Will Atherton, entrenador profesional de perros: "Hay tres razas populares con las que casi nunca me llaman por problemas de conducta"
El adiestrador y especialista en comportamiento canino Will Atherton señala qué razas de perro rara vez necesitan ayuda profesional y por qué la educación temprana lo cambia todo

El Golden Retriever figura entre las razas de perro mejor valoradas por Will Atherton por su carácter sociable y facilidad para el aprendizaje.
Will Atherton lleva años observando un patrón que se repite en sus consultas. Como conductista clínico canino y entrenador profesional, trabaja cada día con perros que presentan dificultades de comportamiento, pero existen tres razas extremadamente populares que rara vez requieren intervención especializada. Su experiencia, basada en cientos de casos, abre un debate especialmente interesante entre los amantes de los animales: ¿algunas razas se comportan mejor por naturaleza o el secreto está en cómo son educadas?
El especialista británico ha compartido su lista de perros que, desde su experiencia profesional, suelen mostrar una convivencia más estable. Una clasificación que mezcla favoritos previsibles con una elección final capaz de sorprender incluso a los dueños más expertos.
La primera posición del ranking está ocupada por el Labrador Retriever, una raza que el entrenador menciona con especial entusiasmo. Atherton reconoce que lo considera "la mejor raza de perro del planeta".
Según explica, se trata de perros especialmente entrenables, con una enorme predisposición a cooperar y un fuerte vínculo hacia las personas. Esa combinación convierte al Labrador en un compañero especialmente sencillo de educar y muy adaptable a distintos tipos de familia.
Desde la perspectiva profesional del experto, los Labradores forman parte de las razas más populares del mundo, pero rara vez protagonizan casos graves relacionados con agresividad, ansiedad o problemas severos de convivencia.
Will Atherton explica por qué el Golden Retriever sigue siendo uno de los favoritos
En segunda posición aparece el Golden Retriever, otra raza históricamente vinculada al entorno familiar. Para Atherton, comparte gran parte de las virtudes del Labrador: facilidad de aprendizaje, carácter cooperativo y una personalidad especialmente sociable.
El entrenador introduce, eso sí, una diferencia de matiz entre ambos perros. Mientras define al Golden Retriever como algo más juguetón, divertido y despreocupado, percibe al Labrador como un animal más sereno y estable emocionalmente.
El Staffordshire Bull Terrier sorprende en la lista de Will Atherton
La tercera raza rompe muchos prejuicios. El Staffordshire Bull Terrier ocupa el puesto más inesperado del ranking del especialista, especialmente por la percepción que durante años ha rodeado a este tipo de perros.
Atherton explica que tiempo atrás veía muchos más ejemplares de esta raza en consulta, pero actualmente su presencia se ha reducido considerablemente. El cambio, en su opinión, una mejor comprensión por parte de los dueños sobre la importancia de establecer estructura, normas y liderazgo desde los primeros meses.
Cuando reciben una educación adecuada, estos perros suelen desarrollar un carácter especialmente afectuoso, leal y equilibrado. Su capacidad para crear vínculos estrechos con las personas convierte al Staffordshire Bull Terrier en un compañero mucho más estable de lo que muchos imaginan.
Will Atherton plantea la pregunta que divide a los dueños de perros
La reflexión final del entrenador abre un debate especialmente interesante. Su experiencia profesional le lleva a preguntarse constantemente si ciertas razas aparecen más en consulta porque son más difíciles de gestionar o simplemente porque son mucho más populares entre las familias.
La cuestión cambia por completo la manera de interpretar el comportamiento canino. Un perro estimulado, socializado y educado desde cachorro suele desarrollar una convivencia mucho más sencilla, independientemente de la raza. Del mismo modo, incluso los animales con mejor predisposición pueden mostrar conductas problemáticas cuando faltan rutinas claras o referentes consistentes.
La explicación, según Will Atherton, es que educación, estructura y tiempo compartido siguen marcando la diferencia en el comportamiento de cualquier perro.