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El misterio del cadáver de Yesa: las pistas llevan a un francés desaparecido hace dos semanas

Los investigadores tratan de confirmar si pertenecen a un hombre de unos 60 años residente en Pamplona cuyo rastro se perdió el pasado 4 de agosto en extrañas circunstancias

El embalse de Yesa, este pasado mes de abril

El embalse de Yesa, este pasado mes de abrilEUROPA PRESS

Publicado por
Mariola López

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El embalse de Yesa guarda desde hace días un misterio que la Guardia Civil intenta reconstruir pieza a pieza. Los restos humanos encontrados en distintos puntos del pantano podrían pertenecer a un ciudadano francés de unos 60 años, residente en Pamplona y desaparecido desde el pasado 4 de agosto. Es, por el momento, la principal pista de una investigación que todavía mantiene numerosos interrogantes abiertos.

Los primeros hallazgos se produjeron de manera fortuita. Varias personas que se encontraban en el entorno del embalse descubrieron restos humanos y dieron aviso a los servicios de emergencia. Posteriores búsquedas permitieron localizar más partes del cuerpo en diferentes puntos, lo que obligó a desplegar un dispositivo para rastrear la zona y tratar de determinar cómo habían llegado hasta allí.

La escena provocó una conmoción considerable entre quienes se toparon con ella. Alguno de los testigos ha llegado a describir lo ocurrido como propio de una “película de terror”, aunque ahora son los especialistas quienes deben apartar el impacto inicial para proseguir con la investigación.

La principal hipótesis sobre la identidad conduce hasta Pamplona. Allí residía un ciudadano francés de aproximadamente 60 años cuya desaparición había sido denunciada después de que se perdiera su rastro el 4 de agosto. La coincidencia temporal y otros indicios han llevado a los investigadores a trabajar con la posibilidad de que sea el hombre cuyos restos han aparecido en Yesa.

Pero la identificación definitiva todavía debe quedar acreditada. Las pruebas forenses y genéticas serán fundamentales para confirmar que se trata de la misma persona y, a partir de ahí, reconstruir sus últimos movimientos. Tampoco está resuelto el interrogante principal: qué ocurrió antes de que el cuerpo terminara descuartizado en el embalse.

La Guardia Civil mantiene abiertas las pesquisas y deberá determinar si los restos fueron arrojados directamente al pantano, si el agua pudo desplazarlos y en qué momento llegaron hasta allí. La dispersión de los hallazgos complica una investigación en la que cada detalle puede ayudar a reconstruir las últimas horas de la víctima.

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