La bebida típica madrileña que tomaban tus abuelos y ahora arrasa entre los jóvenes en los aperitivos de Navidad
El aperitivo clásico que nadie veía venir y que hoy es el nuevo plan trendy

Los jóvenes han adoptado el aperitivo como nuevo plan social: menos noche, más día y sobremesa compartida.
Durante décadas fue un ritual de sábado o domingo para gente mayor. Hoy, en plena fiebre de nostalgia estética y "aperitivos de tarde", el vermut ha resurgido con fuerza en España. Jóvenes, bares modernos y una nueva cultura del "tardeo" lo han convertido en la bebida estrella del aperitivo especialmente en Navidad. ¿Qué hay detrás de este boom inesperado?
En España se consumen entre 25 y 30 millones de litros al año, según la Asociación Española del Vermouth (ANEV), una cifra estable que no solo resiste: evoluciona. El sector confirma que la categoría lleva varios años en crecimiento gracias a nuevos consumidores y a una oferta que ya no se limita al clásico de botella oscura con rodaja de naranja.
Alimarket, en su último informe, destacaba que las marcas han encontrado un renovado interés por parte del público joven y que la innovación (ya sea en aromáticas, maceraciones o presentaciones) ha sido clave para ese repunte.
La consultora Euromonitor observa que la tendencia del "tardeo" ha desplazado parte del ocio nocturno hacia planes de día, más sociales y gastronómicos. Ese cambio cultural ha convertido al aperitivo en un espacio donde esta bebida encaja como anillo al dedo: ligera, conversable, infinita en maridajes y mucho menos agresiva que otros alcoholes fuertes. A ello se suma una vuelta al producto auténtico, local y artesanal.
Qué observan las bodegas tradicionales sobre este nuevo auge
Carlos Muñecas, fundador y CEO de Bodegas Sanviver, la firma que produce el icónico vermut madrileño Zarro, confirma lo que ya se intuye al otro lado de la barra: "Se trata de una costumbre que lleva años establecida en nuestro país, y ahora gente joven también se está sumando a ella. Es bonito ver cómo disfrutan de tomar esta bebida como hacían sus padres y abuelos en su tiempo libre, manteniendo viva una tradición."
Ese público nuevo no llega por coincidencia. La industria se ha movido. Él lo cuenta con claridad: "Estamos atrayendo sobre todo a un consumidor que busca sabores frescos y propuestas menos tradicionales. Nuestras innovaciones, como Vermut con Pomelo y con Naranja, funcionan muy bien porque permiten introducir a nuevos consumidores desde una experiencia más ligera y divertida."
La escena se repite en terrazas y barrios: jóvenes pidiendo esta copa con una naturalidad que hace diez años habría sorprendido. Muñecas lo atribuye a su versatilidad y a la fuerza cultural que vuelve a tener: "Es una excusa perfecta para socializar y desconectar. Su vínculo con la cultura madrileña y la recuperación de costumbres clásicas lo han convertido en una opción muy popular."
Y si hay una fecha donde brilla, es Navidad. Lo confirma sin rodeos: "En Navidad vemos un pico muy claro, sobre todo en los aperitivos. Son fechas en las que se multiplican las reuniones, y esta bebida vuelve a ocupar un papel protagonista en esos momentos previos a la mesa."

Los mercados madrileños en Navidad: luces, plan de día y el regreso del aperitivo como ritual social.
Del bar al salón: cómo servirlo (sin tutorial ni postureo)
Prepararlo en casa no tiene ciencia, pero tiene truco. Muñecas lo explica como quien pasa un ritual familiar: un rojo agradece la cáscara de naranja, porque intensifica el amargor elegante; si se busca aún más carácter, el pomelo es aliado. El blanco, en cambio, agradece un toque ácido (limón o lima) y se lleva bien con fresa o frambuesa, más frescura y brillo en nariz. No hace falta seguir reglas estrictas, el punto está en realzar, no tapar.
En maridaje, la tradición manda: gilda con rojo, perfecta por su vinagre, su sal y su aceituna. Pero el abanico se abre a quesos curados, embutido noble, frutos secos, incluso ahumados o parrilla cuando la botella dice Reserva. Para el blanco, Muñecas lo tiene claro: mariscos y quesos suaves hacen magia.

Un vaso frío y unas gildas son todo lo que se necesita para abrir el aperitivo castizo. Tradición líquida que vuelve.
¿Modita pasajera o vuelta definitiva?
El CEO de Zarro es optimista: "Creemos que el consumo va a seguir creciendo, tanto a nivel nacional como internacional. Estamos consolidando presencia en nuevos mercados y desarrollando nuevos productos, incluyendo la tendencia sin alcohol, que seguirá ganando protagonismo." Sorprende que, hoy, la referencia más demandada de la casa sea justamente Zarro Sin Alcohol. Otra pista generacional: menos exceso, más ritual.
Los datos apuntan lo mismo: más aperitivo social, más consumo diurno, más búsqueda de autenticidad. El retorno generacional no es solo nostalgia, es una forma de habitar el tiempo. No se bebe con prisa. Se bebe hablando.