Las fotos familiares "en la nube" no se heredan como una caja de álbumes
Dejar localizados los recuerdos y decidir quién se ocupará de ellos evita que la familia tenga que empezar a buscarlos desde cero

Un móvil captura un momento compartido. Imagen de recurso.
Las fotos de un cumpleaños, los vídeos de los hijos y las imágenes que solo conservaba una persona pueden quedar en su cuenta digital cuando fallece. La pregunta es quién podrá recuperarlos. El testamento y las instrucciones sobre la herencia tienen también una vertiente digital, pero el acceso exige atender a los procedimientos del servicio. Descargar copias permite conservar archivos fuera de la cuenta original; conocer la contraseña o tener el móvil no resuelve por sí solo todos los trámites.
En España, el artículo 96 de la Ley Orgánica de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales regula el llamado testamento digital. Las personas vinculadas al fallecido por razones familiares o de hecho, así como sus herederos, pueden dirigirse a los prestadores para solicitar el acceso y dar instrucciones sobre los contenidos. La norma contempla excepciones, incluida la prohibición expresa del titular, con la salvedad prevista para contenidos que puedan integrar la herencia.
Qué pueden solicitar los familiares y los herederos
El artículo 96 contempla también al albacea y a la persona o institución designada expresamente para cumplir las instrucciones del fallecido. Antes de iniciar una solicitud interesa decidir qué se quiere conservar y qué se pide al servicio. Recuperar fotografías y cerrar una cuenta tienen consecuencias diferentes. La documentación que acredite la situación de quien solicita el acceso forma parte de esos trámites.
Google revisa las solicitudes de familiares cercanos y representantes y puede proporcionar contenidos en determinadas circunstancias. Su formulario separa tres opciones: cerrar la cuenta, solicitar fondos y pedir los datos almacenados. La compañía no facilita contraseñas ni credenciales de inicio de sesión. Para recuperar recuerdos hay que seguir la vía de solicitud de contenidos, con el examen que realice el servicio.
Las opciones de Google y Apple para dejarlo previsto
Para anticiparse, Google dispone del Administrador de cuentas inactivas. Su titular puede indicar personas de confianza y escoger qué tipos de datos se compartirán cuando la cuenta haya permanecido inactiva durante el periodo configurado. La herramienta permite designar hasta diez personas y no obliga a enviarles toda la información. Esa selección ayuda a separar lo que se desea conservar para la familia de otros contenidos que se prefiera mantener privados.
El plan se activa por inactividad, no por una entrega inmediata de acceso al configurarlo. Google explica que utiliza distintas señales para determinar si una cuenta sigue en uso y que el titular puede modificar las opciones o desactivar el plan. Revisar los contactos elegidos y mantenerlos actualizados forma parte de la previsión. Una persona designada hace años quizá haya cambiado de dirección de correo o ya no sea quien se quiere encargar de esos recuerdos.
Apple ofrece la figura del representante digital, denominada en otras versiones de su documentación contacto para el legado. Permite elegir a una o varias personas para que soliciten acceso a determinados datos después del fallecimiento. Entre ellos pueden encontrarse fotos, mensajes, notas y archivos. La solicitud requiere la clave de acceso generada al designar al representante y la documentación de fallecimiento correspondiente. Conviene guardar esa clave de forma que la persona elegida pueda utilizarla cuando sea necesario.
El acceso de Apple tampoco abarca todo. Su documentación excluye determinados contenidos comprados y los datos del llavero de iCloud, como contraseñas o información de pago. Esa distinción resulta relevante para quien imagina que heredar los recuerdos equivale a recibir una copia completa de la vida digital de otra persona. La herramienta facilita un acceso previsto por el titular, con un alcance concreto, y no convierte al representante en usuario de todos sus servicios.
Una copia descargada permite conservar los archivos fuera de la cuenta original. Google Takeout ofrece la exportación de datos de Google Fotos y Apple detalla cómo descargar fotos y vídeos de iCloud. Al descargar copias, conviene comprobar que se han guardado los archivos completos y que se abren. Un enlace a una carpeta puede seguir dependiendo del acceso que se intenta dejar resuelto.
El inventario puede ser breve: dónde están las fotos, cuáles se quieren conservar y quién debería ocuparse de ellas. Después hay que ajustar las opciones de cada plataforma y coordinar las instrucciones con el asesoramiento que corresponda. Dejar indicada la ubicación de una copia y comprobar los contactos elegidos resuelve tareas concretas para la familia. El archivo ya existe; falta que quienes deban recibirlo sepan dónde encontrarlo y cómo solicitarlo.
Chismógrafo
Tana Rivera confirma los peores temores sobre su herencia paterna: frase lapidaria sobre Roca Rey
Jesús Manuel Ruiz