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Antes de pagar más por un lácteo "alto en proteínas", compara estos datos de la etiqueta

Cuatro productos del supermercado muestran diferencias que el reclamo del envase no basta para explicar

Yogures de proteínas sabor pistacho de Mercadona

Yogures de proteínas sabor pistacho de Mercadona

Patricia de la Torre
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Un yogur natural, un queso fresco batido y un postre con proteínas pueden ocupar el mismo estante y servir para una merienda parecida, pero sus etiquetas cuentan cosas distintas. Para saber si merece la pena pagar más conviene mirar dos cifras juntas: cuánta proteína contiene cada cien gramos y cuánto cuesta un kilo. Después hay que trasladar esa comparación a la cantidad que realmente se va a comer.

El reclamo "alto en proteínas" tiene una condición legal concreta. El Reglamento europeo 1924/2006 permite utilizarlo cuando las proteínas aportan, como mínimo, el 20% del valor energético del alimento. Ese porcentaje se refiere a la energía, no al peso del producto. Por tanto, no significa que el envase contenga veinte gramos de proteína por cada cien gramos ni que todas las referencias con esa frase aporten lo mismo.

La primera referencia es el yogur natural Dia Láctea, vendido en un paquete de ocho unidades de 125 gramos. Su ficha declara 3,3 gramos de proteína por cien gramos. Cada vasito aporta, por cálculo, unos 4,1 gramos. El paquete suma un kilo y el precio visible consultado es de 1,39 euros: 1,39 euros por kilo. Es el punto de partida para comparar una opción convencional con otras de mayor concentración proteica.

Yogur de stracciatella alto en proteínas Dia Láctea 4 x 120 g

Yogur de stracciatella alto en proteínas Dia Láctea 4 x 120 gDia

El queso fresco batido desnatado Carrefour Classic, en tarrina de 500 gramos, declara 7,5 gramos de proteína por cien gramos. Una porción de 125 gramos, elegida aquí para comparar cantidades iguales, aportaría unos 9,4 gramos. La ficha muestra un precio de 1,10 euros, equivalente a 2,20 euros por kilo. Sus ingredientes publicados son leche desnatada pasteurizada y fermentos lácticos.

Queso fresco batido desnatado Carrefour Classic 500 g.

Queso fresco batido desnatado Carrefour Classic 500 g.Carrefour

La diferencia práctica es relevante: esa porción de queso fresco batido ofrece más del doble de proteína que el vasito de yogur natural de 125 gramos. Sin embargo, la tarrina grande exige medir la cantidad consumida. Comer la mitad del envase y compararla con un único yogur daría una diferencia mayor, pero se estaría comparando también una ración de tamaño distinto.

El yogur de stracciatella alto en proteínas Dia Láctea se vende en cuatro unidades de 120 gramos. La ficha indica 9,6 gramos de proteína por cien gramos, unos 11,5 gramos por unidad. El paquete cuesta 1,49 euros y pesa 480 gramos; su precio publicado por kilo es de 3,10 euros. Frente al yogur natural de la misma cadena, suben tanto la concentración proteica como el coste por cantidad de producto.

Yogur natural Dia Láctea 8 x 125 g

Yogur natural Dia Láctea 8 x 125 gDia

La cuarta opción, el lácteo con proteínas natural desnatado de El Corte Inglés, utiliza un envase de 180 gramos. Su ficha presenta siete gramos de proteína por cien gramos y trece por envase, con el redondeo propio de la información comercial. El precio visible es de 0,85 euros, o 4,72 euros por kilo. Entre sus ingredientes figuran leche desnatada, proteína de leche, leche en polvo, inulina, gelatina y edulcorantes.

yogur con proteínas natural desnatado 0% m.g. 0% azúcares añadidos

yogur con proteínas natural desnatado 0% m.g. 0% azúcares añadidosEl Corte Inglés

El coste de una cantidad equivalente añade otra perspectiva. Con los precios consultados, 125 gramos de yogur natural cuestan aproximadamente 17 céntimos; la misma cantidad de queso fresco batido, 28 céntimos. Son cálculos sobre el precio del paquete completo, no formatos que se vendan por separado. Permiten poner en relación el desembolso y el aporte sin confundir una tarrina individual con otra de varios usos.

También hay que leer qué significa "sin azúcares añadidos". Esa mención no garantiza ausencia de azúcares: pueden estar presentes de forma natural. La lista de ingredientes permite comprobar, además, si la receta incorpora edulcorantes. Ninguno de estos datos se deduce de la cantidad de proteína. La elección de un lácteo requiere valorar el producto completo y no una sola cifra destacada en su presentación.

La alimentación del resto del día completa la comparación. Las recomendaciones de AESAN incluyen distintas fuentes de proteína, como legumbres, pescado, huevos y lácteos, dentro de un patrón variado. Una merienda con más proteína puede facilitar un aporte concreto, pero no permite concluir, por sí sola, que sea necesaria para todas las personas. El envase tampoco acredita que exista un déficit.

Antes de pasar por caja, la comprobación puede hacerse en pocos pasos: igualar la cantidad de producto, calcular el aporte de la porción habitual, mirar el precio por kilo y revisar los ingredientes. En estas cuatro referencias, el mayor coste por kilo no coincide con la mayor concentración de proteína. La diferencia que se paga puede incluir el formato, el sabor o la receta, además del nutriente anunciado.

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