El gesto que recomienda el Gobierno para que tu factura de luz no se dispare este verano
Con la llegada del calor, hay una parte del recibo que muchos hogares pueden controlar antes de que sea demasiado tarde

El calor pegará fuerte este verano de 2026
El verano llega inseparable de las altas temperaturas y las facturas de luz que asustan. El uso del aire acondicionado, los frigoríficos trabajando más que nunca y una errónea organización del consumo pueden convertir un recibo ajustado en uno que nos deje la cartera tiritando.
La clave para ahorrar, según las recomendaciones oficiales del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), organismo dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, está en usar la refrigeración con sentido común.
El propio IDAE recuerda que el uso correcto de la calefacción, el agua caliente, los electrodomésticos, la iluminación o el aire acondicionado es clave para reducir el consumo energético en los hogares. Además, señala que los edificios representan el 30% del consumo total de energía en España.
El aire acondicionado no debe ponerse a lo mínimo
Uno de los errores más habituales llega al encender el aire acondicionado. Muchas personas bajan el termostato al máximo pensando que así la vivienda se enfriará antes. Sin embargo, el IDAE advierte de que esta práctica no acelera el enfriamiento de la casa y puede provocar un gasto innecesario.
La recomendación oficial es mantener una temperatura de 26 grados o superior para conservar el confort dentro de la vivienda, y llevar ropa adecuada para no llegar a pasar frío. También recuerda un dato importante: una variación de solo un par de grados puede suponer un ahorro aproximado del 7% en climatización. Es decir, pasar de 24 a 26 grados no es un detalle menor cuando el aparato funciona durante varias horas al día.
Persianas, toldos y ventilación: el ahorro empieza antes de encender el aparato
El Gobierno también insiste en medidas sencillas que nada tienen que ver con cambiar nuevos equipos o cambiar de compañía. Ventilar por la noche o a primera hora de la mañana, cuando la temperatura exterior es más baja, ayuda a reducir el calor acumulado en la vivienda. Del mismo modo, bajar toldos y cerrar persianas durante las horas de más sol puede evitar que la casa se recaliente.
Otro consejo oficial es optar antes por un ventilador de techo que por un sistema de aire acondicionado. Según el IDAE un ventilador de techo puede ser suficiente para mantener una sensación adecuada de confort, ya que el movimiento del aire produce una sensación de descenso de la temperatura de entre 3 y 5 grados, con un consumo eléctrico bajo.
Revisar la factura también puede evitar pagar de más
El ahorro no depende solo del termostato. La CNMC, organismo público regulador, dispone de herramientas como ‘Entiende tu factura’, pensadas para que los consumidores conozcan su tipo de contrato, la potencia contratada, la potencia realmente demandada y sus consumos por periodos. Esa información permite detectar si se está pagando más potencia de la necesaria o si conviene desplazar parte del consumo a horas más baratas.
En el mercado regulado, la factura distingue entre horas punta, llano y valle. La CNMC recuerda que las horas más caras son de 10.00 a 14.00 y de 18.00 a 22.00; las valle, entre las 0.00 y las 8.00, además de fines de semana y festivos. Organizar lavadoras, lavavajillas o cargas eléctricas en esos tramos puede marcar la diferencia.
Este verano, puedes evitar una subida extra en la factura dejando de regalar consumo. Temperatura razonable, persianas bajadas, filtros limpios, ventilación inteligente y revisión del contrato. Ahí está el margen real.