David Perlmutter, neurólogo: "La amenaza número uno para nuestra salud metabólica es nuestro consumo de fructosa"
El médico estadounidense relaciona el exceso de azúcares, especialmente a través de bebidas azucaradas y zumos, con una peor salud metabólica y cerebral y explica por qué prefiere comer la fruta entera
El neurólogo David Perlmutter pone el foco en el consumo excesivo de azúcares y, en especial, en la fructosa al hablar de salud metabólica y cerebral.
El azúcar vuelve a estar en el centro de la conversación sobre alimentación y salud. Ya no solo por su relación con el peso o la diabetes, sino también por las investigaciones que estudian hasta qué punto una mala salud metabólica puede influir en el envejecimiento del cerebro.
El neurólogo estadounidense David Perlmutter ha abordado esta cuestión durante una entrevista difundida por Greatness Clips - Español, en la que pone especialmente el foco en la fructosa y en la enorme diferencia que, a su juicio, existe entre comer una pieza de fruta y beber su equivalente en forma de zumo.
"La amenaza número uno para nuestra salud metabólica es nuestro consumo de fructosa", sostiene Perlmutter durante la conversación.
El especialista va incluso más allá al hablar de sus posibles efectos: "La fructosa es una potente toxina mitocondrial". Una afirmación contundente con la que Perlmutter pretende llamar la atención sobre el exceso de fructosa añadida, aunque conviene distinguirlo de la fructosa presente de forma natural en la fruta entera y recordar que el riesgo depende de la cantidad y del patrón alimentario global.
Por qué Perlmutter distingue entre una manzana y un zumo
Uno de los puntos en los que más insiste el neurólogo es precisamente ese. Que un alimento contenga fructosa no significa que tenga el mismo efecto que otro.
"Una manzana contiene fibra que ralentiza la liberación y la absorción de fructosa", explica.
Por eso, aunque la fructosa recibe su nombre precisamente por su presencia en las frutas, Perlmutter no propone eliminarlas. Su advertencia se dirige principalmente hacia las grandes cantidades de azúcar que pueden ingerirse rápidamente a través de determinadas bebidas.
"Bebes rápidamente un vaso de jugo de naranja o de manzana. Estás bombardeando tu sistema digestivo con una carga enorme de fructosa", señala.
El zumo ha disfrutado durante décadas de una imagen saludable que hoy está mucho más matizada. Al exprimir la fruta se pierde buena parte de la estructura y de la fibra que hace que consumamos sus azúcares de manera diferente.
De hecho, las recomendaciones nutricionales actuales distinguen entre los azúcares presentes dentro de la estructura celular de frutas y verduras enteras y los azúcares libres de zumos y bebidas azucaradas.
"Come una manzana o dos al día, pero no bebas jugo de manzana"
Perlmutter resume su postura con un consejo muy sencillo: "Come una manzana o dos al día y mantén al doctor bien lejos. Pero no bebas jugo de manzana".
También pone como ejemplo el tamaño de las raciones. Durante la entrevista recuerda que esa misma mañana había pedido un bol de fruta en un hotel y terminó dejando aproximadamente dos tercios porque consideraba excesiva la cantidad.
Eso no significa que crea que un bol de fruta pueda equipararse a un alimento ultraprocesado cargado de azúcares añadidos. Preguntado expresamente por ello, reconoce las diferencias.
"¿Es mejor que la fruta procesada o los azúcares? Yo diría que sí", responde antes de mencionar la fibra, la vitamina C, los polifenoles y otros componentes de la fruta.
Su propuesta para quienes disfrutan de grandes cantidades es mucho menos dramática que eliminarlas: "Tómalo con calma. Cómetelo despacio".
Azúcar, metabolismo y riesgo de Alzheimer
El argumento de Perlmutter parte de la creciente investigación sobre la relación entre salud metabólica y deterioro cognitivo.
"Nuestro consumo de azúcar está profundamente relacionado con el riesgo de Alzheimer y la progresión del Alzheimer", afirma el neurólogo.
Durante la entrevista cita estudios observacionales que han encontrado asociaciones entre un mayor consumo de bebidas azucaradas y determinados indicadores relacionados con la salud cerebral. Eso no permite concluir que beber una bebida azucarada provoque directamente Alzheimer, pero sí encaja en una evidencia más amplia que relaciona factores como diabetes tipo 2, obesidad y resistencia a la insulina con un mayor riesgo de deterioro cognitivo.
Perlmutter incluye además los zumos dentro de las bebidas sobre las que considera necesario prestar atención: "Y las bebidas azucaradas, pensamos en refrescos, etc. Incluyen jugo de fruta, así que seamos claros".
El problema está también en los productos con azúcar añadido
Otro de los puntos que señala el neurólogo es el jarabe de maíz de alta fructosa, un edulcorante utilizado especialmente en Estados Unidos.
"Es barato y realmente, realmente dulce", explica Perlmutter, que considera que su presencia en numerosos productos procesados contribuye a que resulte sencillo consumir cantidades elevadas de azúcares añadidos sin ser demasiado conscientes de ello.
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Patricia de la Torre