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Las calles más surrealistas de España y sus nombres imposibles

El callejero español guarda direcciones que parecen una broma: de “Me falta un tornillo” a “Salsipuedes”, estas son algunas de las vías más curiosas del país.

Detrás de cada placa suele haber una tradición

Detrás de cada placa suele haber una tradiciónEmilio Sánchez Hernández

Antonio Bret
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El callejero de España guarda algunas de las direcciones más inesperadas del país. Entre las miles de calles de ciudades y pueblos españoles aparecen nombres que parecen una broma, un juego de palabras o incluso el título de una película. 

Sin embargo, las calles con nombres más surrealistas de España existen realmente y forman parte de la historia local de municipios como Arroyo de la Encomienda, Pamplona, Vejer de la Frontera o Zamora. Detrás de cada placa suele haber una tradición, una expresión popular o una decisión vecinal que ha convertido una simple dirección en una auténtica curiosidad turística.

De Valladolid a Cádiz: nombres de calles que parecen inventados

Valladolid – Calle Me falta un tornillo (Arroyo de la Encomienda)

Es una de las calles más famosas del callejero español por su originalidad. Su nombre fue elegido mediante una votación popular y acabó convirtiéndose en una de las direcciones más fotografiadas del municipio. La expresión “me falta un tornillo” se utiliza habitualmente para referirse a alguien despistado o extravagante, lo que convirtió esta elección en una de las más llamativas de España.

Se llama así, además, porque es la calle en la que podemos encontrar uno de los establecimientos de IKEA que se encuentran repartidos por todo el territorio nacional.

Navarra – Calle Salsipuedes (Pamplona)

Es probablemente uno de los nombres más conocidos entre las calles curiosas de España. Su denominación llama la atención porque parece una advertencia, pero en realidad responde a una tradición toponímica antigua. Además, su peculiar nombre ha hecho que muchos visitantes la busquen durante sus paseos por la capital navarra.

Zamora – Calle Abrazamozas (Zamora)

Este nombre parece sacado de una novela medieval, pero aparece en el callejero real de la ciudad. Su origen está relacionado con antiguas expresiones populares y forma parte de esas denominaciones históricas que han sobrevivido al paso del tiempo.

Cádiz – Calle Poca Sangre (Vejer de la Frontera)

El nombre sorprende por su significado literal y es uno de los más curiosos de Andalucía. Como ocurre con muchas calles antiguas, su origen está vinculado a un sobrenombre o expresión popular que terminó incorporándose al callejero del municipio.

Málag a – Plaza de la Gamba Alegre (Torremolinos)

Pocas plazas españolas tienen un nombre tan peculiar. La combinación entre un producto gastronómico tan asociado a la costa andaluza y el adjetivo “alegre” convierte esta dirección en una de las más singulares del país.

Más provincias españolas con calles de nombres imposibles

A Coruña – Calle Rómpete el Alma (Ferrol)

El propio nombre ya transmite una idea clara. Esta calle ferrolana se ha hecho conocida por su denominación llamativa y por estar relacionada con una zona de fuerte pendiente. Es una de esas direcciones que parecen creadas para llamar la atención de quien las descubre.

Madrid – Calle Mortadelo y Filemón (Rivas-Vaciamadrid)

El municipio madrileño cuenta con calles dedicadas a personajes del cómic español. Entre ellas destaca esta vía dedicada a los protagonistas creados por Francisco Ibáñez, una muestra de cómo la cultura popular también ha llegado a los mapas urbanos.

Madrid – Calle Rompetechos (Rivas-Vaciamadrid)

Otra dirección del mismo conjunto dedicado al universo del cómic. Su nombre convierte un personaje de ficción en una dirección postal completamente real.

Los nombres de calles más surrealistas de España demuestran que el callejero es mucho más que una herramienta para orientarse. Cada placa puede esconder una historia, una tradición o una decisión vecinal que convierte una dirección cualquiera en una pequeña joya curiosa. 

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