Lourdes Navarro, dermatóloga: no tener esto en cuenta aumenta el riesgo de cáncer de piel
No todos los fotoprotectores valen, y una experta dermatóloga nos aconseja sobre lo que es más importante a tener en cuenta para proteger la piel de los daños del sol

Una mujer toma el sol protegida por un sombrero ancho
Elegir un fotoprotector no consiste solo en mirar el número del envase. La clave está en buscar un producto que ofrezca amplio espectro, porque eso garantiza protección frente a radiación UVA y UVB, y en comprobar que sea adecuado para el uso real que le vamos a dar.
Como recuerda la doctora en el reel, “hay que fijarse que ponga también amplio espectro” y que el protector se reaplique, porque usarlo una sola vez no basta.
La recomendación de la experta es especialmente útil para quienes hacen deporte al aire libre o pasan muchas horas expuestos al sol. En esos casos, señala que conviene optar por SPF 50, productos resistentes al agua y al sudor, y fórmulas fotoestables.
Esa idea encaja con guías divulgativas recientes sobre fotoprotección, que insisten en revisar el SPF, la cobertura UVA/UVB y la frecuencia de reaplicación.
En qué fijarse en la etiqueta
El primer paso es mirar si el envase indica 'amplio espectro', UVA/UVB o el símbolo de UVA dentro de un círculo, porque eso ayuda a identificar una protección más completa.
Después conviene revisar el FPS: la doctora menciona 50 como opción recomendable para exposición intensa, y varias guías dermatológicas sitúan el FPS 30 o superior como base razonable, dejando el 50+ para exposición prolongada, piel clara o actividades al aire libre.
También importa el formato. Un fotoprotector en crema, gel, loción o spray puede ser válido; lo decisivo es que se adapte a tu piel y que puedas aplicarlo bien y con constancia.
Si la piel es sensible o reactiva, algunos especialistas recomiendan fórmulas con menos potencial irritante, mientras que en piel grasa suelen preferirse texturas más ligeras.
Lo que dice la doctora
La idea central del reel es clara: no basta con elegir bien, hay que reaplicar. La doctora insiste en que el protector debe volver a ponerse cada dos horas y media, especialmente si hay sudor, deporte o exposición prolongada.
Ese mensaje coincide con recomendaciones divulgativas que aconsejan reaplicar con frecuencia y después del baño o del secado con toalla.
También subraya que el protector debe ser resistente al agua y al sudor en contextos de alta exposición, algo especialmente útil para trabajo exterior o actividad física.
Y añade un matiz importante: el producto debe ser fotoestable, es decir, mantener su eficacia durante la exposición solar.
Criterios rápidos
En definitiva, esto es lo que tienes que buscar si quieres un fotoprotector adecuado contra quemaduras:
- Buscar amplio espectro o UVA/UVB.
- Preferir SPF 50 o 50+ si hay exposición intensa.
- Elegir un formato cómodo de aplicar y reaplicar.
- Priorizar fórmulas resistentes al agua y al sudor si hay deporte o calor.
- Reaplicar con frecuencia, especialmente tras baño o sudoración.