“Un 50% más largo que hace 85 años”: la alerta de AEMET sobre la extensión del verano en España
El meteorólogo de la AEMET, Benito Fuentes, explica que el verano térmico llega antes, se marcha más tarde y ya altera rutinas, cultivos, agua y ecosistemas en buena parte del país

El calor pegará fuerte este verano de 2026
El 'nuevo verano' es una realidad. El calor persistente ya no es una anécdota estacional, sino una realidad matemática. De acuerdo con el investigador de la AEMET Benito Fuentes, el verano en España dura un 50% más que a mediados del siglo pasado, prolongando de manera artificial las condiciones extremas. Este alargamiento del verano térmico desplaza el inicio de las temperaturas benignas y somete a los ciudadanos, las cosechas y la red de agua a una presión sin precedentes.
El verano térmico gana terreno
Fuentes no habla del verano astronómico, sino del verano térmico: esos días en los que la temperatura se comporta como si ya estuviera instalado julio o agosto. Para medirlo, el meteorólogo ha trabajado con la base ERA5, el reanálisis climático del servicio Copernicus, que reconstruye las condiciones meteorológicas desde 1940 de forma homogénea.
El resultado es claro. En casi todo el territorio español se aprecia un alargamiento del periodo estival desde mediados del siglo XX, con especial intensidad en el este y el noreste. En más de la mitad del país, el verano se ha alargado por encima del 30%, y en algunas zonas el aumento supera el 50%, lo que equivale a más de mes y medio adicional.
Más calor, menos primavera
El cambio no se reparte de manera uniforme. La mayor parte del avance del verano se produce a costa de la primavera, un fenómeno que Fuentes describe como “primaverano”. Eso significa que mayo y junio pierden parte de su papel como meses de transición y empiezan a registrar temperaturas propias de etapas más avanzadas del estío.
Esa alteración ya se nota en la actividad cotidiana. Cambian horarios, se acelera el consumo de agua y se intensifica la necesidad de refrigeración. También se complica el trabajo al aire libre durante más semanas y se modifica el comportamiento de cultivos y ecosistemas, que dependen de señales como la temperatura y la humedad.
La tendencia encaja con otras referencias recientes de AEMET. Según el organismo, la temperatura media de España ha subido 1,75 ºC desde 1961, y los años más cálidos se concentran en este siglo. El propio junio de 2026 fue extremadamente cálido, con una media peninsular de 23,3 ºC y una anomalía de 3,2 ºC respecto al periodo 1991-2020.
Qué significa para España
El dato importante no es solo que haga más calor, sino que el verano ocupe más calendario. Eso amplía la exposición a temperaturas altas, adelanta el estrés térmico sobre cultivos y animales, y presiona más tiempo a los sistemas de agua, energía y salud pública.
Fuentes insiste en un matiz clave: no todos los veranos serán iguales ni cada año superará al anterior. Pero al observar ocho décadas de datos, la señal es consistente: el verano térmico gana espacio en España, entra antes, se alarga después y reduce el margen de la primavera.
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Paco Torres