Adiós al uso de contraseñas: Microsoft apuesta por el acceso sin claves en nuevas cuentas

¿Y si recordar claves dejara de ser necesario? El giro de Microsoft apunta justo a esa idea: convertir el acceso digital en un proceso más simple, más rápido y menos dependiente de una rutina que lleva años marcando la vida online de millones de usuarios.

Uso del 'passwordless by default' microsoftmicrosoft.com/

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Microsoft ya configura sus nuevas cuentas para que el acceso sin contraseña sea la opción principal. El cambio da más peso a las passkeys (claves digitales para entrar sin contraseña), la biometría y los métodos ligados al dispositivo, y refuerza una transición que puede alterar de forma clara la manera en la que millones de personas entran en sus servicios digitales.

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Crear una cuenta, inventar una contraseña, confirmarla y guardarla es un gesto automático en internet desde hace años. Microsoft quiere cortar esa rutina. Las nuevas cuentas ya se configuran para acceder sin contraseña, apoyándose en passkeys, biometría o métodos ligados al dispositivo. The Verge subraya que ese acceso sin claves pasa a ser la opción por defecto, una forma más rápida y segura de iniciar sesión.

El cambio no es solo técnico. Cambia el punto de partida: la contraseña deja de ser lo primero que te piden. A partir de ahí, todo el proceso se simplifica y se apoya en algo que el usuario ya controla, como su móvil o su ordenador, 2026 marca un avance claro de las passkeys frente a las claves tradicionales. 

La contraseña deja de ser el primer paso

Inicio sesión cuenta Microsoftmicrosoft.com

El giro se ve desde el registro. En lugar de obligar a crear una clave, Microsoft orienta el acceso hacia métodos sin contraseña. The Verge explica que las nuevas cuentas nacen con ese enfoque, lo que cambia una costumbre muy asentada. La diferencia es práctica. Antes, el primer paso era inventar una clave; ahora, validar tu identidad con el dispositivo. Es un cambio pequeño en pantalla, pero grande en uso. Reduce fricción y evita uno de los puntos más débiles de la seguridad digital.

Abrir una cuenta ya no pasa por inventar una clave

Abrir una cuenta

Llevado al día a día, el cambio se nota enseguida. Crear una cuenta deja de implicar pensar una combinación, repetirla y confiar en no olvidarla. En su lugar, el acceso puede resolverse con una passkey, la huella o el reconocimiento facial.

Ese mismo enfoque se traslada al uso cotidiano. Entrar en Outlook, OneDrive o en una cuenta de trabajo puede hacerse sin teclear nada. Basta con validar desde el dispositivo. Microsoft insiste en esa idea: menos pasos y menos dependencia de una clave que puede filtrarse o reutilizarse. Windows Central encuadra este movimiento dentro de una estrategia más amplia: ir dejando atrás funciones muy ligadas al viejo modelo de contraseñas guardadas y gestionadas como eje del acceso. 

La tecnología que quiere jubilar la clave de siempre

Las passkeys

Las passkeys son el núcleo del cambio. No son una contraseña más compleja, sino otra forma de entrar. Microsoft las define como credenciales que permiten iniciar sesión con algo que el usuario ya usa a diario: su rostro, su huella o un PIN del dispositivo. (Microsoft). La ventaja es doble. Por un lado, simplifican el acceso. Por otro, reducen problemas conocidos como el phishing o el robo de credenciales. El sector está acelerando esta transición porque el modelo de contraseñas no está respondiendo bien a las amenazas actuales. 

El análisis de Fahima Islam en LinkedIn va en la misma línea: el avance hacia passkeys, biometría y modelos de confianza cero busca eliminar el punto más frágil del sistema, que es el propio usuario gestionando claves. 

En términos prácticos, esto se traduce en:

  • Menos dependencia de memorizar contraseñas.
  • Menor exposición a ataques de phishing.
  • Accesos más rápidos.
  • Mayor control desde el propio dispositivo. 

Un cambio que va más allá de una función

Un usuario respondiendo en su móvil.Milan Maksic

Lo relevante no es solo la herramienta, sino el enfoque. Microsoft no presenta las passkeys como una opción más, sino como la base sobre la que quiere construir el acceso. The Verge lo sitúa como parte de un empuje más amplio para generalizar este sistema. Ese movimiento pesa porque afecta a millones de usuarios entre Windows, Edge y los servicios en la nube. Cuando cambia la forma de entrar en una cuenta en esos entornos, también cambian los hábitos. Y eso es lo que empieza a ocurrir aquí: una forma distinta de acceder que se vuelve normal desde el primer uso. 

El principio del fin de la contraseña

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Las contraseñas no desaparecen de golpe, pero pierden protagonismo. Ese es el mensaje que deja Microsoft con sus nuevas cuentas: acceder debería ser más simple y más seguro al mismo tiempo. 

Si este modelo se consolida, el cambio será profundo. No porque introduzca una tecnología nueva, sino porque elimina una rutina que llevaba décadas repitiéndose. La contraseña no se borra hoy, pero deja de ser imprescindible. Y cuando algo deja de ser imprescindible en tecnología, suele empezar a desaparecer.

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