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Pescadería tradicional o en bandeja: la OCU avisa del sobreprecio del pescado en bandeja

¿Por qué la misma dorada puede costar bastante más según cómo se venda? La OCU ha comparado pescado de mostrador y en bandeja en supermercados españoles y detecta diferencias importantes en especies habituales como la dorada y la lubina, donde el formato preparado puede encarecer bastante la compra.

Pescaderia tradicional o en bandeja

Pescaderia tradicional o en bandeja

Elena Bellver
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La OCU avisa de que comprar pescado en bandeja puede salir bastante más caro que acudir al mostrador de la pescadería tradicional. El informe detecta diferencias destacadas en productos como la dorada y la lubina y explica por qué el precio por kilo no siempre sirve para comparar correctamente ambos formatos.

Comprar pescado en bandeja ahorra tiempo, pero no siempre dinero. La OCU ha analizado el precio del pescado vendido en mostrador frente al formato envasado y el dato más llamativo aparece en dos especies muy habituales: la dorada fileteada cuesta de media un 27% más en bandeja y la lubina puede encarecerse alrededor de un 45% cuando se ajusta la comparación. 

Pescaderia tradicional o en bandeja

Pescaderia tradicional o en bandeja

La conclusión no es tan simple como decir que todo el pescado envasado es más caro. El estudio distingue entre productos pequeños y muy preparados, donde el sobreprecio se nota más, y pescados grandes como la merluza o el salmón, donde apenas hay diferencia si se comparan cortes similares. La clave está en saber qué se está pagando: pescado, preparación, comodidad o una mezcla de todo. 

El sobreprecio aparece sobre todo en dorada y lubina

Dorada en bandeja

Dorada en bandeja

La OCU sitúa el mayor encarecimiento en pescados pequeños que en el mostrador suelen venderse enteros y en bandeja aparecen ya fileteados. En esos casos, la comparación no puede hacerse a la ligera, porque una pieza entera incluye partes que después no se comen, mientras que la bandeja ofrece un producto más limpio y listo para cocinar.

En la dorada, la organización calcula que la parte comestible representa el 55% del peso, y aplica esa merma para ajustar la comparación. Aun así, el resultado sigue siendo claro: la dorada fileteada en bandeja sale de media un 27% más cara en las diez cadenas analizadas. En la lubina, la diferencia corregida por la merma se sitúa alrededor del 45%. 

Por qué no basta con mirar el precio por kilo

Pescaderia tradicional o en bandeja

Pescaderia tradicional o en bandeja

Uno de los puntos más útiles del informe es que la OCU advierte de una trampa habitual: mirar solo el precio por kilo puede llevar a una conclusión equivocada. No siempre se comparan productos iguales. En el mostrador de la pescadería, puede aparecer el precio de la pieza entera, mientras que en bandeja se vende pescado limpio, fileteado o preparado.

Merluza

Merluza

Por eso la organización aplicó dos métodos distintos: uno para dorada y lubina, pescados pequeños que suelen venderse enteros en pescadería, y otro para merluza y salmón, donde ya existen cortes comparables tanto en mostrador como en bandeja. Ese matiz es importante, porque evita meter en el mismo saco productos que no tienen el mismo nivel de preparación.

Antes de decidir, conviene revisar varios datos de la etiqueta:

  • El precio por kilo.
  • El peso neto real.
  • El tipo de corte: entero, filete, lomo o rodaja.
  • Si el pescado está eviscerado, abierto o completamente limpio.
  • La fecha de envasado y de consumo.
  • El origen y la presentación concreta. 

En merluza y salmón la bandeja no siempre penaliza

Salmón en bandeja

Salmón en bandeja

La comparación cambia bastante cuando se habla de merluza y salmón. En estos pescados grandes, la pescadería tradicional ya suele diferenciar precios según el corte: pieza entera, rodajas, lomos o filetes. Por eso, cuando se comparan productos finales equivalentes, la OCU no aprecia un sobreprecio claro de la bandeja frente al mostrador.

En merluza, el informe recoge precios de pieza entera desde unos 13 euros por kilo, cortes preparados en mostrador entre 17 y 25 euros por kilo y bandejas entre 18 y 25 euros por kilo. En salmón, las rodajas o lomos suelen moverse entre 20 y 23 euros por kilo tanto en pescadería como en barquetas. Ahí el ahorro real aparece si se compra la pieza entera o una cantidad mayor, aunque eso implique más trabajo y más merma. 

La comodidad se paga más cuando el pescado va muy preparado

Pescaderia tradicional o en bandeja

Pescaderia tradicional o en bandeja

El pescado en bandeja responde a una forma de comprar cada vez más habitual: menos espera, menos manipulación en casa y una sensación de compra más rápida. Este formato gana terreno en supermercados, también en un contexto en el que algunas cadenas reducen el peso de la pescadería tradicional o reorganizan su oferta de fresco.

Pero el estudio deja claro que la comodidad no pesa igual en todos los productos. En preparaciones menos elaboradas, como dorada eviscerada o abierta, el sobreprecio se reduce mucho. En cambio, cuando el pescado pequeño aparece ya fileteado, limpio y listo para cocinar, la diferencia frente al mostrador puede crecer de forma notable.

Mostrador de pescadería

Mostrador de pescadería

Para ahorrar sin renunciar a la comodidad, puede ayudar esta pauta:

  • Elegir bandeja cuando el corte sea equivalente al del mostrador.
  • Comparar dorada y lubina con más cuidado, porque ahí está el mayor salto.
  • Valorar si compensa pagar más por llevar el pescado ya fileteado.
  • Comprar pieza entera si se busca el precio más ajustado.
  • Evitar comparar una pieza entera con un filete limpio como si fueran lo mismo.

Cuándo compensa comprar pescado en bandeja

Bandejas de pescado envasado

Bandejas de pescado envasado

La bandeja puede compensar cuando se busca rapidez, cuando el corte es equivalente al del mostrador o cuando se quiere evitar limpiar pescado en casa. También resulta práctica para compras pequeñas, cenas improvisadas o consumidores que prefieren formatos cerrados y fáciles de conservar. El problema no está en el envase, sino en pagar un extra sin advertirlo. 

La idea práctica que deja la OCU es sencilla: el pescado en bandeja no siempre sale caro, pero el precio sube cuando el producto llega muy preparado. En dorada y lubina, el salto puede ser claro; en merluza y salmón, si se miran cortes similares, la diferencia puede ser mínima. Leer bien la etiqueta no alarga mucho la compra, pero sí puede evitar que el sobrecoste aparezca después en el ticket.

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