El Banco de España confirma que hay riesgo de acumular deudas si tienes una cuenta bancaria sin uso o sin saldo
Dejar el saldo a cero no basta para cancelar una cuenta corriente: el Banco de España advierte del riesgo de acumular deudas de forma silenciosa y explica cómo evitar que te cobren comisiones de mantenimiento
Un depósito a la vista que carece de saldo sigue plenamente activo a ojos del banco
Guardar una cuenta bancaria sin operar con ella durante meses o años suele parecer una decisión inofensiva. Sin embargo, este descuido financiero común se convierte con frecuencia en una fuente constante de gastos imprevistos. Muchas personas asumen de forma equivocada que, al vaciar los fondos y no registrar movimientos, el contrato se extingue de forma automática. Para evitar comisiones y deudas silenciosas en una cuenta bancaria que ya no utilizas, el trámite obligatorio consiste en solicitar la cancelación formal de la cuenta ante la entidad, ya que dejar el saldo a cero no extingue el contrato ni detiene el cobro de tarifas.
La realidad operativa de las entidades financieras en España funciona de un modo muy distinto: un depósito a la vista que carece de saldo sigue plenamente activo a ojos del banco, por lo que la entidad continúa devengando los costes asociados a la gestión del servicio.
El riesgo de las comisiones en cuentas inactivas
El contrato de mantenimiento que firmaste al abrir la cuenta permanece vigente mientras no solicites la cancelación formal. Esto significa que la entidad financiera mantiene el derecho de cobrar las comisiones fijadas en las condiciones de tu cuenta corriente.
Si el saldo disponible es cero, la aplicación periódica de estas tarifas provocará que el balance se sitúe en números rojos. Con el paso del tiempo, este descubierto genera intereses de demora y costes adicionales por reclamación de saldo deudor.
El Banco de España establece pautas claras para regular las comisiones en depósitos sin actividad. El organismo supervisor determina que las entidades no pueden cobrar comisiones por servicios no solicitados ni penalizar de forma desproporcionada al usuario. No obstante, la norma permite la aplicación de tarifas periódicas siempre que figuren explícitamente en el contrato original.
Para frenar la acumulación de descubiertos, la regulación impide que el cobro exclusivo de comisiones deje una cuenta en saldo negativo si el cliente no ha realizado otras operaciones. A pesar de esta protección, el contrato sigue vivo y el problema persiste hasta que el usuario interviene.
La vía más eficaz para frenar este goteo de gastos exige realizar el trámite formal de cancelación. No confíes en la inactividad ni en la ausencia de tarjetas asociadas, ya que son elementos independientes de la titularidad del depósito. Dejar el saldo a cero no equivale a cerrar la cuenta: si no solicitas formalmente la cancelación, la cuenta continúa abierta y puede seguir generando las comisiones previstas en el contrato.
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Cómo realizar la cancelación formal paso a paso
Para resolver esta situación, debes dirigirte a tu entidad financiera y solicitar el cierre definitivo del producto. Este trámite se puede tramitar de forma presencial en cualquier oficina de la red o mediante la aplicación de banca digital si tu entidad ofrece esa opción. Antes de firmar la extinción del contrato, resulta imprescindible comprobar que no existen recibos domiciliados pendientes, tarjetas activas vinculadas ni descubiertos acumulados en la cuenta.
Las entidades suelen requerir la devolución del talonario de cheques y la entrega o inutilización de las tarjetas de débito asociadas al depósito. Una vez verificado que el saldo está completamente equilibrado en cero y que se han liquidado los intereses adeudados, el banco debe facilitarte el documento de cancelación firmado por ambas partes.
Este justificante por escrito es la única prueba válida que garantiza el cierre irreversible de la cuenta corriente y te protege frente a futuras reclamaciones por comisiones de mantenimiento.