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El método de Paula Seiton, experta en orden y limpieza, con hielo para asentar alfombras nuevas sin dañar las fibras

"Un vaso, un cubito y 24 horas": el gesto viral de Paula Seitán que elimina los picos de las alfombras nuevas sin vapor ni herramientas especiales

Una alfombra nueva bien extendida transforma el salón: fibras alineadas, esquinas planas y efecto acogedor inmediato.

Una alfombra nueva bien extendida transforma el salón: fibras alineadas, esquinas planas y efecto acogedor inmediato.Getty Images

Patricia de la Torre
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Cuando estrenas alfombra, todo es ilusión… hasta que las esquinas se levantan y los picos se niegan a tocar el suelo. No es un defecto, es pura física: la fibra conserva la memoria del enrollado y necesita tiempo (y técnica) para adaptarse. La buena noticia es que no hace falta vapor, ni pesos industriales, ni productos específicos. Paula Seiton, experta en orden y limpieza, ha viralizado un gesto muy simple para solucionarlo.

El truco de Paula Seiton para alfombras nuevas: por qué el hielo funciona

La explicación es más simple de lo que parece. Al colocar un cubito de hielo sobre la zona levantada (siempre protegido por un vaso invertido que concentre la humedad) se produce una liberación lenta y controlada de agua a medida que el hielo se derrite. Esa humedad penetra en las fibras, las flexibiliza y ayuda a que pierdan la tensión acumulada por el enrollado. Con el paso de las horas, la alfombra "cede" y recupera su caída natural. No necesitas pastillas, ni planchas, ni vapor: solo paciencia.

El vaso actúa como campana que evita que el agua se disperse y, además, limita el contacto directo con el entorno. Pasadas 24 horas, basta con retirar el vaso, comprobar que la zona está seca y, si es necesario, cepillar suavemente en el sentido de la fibra para devolver textura.

¿Sirve el truco de Paula Seiton para cualquier tipo de alfombra?

La pregunta se repite en comentarios: ¿vale para todas? En alfombras de fibras sintéticas como polipropileno o poliéster, el método funciona especialmente bien porque la humedad controlada ayuda a relajar la memoria del material. En lana o mezclas naturales también puede ser eficaz, siempre que la cantidad de agua sea mínima y el secado completo. La clave es no empapar. Un cubito es suficiente.

Hay una advertencia importante: si la alfombra está sobre parquet o suelos de madera sensible a la humedad, conviene extremar precauciones. El vaso debe sellar bien y el cubito no debe exceder el tamaño estándar. Si el suelo es muy delicado, coloca primero una lámina impermeable muy fina bajo la zona afectada para evitar que la humedad alcance la madera. 

Si la esquina mide pocos centímetros y el pico es leve, un solo punto con hielo bastará. Si el levantamiento es más amplio, trabaja por zonas, siempre con pequeñas dosis de humedad y tiempos de secado completos entre aplicación y aplicación. La tentación de acelerar el proceso con secador o calor directo puede jugar en contra, fijando tensiones en lugar de liberarlas.

Si acabas de estrenar alfombra y las esquinas te desafían, prueba el método del hielo. Compruébalo por ti misma. A veces, la explicación más simple es también la más elegante.

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