Del tren al barrio: los ladrones de cobre ya roban el aire acondicionado
Cinco denuncias en apenas unos días alertan a Granada de una modalidad delictiva que destroza equipos por su metal interior, una variante ya detectada en Sevilla y Alicante mientras aumentan estas sustracciones

El robo de aparatos de aire acondicionado está aumentando
Cinco denuncias en apenas unos días alertan a Granada de una modalidad delictiva que destroza equipos por su metal interior, una variante ya detectada en Sevilla y Alicante mientras aumentan estas sustracciones.
Primero fueron las vías ferroviarias, las instalaciones eléctricas, las plantas solares y el alumbrado público. Ahora la fiebre del cobre ha llegado hasta la fachada del bar, el consultorio médico o la asociación vecinal. En Granada, los delincuentes han descubierto que la unidad exterior de un aparato de aire acondicionado también puede convertirse rápidamente en dinero. El ciudadano paga después la factura completa.
La Policía Nacional ha recibido cinco denuncias en apenas unos días por la sustracción o el desguace de equipos de climatización en tres barrios de la capital granadina. Los objetivos han sido la asociación de vecinos, el consultorio y un establecimiento hostelero de Parque Nueva Granada; la plataforma vecinal de Campo Verde y una escuela de baile de la avenida Joaquina Eguaras.
En unos casos, los aparatos fueron arrancados directamente. En otros, los autores los abrieron para llevarse la bobina de cobre alojada en el motor. Después venden también las carcasas en establecimientos de recuperación de metales. El botín puede resultar modesto; el destrozo que dejan detrás, no tanto.
La Policía relaciona la reaparición de esta modalidad —no se denunciaba en Granada desde hacía varios años— con el encarecimiento del cobre. Y no parece una ocurrencia exclusivamente granadina. En abril, la Guardia Civil identificó en Carmona a tres investigados por la sustracción continuada de doce climatizadores y más de cien kilos de cableado en una hacienda.
Durante julio también desaparecieron nueve equipos recién instalados en un instituto de Numancia de la Sagra, en Toledo, y varios aparatos de una escuela infantil de Elda, en Alicante. En estos dos últimos casos no se ha confirmado públicamente que el cobre fuera el destino final, pero el objetivo vuelve a ser el mismo: unidades exteriores instaladas en lugares accesibles.
No existe todavía una estadística nacional específica sobre robos de aparatos de climatización que permita hablar de una oleada consolidada. Sí la hay sobre el problema del que nace esta variante. Las Fuerzas de Seguridad contabilizaron 4.433 sustracciones de cableado y materiales conductores durante 2024, un 87% más que en 2019. Hubo 987 detenidos o investigados y Andalucía acumuló 745 casos.
El fenómeno tampoco ha aflojado. Este mismo mes, un robo de cable obligó a suspender completamente la línea R3 de Rodalies. Y en Granada, apenas un mes antes de los últimos asaltos, varias calles quedaron sin suministro eléctrico por otra sustracción de cableado.
Interior mantiene desde hace años un plan especial contra el robo de cobre. Sobre el papel, hay prevención. En los barrios, mientras tanto, se llevan hasta el aire acondicionado. Y en pleno agosto.