Más de la mitad de los españoles contrataría antes a un joven que a una persona mayor con la misma experiencia

Un nuevo estudio pone cifras a los prejuicios que influyen en las oportunidades profesionales y revela una contradicción en la forma de valorar a quienes cumplen años

El barómetro analiza los prejuicios por edad en el ámbito laboral. Imagen de recurso.Amy Hirschi / Unsplash

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La experiencia puede dejar de ser una ventaja cuando aparece la edad del candidato. El 55,6% de los participantes en el II Barómetro de Edadismo de 'Hablando en Plata' está de acuerdo con que, en un proceso de selección, contrataría antes a una persona joven que a otra de mayor edad con la misma experiencia. La investigación recoge las opiniones de 2.213 personas de entre 18 y 55 años residentes en España.

El informe, elaborado por Red2Red para la iniciativa de Antena 3 y laSexta, se presentó el 7 de octubre en el Ateneo de Madrid. La encuesta fue realizada por IO Investigación entre abril y mayo de 2026, mediante un cuestionario por internet. El trabajo se completó con dos grupos de discusión para profundizar en las opiniones sobre el envejecimiento.

El empleo concentra la mayor percepción de discriminación

El ámbito laboral ocupa el primer lugar entre los espacios donde los participantes perciben discriminación por edad hacia las personas mayores. El porcentaje alcanza el 85,5%, por encima de la publicidad y la moda, con un 79,3%; el entorno digital, con un 79%, y las redes sociales, con un 77,3%.

También es el terreno donde más encuestados consideran urgente intervenir: el 48,5% señala el empleo como prioridad para combatir el edadismo. El resultado combina, por tanto, dos respuestas distintas: una amplia percepción de que existe un problema y una preferencia por los candidatos jóvenes reconocida por más de la mitad de la muestra.

La pregunta sobre contratación no establece una edad concreta para las dos candidaturas. Compara a una persona joven con otra de mayor edad y mantiene igual su experiencia. Por eso, el 55,6% no permite fijar una frontera a partir de la cual un profesional empieza a perder oportunidades ni atribuir el resultado a una profesión determinada.

Un prejuicio que muchos todavía no saben nombrar

La Organización Mundial de la Salud define el edadismo a través de los estereotipos, los prejuicios y la discriminación relacionados con la edad. Puede afectar tanto a personas jóvenes como mayores y manifestarse en las instituciones, en las relaciones cotidianas o en la manera en que alguien se percibe a sí mismo.

Este barómetro se centra en las actitudes hacia las personas mayores. Pese a la presencia de esos prejuicios, el 53,6% de los participantes nunca ha oído el término edadismo o desconoce su significado. Entre quienes tienen de 18 a 30 años, el porcentaje asciende al 62,1%.

El estudio también detecta una distancia entre el juicio sobre los demás y la valoración personal. Los encuestados sitúan el edadismo de la sociedad en 3,6 puntos sobre cinco, mientras que el propio queda en 2,3. Reconocer la discriminación en el entorno resulta más frecuente que identificarla en las propias actitudes.

Se reconoce su aportación, pero se cuestionan sus capacidades

La valoración de las personas mayores reúne respuestas que apuntan en direcciones distintas. El 90,1% reconoce su aportación a la sociedad y el 88,1% valora su sabiduría y capacidad para transmitir conocimientos. Sin embargo, el 78,3% las considera poco hábiles con las tecnologías.

La presión por el aspecto físico también aparece en los resultados. El 84,5% percibe una exigencia social de eliminar las señales visibles del envejecimiento. Esa percepción alcanza el 88,4% entre las mujeres y el 80,4% entre los hombres, lo que muestra diferencias en la forma de experimentar las expectativas asociadas a la edad.

Qué medidas reciben más respaldo

El 79,5% considera importante fomentar la participación de las personas mayores en la sociedad y el 76,7% defiende crear más espacios de encuentro entre generaciones. La OMS identifica las actividades educativas y las intervenciones intergeneracionales, junto con las políticas y la legislación, entre las estrategias que pueden reducir el edadismo.

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La educación permite cuestionar ideas erróneas sobre las capacidades de cada grupo de edad. Los encuentros entre generaciones ofrecen, además, oportunidades para conocer a las personas fuera de esas etiquetas.