Freno a China: las tierras raras que han desatado la nueva guerra comercial con Estados Unidos
Son 17 minerales esenciales para fabricar móviles, misiles o coches eléctricos. China controla el 70% y Washington ya habla de “monopolio inaceptable”.

Tierras raras bajo el control de China
No son tierras ni son raras, pero mueven medio planeta. Las llamadas tierras raras (17 elementos imprescindibles para la tecnología moderna) están detrás del nuevo pulso entre Estados Unidos y China. Trump ha cancelado su reunión con Xi Jinping y amenaza con aranceles “masivos” si Pekín no abre el grifo. En el fondo, la pelea no es por el comercio: es por el futuro.
China tiene el 70% del pastel
Según el Servicio Geológico de Estados Unidos, China produce casi siete de cada diez toneladas de tierras raras que se extraen en el mundo. Le siguen, muy de lejos, EE. UU., Rusia y Myanmar. Y lo más importante: las reservas también están en su suelo. Pekín lleva años blindando su posición y restringiendo exportaciones de minerales clave para baterías y microchips.
Washington ve en eso un movimiento político. “China demuestra que el mundo no puede depender de un socio poco fiable”, ha declarado el secretario del Tesoro, Scott Bessent. La Unión Europea, por su parte, prepara una respuesta coordinada. Pero sin minas propias, poco margen tiene para reaccionar.
El oro del siglo XXI
Los economistas lo llaman ya el petróleo del futuro. Sin tierras raras no hay móviles, ni coches eléctricos, ni turbinas eólicas. El neodimio está en los imanes de los generadores, el lantano en las baterías y el gadolinio en las resonancias magnéticas. Son invisibles para el consumidor, pero sostienen todo lo que usamos a diario.
Por eso Washington busca alternativas. Firmó acuerdos con Ucrania y Australia, y explora nuevas minas en África y América Latina. Pero montar una cadena de suministro completa lleva años, y mientras tanto, China sigue teniendo la llave del enchufe global.
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Elena Bellver
De la tecnología al tablero geopolítico
En defensa y aeroespacio, estas materias son críticas: misiles, radares o sistemas de guiado dependen de ellas. Cada restricción china golpea directamente a la industria militar y tecnológica occidental. Trump lo sabe, y por eso ha endurecido su discurso: “Si China quiere monopolizar las tierras raras, nosotros impondremos aranceles del 100%”, escribió en su red social Truth.
El mensaje es claro: el pulso no va de minerales, sino de poder. Quien controle las tierras raras controlará la economía del siglo XXI. Y ahora mismo, esa ventaja (como casi todo) habla mandarín.