España y Portugal, contra todos: la Península Ibérica se mueve en dirección opuesta a la de Europa
Estudios geológicos revelan un giro lento del territorio, que tendería a cerrar el Mar Mediterráneo

La Península Ibérica, vista desde la Estación Espacial Internacional.
La Península Ibérica se estaría moviendo de forma distinta al resto de Europa, tal y como habrían concluido unos científicos que han publicado su investigación en Gondwana Research. Según un estudio reciente, España y Portugal giran en sentido de las agujas del reloj, mientras que otras zonas europeas muestran rotaciones diferentes. Este movimiento forma parte de la dinámica de las placas tectónicas en el Mediterráneo occidental.
El análisis se basa en datos geodésicos obtenidos por satélites y sistemas GPS, que permiten medir desplazamientos de la superficie con una precisión milimétrica. Los investigadores han combinado estos datos con información sísmica para identificar cómo se comporta la corteza terrestre en el suroeste de Europa.
La rotación de la Península Ibérica estaría impulsada por la convergencia entre las placas de Eurasia y África. Según las cifras del estudio, estas placas se acercan entre cuatro y seis milímetros por año, un ritmo pequeño para los estándares humanos pero significativo en geología.
Este movimiento no separa a España de Francia, porque la Península sigue arrastrando parte del continente europeo a su alrededor. Sin embargo, la dirección de rotación es diferente a la de otras regiones como Italia o Turquía, que experimentan rotación en sentido contrario.
A muy largo plazo, los datos usados en el estudio sugieren que la península Ibérica y el norte de África podrían acabar colisionando, lo que cerraría el mar Mediterráneo. Este escenario está previsto en escalas de tiempo de decenas de millones de años y no afecta directamente a la vida cotidiana actual.