El sitio de la nevera donde nunca debes poner los huevos: "acelera su deterioro y favorece la proliferación de bacterias"
El motivo técnico que da la AESAN para no guardar los huevos en la puerta del frigorífico es que las variaciones térmicas al abrir la nevera pueden provocar condensación en la cáscara, ¿es peligroso?
Los huevos de categoría A no suelen refrigerarse antes de llegar al consumidor
Guardar los huevos en la puerta del frigorífico no es necesariamente una práctica peligrosa, pero sí puede ser menos adecuada que colocarlos en una balda interior. La razón está en los cambios de temperatura que se producen cada vez que se abre la nevera. En España, la AESAN (Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición) recomienda conservar los huevos refrigerados y aunque la mayoría de las neveras vienen equipadas con hueveras en la puerta, los expertos en seguridad alimentaria desaconsejan su uso continuado. Al abrir el electrodoméstico varias veces al día, la temperatura fluctúa de forma drástica, alterando la estabilidad que los huevos necesitan para mantenerse frescos durante más tiempo. Es decir, los cambios favorecen la aparición de humedad, facilitando que los patógenos penetren en el interior del huevo.
La recomendación debe interpretarse con precisión. Los huevos de categoría A no suelen refrigerarse antes de llegar al consumidor para evitar condensaciones causadas por los cambios térmicos. La normativa europea establece que deben almacenarse y transportarse a una temperatura preferiblemente constante, y que, por regla general, no deben refrigerarse antes de la venta. Una vez en casa, sin embargo, mantenerlos en un lugar fresco o dentro del frigorífico, siguiendo las indicaciones del envase y evitando oscilaciones, ayuda a conservar mejor sus propiedades.
Qué ocurre al guardarlos en la puerta
La puerta es la zona del frigorífico que más veces queda expuesta al aire caliente de la cocina. Cada apertura provoca una variación térmica, especialmente en los compartimentos situados en el interior de la puerta. Si los huevos pasan continuamente de una temperatura fría a otra más elevada, su conservación puede verse perjudicada y aumenta la posibilidad de que se forme condensación sobre la cáscara.
La AESAN advierte, en su documentación sobre huevos y ovoproductos, de que los cambios térmicos pueden favorecer la aparición de condensación. Esa humedad facilita la proliferación de bacterias en la cáscara y, en determinadas circunstancias, su penetración en el interior del huevo.
Esto no significa que un huevo colocado en la puerta vaya a estropearse de inmediato. Tampoco existe una obligación general de utilizar siempre una balda concreta del frigorífico. La cuestión principal es evitar los cambios bruscos y mantener una temperatura estable. Por ese motivo, una balda interior suele ser una opción más recomendable que la puerta, sobre todo si la nevera se abre con frecuencia.
También conviene conservarlos en su envase original. El cartón protege la cáscara de golpes y reduce el contacto con otros alimentos. Además, ayuda a identificar la fecha de duración mínima, un dato que no debería perderse al trasladar los huevos a una huevera independiente.
Cómo conservarlos correctamente en casa
La mejor práctica consiste en llevar los huevos a casa sin demoras y guardarlos de acuerdo con las instrucciones del envase. Si se introducen en el frigorífico, es preferible colocarlos en una balda interior, lejos de alimentos con olores intensos y de productos listos para consumir.
Estas son las recomendaciones principales
- Mantener los huevos en su envase original.
- No lavarlos antes de guardarlos.
- No utilizar huevos con la cáscara rota o muy sucia.
- Evitar colocarlos en la puerta si el frigorífico sufre muchas variaciones de temperatura.
- Respetar la fecha de duración mínima indicada en el envase.
- Lavarse las manos y limpiar las superficies después de manipular huevo crudo.
La fecha de duración mínima de los huevos de gallina se fija, como máximo, en 28 días desde la puesta. La EFSA también ha señalado que prolongar el almacenamiento puede incrementar el riesgo de infecciones por Salmonella, especialmente cuando el huevo se consume crudo o poco cocinado, y que la refrigeración ayuda a reducir ese riesgo.