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Papúa Colón: la jungla que conquistó Madrid y que cinco años después sigue marcando tendencia

Cinco años después de su apertura, Papúa Colón sigue marcando la pauta en la noche madrileña. Su propuesta de gastronomía de alto nivel combinada con espectáculo ha convertido al restaurante en un punto de referencia para quienes buscan cenas que van más allá del plato: acrobacias aéreas, música en directo y coctelería de autor conviven en un ambiente que recuerda a una jungla urbana en pleno centro de Madrid.

Papúa Colón

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Francisco Pérez

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Desde hace cinco años, Papúa Colón no solo es uno de los restaurantes más comentados de Madrid: es un fenómeno que ha sabido reinventar la noche capitalina. Su propuesta gastronómica de alto nivel y su condición de pionero del dinner show lo convirtieron desde el primer día en un punto de inflexión para quienes buscaban algo más que una cena. Y lo cierto es que, entre luces cálidas, vegetación exuberante y esculturas animales, sus más de 600 metros cuadrados siguen transportando a los comensales a esa jungla urbana en la que uno entra para desconectar… y de la que cuesta salir.

Situado junto al Teatro Fernán Gómez, Papúa ha perfeccionado con los años un concepto ambicioso: estética inmersiva, platos con identidad propia y una atmósfera diseñada para celebrar la noche sin prisas. Su decoración, que mezcla exotismo e interiorismo contemporáneo, funciona como un escenario perfecto para una cocina donde la tradición española se cruza con influencias globales.

Papúa Colón

Papúa ColónDaniel Gonzalez

El plan estrella de los fines de semana madrileños

Los viernes y sábados, a partir de las 21:00, el restaurante se transforma en un auténtico punto de encuentro para quienes quieren combinar comida, espectáculo y diversión sin tener que cambiar de local. El DJ residente marca el rumbo de la velada mientras la iluminación y la vegetación crean un ambiente animado pero cómodo, ideal para cenas largas con amigos, afterworks que se alargan o visitas de fin de semana a la capital.

Papúa no apuesta por un show invasivo ni estridente, sino por un entretenimiento que envuelve sin interrumpir. Acrobacias aéreas, música en directo, saxofón, flamenco y pequeñas sorpresas mantienen el interés sin robar protagonismo a la conversación. Esa mezcla —ni barullo, ni silencio— es una de las claves del éxito: cada velada se convierte en un plan completo que se adapta tanto a celebraciones informales como a eventos más exclusivos.

Cocina reconocible, viajera y con carácter

Al frente de la propuesta culinaria está el chef Wilmar Soto, que ha logrado articular una carta en la que conviven raíces españolas, gestos tropicales y un respeto absoluto por el producto. Su cocina se apoya en la técnica y en una brasa de encina que aporta personalidad a muchos de los platos.

Uno de los imprescindibles para empezar es su particular versión de la ensalada César, servida como un ssäm coreano que se come con la mano y guarda en su interior los sabores clásicos con un extra de parmesano. A partir de ahí, llega un desfile pensado para compartir:

Steak tartar “Jules Verne” de vaca rubia gallega madurada sobre brioche tostado.

Ensaladilla de txangurro escabechado con toque ahumado.

Tartar de bonito y ajo blanco de coco, acompañado de huevas de trucha y mini mazorcas tatemadas.

Platos en Papúa Colón

Platos en Papúa Colón

Los arroces también tienen un papel protagonista, desde el socarrat de gamba roja con alioli de ajo negro hasta el bomba mantecado con picanha madurada 180 días. La brasa se luce en propuestas como el aguacate braseado con tartar de langostino o el tomahawk de angus, mientras que en el capítulo de pescados destacan el pargo a la brasa con satay de camarones y la lubina al carbón con puré de apionabo.

Los postres son otro punto fuerte: la tarta entre algodones, el mini-cake de chocolate Papúa 70% o la torrija caramelizada de pan brioche son tentaciones que justifican prolongar la sobremesa. Para los más curiosos, el restaurante ofrece también un menú gastronómico de 10 pasos por 80 euros.

La coctelería que viaja por el mundo… sin salir de la mesa

La barra, liderada por Daniel Regajo, se ha convertido por méritos propios en un pilar del concepto Papúa. Regajo —una figura muy reconocida en el sector— firma una carta donde técnica, originalidad y sabor conviven en equilibrio. Entre los imprescindibles:

Perro Verde (pisco, mezcal, manzana y jalapeño).

Pasión Pop (ron blanco, chocolate blanco y fruta de la pasión).

Papúa Spritz, una reinterpretación sofisticada del aperitivo clásico con vodka y champagne.

Cóctel en Papúa Colón

Cóctel en Papúa ColónDaniel Gonzalez

Su filosofía es clara: “Queremos representar una coctelería viajera, con mucho sabor y un punto exótico. Por eso creamos un mapa que conecta culturas a través de la vajilla, el nombre y los ingredientes de cada cóctel”, explica el propio Regajo.

Un plan redondo para el invierno madrileño

Durante los fines de semana, la suma de gastronomía, música y espectáculo hace que la noche continúe sin necesidad de levantar la copa de la mesa. Una fórmula que ha consolidado a Papúa Colón como uno de los planes más sugerentes para alegrar el invierno en Madrid, tanto para grupos de amigos como para reuniones de empresa o visitantes que quieren vivir un plan completo en pleno centro de la ciudad.

Papúa no es solo un restaurante: es una experiencia inmersiva que cinco años después sigue marcando tendencia. Y todo apunta a que todavía le queda mucho recorrido.

Papúa Colón

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