Tiene 356 años y sigue abierto: el bar de Sevilla que apunta las cuentas con tiza en la barra
¿Qué bar sevillano ha atravesado 15 reinados y cuatro dinastías sin dejar de funcionar? El Rinconcillo abrió en 1670, durante el reinado de Carlos II, y todavía conserva rasgos propios de las antiguas tabernas.

El Rinconcillo, C. Gerona, 40 - Sevilla
Unos contratos del siglo XVIII revelan que el inmueble ya estaba ligado al vino y al oficio de tabernero. La investigación de Fátima Rosado de Rueda, recogida por Cadena SER, permite reconstruir esta etapa anterior a la llegada de la familia De Rueda.
En la esquina de las calles Gerona y Alhóndiga, los camareros de El Rinconcillo escriben las cuentas con tiza sobre una barra de caoba y borran las cifras cuando el cliente paga. Esta costumbre continúa en un negocio fundado en 1670 que también fue tienda de ultramarinos y conserva buena parte de su decoración tradicional.
El bar que abrió en Sevilla durante el reinado de Carlos II

El Rinconcillo, C. Gerona, 40 - Sevilla
El Rinconcillo comenzó su actividad en 1670, durante el reinado de Carlos II. La página oficial de Turismo de Sevilla lo identifica como el bar más antiguo de la ciudad. Desde su apertura ha atravesado 15 reinados y cuatro dinastías: Austria, Bonaparte, Saboya y Borbón.
La investigación de la historiadora Fátima Rosado de Rueda aporta más detalles sobre sus orígenes. Según la información recogida por la Cadena SER, la casa estuvo vinculada a un convento y, a mediados del siglo XVII, su arrendamiento pasó a un comerciante de vino que comenzó a transformarla en bodega. Los contratos del siglo XVIII confirman que continuó utilizándose como taberna.
La familia De Rueda está vinculada al establecimiento desde el siglo XIX. Con la incorporación en 1897 de la casa situada en el número 2 de la calle Alhóndiga se configuró el trazado actual: la parte antigua continuó como taberna y el nuevo espacio se destinó a tienda de ultramarinos. (El Rinconcillo).
La barra de caoba que también sirve de pizarra

Barra del Restaurante El Rinconcillo en Sevilla
La escena se repite después de cada pedido. El camarero anota el importe con tiza directamente sobre la barra de caoba. Es una costumbre que se mantiene en la zona de barra: cuando el cliente paga, se borran las cifras y la superficie queda preparada para la siguiente cuenta. Este sistema convierte la cuenta en una parte visible del servicio y explica uno de los detalles que más llaman la atención dentro del establecimiento. La barra continúa cumpliendo una doble función: sirve para apoyar bebidas y platos, además de funcionar como improvisada pizarra.
Cuando El Rinconcillo también era una tienda de ultramarinos

El Rinconcillo, C. Gerona, 40 - Sevilla
Durante buena parte de su historia, El Rinconcillo combinó la hostelería con la venta de alimentos. El negocio funcionaba como taberna y ultramarinos, una fórmula conocida en Andalucía como abacería. Los clientes podían consumir allí algunos productos o comprarlos para llevárselos a casa. (El País).
La tienda ocupaba la parte incorporada al establecimiento a finales del siglo XIX. Esta actividad desapareció durante la segunda mitad del XX, cuando los supermercados cambiaron los hábitos de compra y la hostelería ganó peso. El espacio quedó integrado en el bar y restaurante actual.
Qué conserva el local después de más de tres siglos

Techos de madera del Rinconcillo
La barra de caoba es el elemento más conocido, pero no el único que recuerda la antigüedad de la casa. En la planta baja se mantienen barricas utilizadas como veladores, mesas de mármol, sillas de madera y enea y estanterías labradas con botellas antiguas. A estos elementos se suman los techos de madera, conservados desde hace siglos. (El Rinconcillo).
El interior conserva además varios elementos propios de las casas sevillanas:
- Suelos de loza de Tarifa y pavimento hidráulico.

Paredes revestidas de ladrillos decorativos, El Rinconcillo
- Muros de ladrillo.
- Azulejos de los siglos XVII, XVIII y XIX.
- Un patio de luces.
- Lámparas de forja y ventanales tradicionales en la planta superior.
El restaurante se encuentra en el piso de arriba, mientras que la zona de barra y tapas ocupa la planta inferior. Esta distribución mantiene separados los dos servicios dentro del mismo establecimiento.
Tapas junto a la barra o una comida en el restaurante

El Rinconcillo, C. Gerona, 40 - Sevilla
La carta de El Rinconcillo mantiene platos de cocina sevillana. Carlos de Rueda explicó a La Vanguardia que las espinacas con garbanzos son la opción más solicitada. Entre las propuestas habituales también se encuentran:
- Pavías de bacalao.
- Chacinas, jamón y queso.
- Guisos tradicionales.
- Carnes de cerdo ibérico.
El establecimiento ofrece dos formas diferentes de comer. La planta baja está destinada al tapeo y no admite reservas, mientras que los salones del piso superior funcionan como restaurante y cuentan con cartas de platos y vinos, además de menús para grupos.
Las mesas del restaurante pueden solicitarse mediante el formulario de su página web, aunque la reserva no se considera válida hasta recibir el correo de confirmación. La elección cambia el plan: abajo se tapea junto a la barra de caoba y arriba se come sentado en los salones. Es en la planta baja donde la cuenta termina escrita con tiza antes de desaparecer de la barra tras el pago.
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