrones huyeron dejando atrás una sola pista: una de las coronas apareció tirada y dañada en una calle cercana al museo, lo que hace pensar que tuvieron que abandonar parte del botín durante la fuga.

El ministro del Interior francés, Laurent Nuñez, ha reconocido que el golpe fue “planificado con precisión militar”, una descripción que, conociendo a los franceses, no ayuda precisamente a calmar los nervios. París se pregunta ahora cómo es posible que los guardianes del arte más famoso del mundo —con 8,7 millones de visitantes al año— no pudieran evitar un atraco en pleno corazón del museo más vigilado de Europa.

El Louvre ha cerrado temporalmente sus puertas, tanto por seguridad como por puro bochorno. Mientras tanto, el caso ha reabierto el eterno debate sobre la seguridad del patrimonio europeo y el mercado negro del arte. Expertos aseguran que si las joyas son desmontadas o revendidas por piezas, será casi imposible recuperarlas.

Y aunque Napoleón ya no pueda conquistar nada, parece que sus joyas sí han sido conquistadas, esta vez no por enemigos históricos, sino por unos ladrones que, con más astucia que gloria, han dejado a Francia sin parte de su imperio más reluciente.

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