Caminar juntos puede hacer algo más que sumar pasos: un estudio relaciona el ejercicio en pareja con una mejor comunicación
Un paseo al terminar el día puede abrir espacio para conversaciones que suelen quedarse pendientes entre el trabajo, las obligaciones y la rutina

Caminar fue la actividad física compartida más habitual entre las parejas del estudio
Salir a caminar con la pareja puede ser también una ocasión para hablar. Un estudio de la Universidad Brigham Young, en Estados Unidos, ha encontrado que los matrimonios que hacen ejercicio juntos declaran una mejor comunicación, mayor capacidad para resolver desacuerdos y menos conflictos. Caminar fue la actividad física compartida más habitual entre los participantes.
La investigación, publicada el 5 de agosto en la revista Family Relations, analizó datos de 1.693 matrimonios jóvenes estadounidenses. Sus autores, Ashlyn Mildenhall, Matthew L. Núñez y Jeremy Yorgason, compararon el ejercicio individual y el realizado con el cónyuge con tres aspectos de la relación: la comunicación, la resolución de conflictos y los propios conflictos matrimoniales.
Escuchar, expresarse y entender al otro
Para evaluar la comunicación, los participantes respondieron a preguntas sobre comportamientos concretos: si escuchaban a su pareja, si podían expresarse con claridad y si comprendían sus sentimientos. También explicaron cómo afrontaban los desacuerdos y con qué frecuencia surgían conflictos.
Tanto el ejercicio individual como el compartido se asociaron con mejores resultados. Sin embargo, la relación fue más fuerte cuando la actividad se hacía en pareja, un patrón que apareció en las respuestas de hombres y mujeres.
Alrededor del 60% de los maridos y las esposas afirmó hacer ejercicio, pero solo cerca de un tercio lo practicaba junto a su cónyuge. Yorgason destacó que la magnitud de las asociaciones era pequeña, aunque consistente.
Por qué caminar llamó la atención de los investigadores
La comunicación fue el aspecto que mostró la asociación más destacada con el ejercicio. Para Mildenhall, resultó especialmente interesante que caminar fuera la actividad compartida más frecuente, porque permite mantener una conversación mientras se realiza. El equipo plantea que esos momentos pueden ofrecer oportunidades para interacciones positivas y para sentirse escuchado y apoyado.
En una entrevista con la radio de BYU-Idaho, Yorgason explicó que estar uno al lado del otro puede facilitar conversaciones que vayan más allá de organizar las tareas del día. También señaló que todavía falta investigar qué ocurre durante ese tiempo: si las parejas hablan, bromean, resuelven problemas o disfrutan de un entorno más relajado.
Qué permite concluir el estudio
El análisis utilizó respuestas recogidas en un mismo momento, sin asignar a los participantes un programa de entrenamiento. Por eso, no demuestra que empezar a caminar juntos cause una mejora en la relación. También es posible que los matrimonios que ya se comunican mejor tengan más facilidad para compartir actividades. Los resultados describen una asociación en matrimonios jóvenes, no una prueba de que el mismo efecto se produzca en todas las parejas.
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