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Por qué te duelen los talones al pisar por la mañana tras el verano: el error común al cambiar de calzado

El primer paso del día se convierte en un suplicio invisible cuando la rutina cambia. El uso prolongado de sandalias planas y el salto brusco al zapato cerrado pueden tener consecuencias

En los talones suele reposar el peso del cuerpo

En los talones suele reposar el peso del cuerpoPublic Domain Pictures

Antonio Bret
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Al terminar los meses estivales, miles de personas experimentan la misma molestia recurrente: un pinchazo agudo e insoportable en la base del talón al poner un pie en el suelo justo después de levantarse. Esta dolencia, habitual en la transición del verano al otoño, no surge de forma fortuita ni obedece a un golpe directo. Su origen principal se encuentra en el uso prolongado de calzado estival inadecuado —como chanclas, sandalias planas o alpargatas sin sujeción— y en el posterior cambio repentino al calzado cerrado del resto del año.

El impacto del calzado estival en la fascia plantar

Durante el verano es habitual abusar de suelas finas, flexibles y carentes de amortiguación o soporte en el arco plantar. Este tipo de calzado obliga a la estructura ósea y muscular del pie a trabajar en tensión constante. 

La fascia plantar, una banda gruesa de tejido conectivo que une el calcáneo (el hueso del talón) con los dedos, soporta un impacto mecánico directo para el que no está diseñada cuando se camina durante períodos prolongados sin la sujeción adecuada.

El error más común no es solo haber llevado chanclas o calzado destalonado en vacaciones, sino realizar la transición al zapato de otoño o de trabajo de manera drástica. Al pasar de una suela completamente plana a un calzado más rígido o con desnivel, la fascia plantar, que ya arrastra un microtraumatismo continuado y una leve inflamación, se somete a un estiramiento repentino. 

La rigidez acumulada durante las horas de sueño nocturno provoca que, al dar el primer paso matutino, la banda de tejido sufra una tracción brusca que desencadena ese dolor agudo característico en la zona inferior del talón.

Cómo prevenir la fascitis plantar y cuidar la salud del pie

  • Para evitar que este malestar derivado del verano termine derivando en una fascitis plantar crónica o en complicaciones como el espolón calcáneo, la Ilustre Colegiación Oficial de Podólogos y las principales entidades de salud biomecánica recomiendan adoptar medidas progresivas durante la vuelta a la rutina:
  • Realizar una transición gradual del calzado: Conviene alternar el calzado estival con el calzado cerrado durante los primeros días de la temporada, evitando pasar inmediatamente a zapatos muy rígidos o con cambios drásticos de altura en el tacón.
  • Priorizar la sujeción y el soporte: Seleccionar un calzado con un contrafuerte firme en el talón, una suela con capacidad de amortiguación y una ligera elevación posterior (entre 2 y 3 centímetros) para descargar la tensión sobre el tendón de Aquiles y la planta.
  • Estiramientos matutinos antes de apoyar el pie: Antes de salir de la cama, conviene realizar suaves estiramientos de la musculatura posterior de la pierna y de la fascia plantar, movilizando el tobillo en círculos y flexionando los dedos hacia arriba.
  • Aplicación de frío local: Si la molestia persiste tras la jornada laboral, aplicar frío en la zona del talón durante 10 o 15 minutos ayuda a mitigar la inflamación articular y muscular.

Si la punzada en el talón no remite pasadas un par de semanas o dificulta la movilidad diaria, resulta imprescindible acudir a la consulta de un profesional de la podología para realizar un estudio biomecánico de la pisada y valorar el uso de plantillas personalizadas.

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