Laguardia se convierte en el epicentro mundial del gravel con un pelotón de leyenda y récord de participación
La quinta edición de la Orbea Gravel Rioja Alavesa reúne a 1.700 ciclistas de diez países en una fiesta del deporte, la enología y el turismo sostenible. Con las inscripciones agotadas desde verano, la comarca alavesa despliega un cartel de lujo capitaneado por el campeón olímpico Greg Van Avermaet, Omar Fraile, Oihana Bartra y promesas internacionales como Jarno Widar.

Orbea Gravel Rioja Alavesa
Laguardia no es solo un conjunto monumental excavado sobre bodegas subterráneas ni un capricho medieval que vigila la Sierra de Cantabria. Este fin de semana es, por derecho propio, el corazón palpitante del cicloturismo mundial. La quinta edición de la Orbea Gravel Rioja Alavesa ha desplegado todo su arsenal para convertir la comarca en un escenario vibrante donde el deporte de alforja y piñón se entrelaza con el paisaje dorado del otoño alavés.
Bajo el lema “Lurrak batzen gaitu” (La tierra nos une), la cita confirma su trayectoria ascendente y consagra un modelo que trasciende la simple competición: una fiesta global del pedal, la gastronomía local y el paisaje de viñedos que atrae a corredores de diez nacionalidades distintas.
Fiebre por el barro y los viñedos: el fenómeno que agotó dorsales en julio
El interés por esta quinta entrega ha desbordado cualquier previsión de la organización. A mediados de julio, con casi cuatro meses de antelación respecto al pistoletazo de salida, el cupo de inscripciones saltó por los aires. Ante la avalancha de solicitudes, los promotores ampliaron la capacidad inicial de 1.500 plazas hasta rozar los 1.700 participantes, dejando aun así a varios centenares de aficionados en lista de espera.
La evolución histórica del evento evidencia el impacto de la prueba en la agenda ciclista internacional. Si en su estreno de 2022 la cita congregó a 600 pioneros, en 2024 la cifra alcanzó los 1.500 y hoy se consolida en su techo organizativo. Además, destaca el crecimiento progresivo de la participación femenina respecto al ejercicio anterior, signo del tirón que la disciplina del gravel —que combina la agilidad de la carretera con el espíritu aventurero de la montaña— ejerce entre todo tipo de perfiles.

Orbea Gravel Rioja Alavesa
Un firmamento de estrellas sobre el firme alavés
El gran gancho deportivo de este quinto aniversario reside en un cartel de nombres propios difícil de igualar en pruebas no competitivas. El belga Greg Van Avermaet, oro olímpico en los Juegos de Río 2016 y conquistador de la mítica París-Roubaix, encabeza la nómina de invitados estelares. Su presencia, fruto del impulso conjunto del Departamento de Turismo de la Diputación Foral de Álava y el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, sitúa los caminos de la Rioja Alavesa bajo la lupa del aficionado europeo, con especial atención desde Bélgica.
Junto a Van Avermaet rodarán los embajadores oficiales de la cita: el vizcaíno Omar Fraile y Oihana Bartra, iconos del deporte y la cultura vasca. La nómina de ilustres la completan nombres consagrados como Haimar Zubeldia, Jonathan Castroviejo, Sergio Pardilla o Pedro Horrillo, además de promesas internacionales de primer nivel como el joven belga Jarno Widar (Lotto Intermarché), reciente vencedor de la Tre Valli Varesine y el Tour de Guangxi, y Sandrine Tas.
Dos trazados sin prisa ni cronómetro: el reto del Muro de San Roque
En el apartado estrictamente técnico, la organización mantiene la fórmula que le ha otorgado el aplauso unánime del pelotón: dos recorridos de 102 y 54 kilómetros que parten y concluyen en las calles medievales de Laguardia. Sin la presión del cronómetro ni las exigencias de la clasificación, el objetivo prioritario es devorar kilómetros entre fincas, caminos de servicio, dolmenes pretéritos y pueblos impregnados de historia.
La gran novedad del trazado para este aniversario es el estreno del Muro de San Roque, un tramo corto pero de exigencia máxima diseñado para disparar las pulsaciones. Inspirado en las míticas subidas del ciclismo del norte de Europa, el paso por el Muro busca crear un pasillo humano donde vecinos de Elciego, acompañantes y aficionados envolverán a los corredores a su paso por las inmediaciones de las célebres bodegas Marqués de Riscal, convirtiendo el esfuerzo agónico en un espectáculo colectivo.
Un Village lleno de vida: música, catas y 'herri kirolak'
Pero la Orbea Gravel Rioja Alavesa no se agota en el sillín. El programa complementario, concebido para el disfrute de acompañantes y familias durante los cuatro días de evento (del 22 al 25 de octubre), transforma Laguardia en un centro neurálgico de ocio y cultura rural.
El punto de encuentro indispensable se sitúa en el Village instalado en la villa, un espacio que aúna la recogida de dorsales con una completa feria de marcas de ciclismo y equipamiento outdoor, camiones gastronómicos (food trucks) de bodegas de la zona, conciertos en directo y exhibiciones de deporte rural vasco (herri kirolak). El menú de actividades incluye además las Social Rides con paradas en bodegas emblemáticas como Izadi y Amaren, catas enológicas, visitas temáticas enogravel y talleres donde los propios ciclistas pueden elaborar su propio vino.

Orbea Gravel Rioja Alavesa
Respaldo institucional a un motor de turismo sostenible
La trascendencia socioeconómica de la prueba quedó de manifiesto durante su presentación oficial en la Plaza de Abastos de Vitoria-Gasteiz. En el acto, Clara Navas, directora de Turismo del Gobierno Vasco, destacó cómo este tipo de iniciativas posicionan a Euskadi como un referente internacional en movilidad y turismo sostenible, atrayendo a un viajero de alto valor añadido que respeta el entorno y dinamiza la economía local fuera de la temporada alta.
En esa misma línea, el alcalde de Laguardia, Raúl García Ezquerro, expresó el orgullo de la localidad por ejercer de anfitriona de una fiesta que llena de vida los establecimientos hosteleros y comercios de toda la comarca. Por su parte, Juan Carlos Nájera, director ejecutivo de Orbea Eventos, celebró el lustro de vida de la prueba recordando que el proyecto nació con la vocación de "unir a las personas a través del deporte y el territorio".
Con los viñedos teñidos de los tonos ocres y rojizos propios del otoño alavés y las bodegas con las puertas abiertas de par en par, Laguardia ya tiene todo dispuesto. Cuando el sábado retumbe la señal de salida, 1.700 historias individuales echarán a rodar entre el polvo del camino y la promesa de una copa de vino al cruzar la meta.