El método por WhatsApp que redujo casi un 25% la comida que acaba en la basura

Una investigación europea pone a prueba un sistema sorprendentemente sencillo para ayudar a los hogares a desperdiciar menos alimentos

Planificar las compras y conservar correctamente los alimentos ayuda a reducir el desperdicio en casa, según las conclusiones del proyecto europeo SPRINT.Unsplash

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La mayoría de las personas piensa que para cambiar un hábito hace falta una aplicación llena de funciones. Sin embargo, un proyecto europeo desarrollado en España ha llegado a una conclusión muy distinta: un simple mensaje semanal por WhatsApp puede resultar mucho más eficaz para evitar que la comida termine en la basura.

El estudio forma parte del proyecto europeo SPRINT (Stakeholder-led Prevention and Reduction of Inefficiencies in Food Management at the Consumer Level), financiado por la Unión Europea y coordinado por Innovasturias. Durante dos años analizó cómo reducir el desperdicio alimentario en hogares, supermercados y hoteles mediante distintas intervenciones.

Los investigadores compararon dos métodos distintos en los hogares españoles. Un grupo recibió mensajes semanales por WhatsApp con recetas para aprovechar alimentos, ideas para planificar las compras, consejos para conservar mejor los productos y recordatorios sencillos para organizar la despensa y el frigorífico.

El resultado fue llamativo. El desperdicio de alimentos comestibles cayó un 24,9% respecto a la situación inicial. Además, cada participante consiguió un ahorro económico estimado de 48,6 euros al año y evitó emisiones equivalentes a 39,8 kilos de CO₂ por persona.

La aplicación obtuvo peores resultados

El proyecto también puso a prueba una aplicación móvil creada para ayudar a controlar las fechas de caducidad, gestionar la despensa y ofrecer recetas con alimentos próximos a estropearse.

Aunque los participantes valoraron de forma positiva la herramienta, el resultado global fue inesperado. El desperdicio de alimentos aumentó un 2,8%. Los investigadores concluyen que muchas personas no utilizaban la aplicación con la frecuencia necesaria o abandonaban su uso con el paso de las semanas.

El informe apunta a una explicación sencilla: las herramientas que forman parte de la rutina diaria requieren menos esfuerzo.

WhatsApp ya forma parte del día a día de millones de personas. Recibir un recordatorio con una receta para aprovechar verduras, una idea para organizar el menú semanal o un consejo para conservar mejor determinados alimentos apenas exige unos segundos de atención. En cambio, abrir una aplicación, introducir productos y mantener la información actualizada supone un esfuerzo adicional que muchos usuarios terminan dejando de lado.

Los autores del proyecto destacan que la eficacia no depende de que una solución sea más avanzada desde el punto de vista tecnológico, sino de que encaje con naturalidad en los hábitos cotidianos.

Un problema que aumenta en verano

Agosto suele alterar los horarios, las vacaciones y la forma de hacer la compra. También aumenta el riesgo de olvidar alimentos en la nevera o comprar más cantidad de la necesaria.

El proyecto SPRINT recuerda que muchas pérdidas se producen por una planificación insuficiente, una mala organización del frigorífico, la compra excesiva, el desconocimiento sobre la diferencia entre la fecha de consumo preferente y la de caducidad o la falta de ideas para aprovechar las sobras.

Sin necesidad de instalar ninguna aplicación, los investigadores apuntan que pequeños recordatorios periódicos pueden ayudar a reducir el desperdicio:

  • Planificar el menú antes de hacer la compra.
  • Revisar la nevera y la despensa antes de salir al supermercado.
  • Colocar delante los alimentos que deben consumirse antes.
  • Buscar una receta para aprovechar las sobras.
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  • Comprobar la diferencia entre fecha de caducidad y consumo preferente antes de tirar un producto.