Estados Unidos pasa al siguiente nivel: preparan perros de guerra modificados genéticamente
Impulsan un proyecto que contempla potenciar capacidades físicas y sensoriales como el olfato

Imagen creada con IA de un perro militar.
Estados Unidos quiere cambiar el futuro de sus unidades caninas mediante una iniciativa que combina ingeniería genética, clonación y tecnología militar. La compañía Warhound, impulsada por el empresario Palmer Luckey, fundador de Anduril, y Ben Lamm, cofundador de Colossal Biosciences, trabaja en el desarrollo de perros destinados a operaciones militares, policiales y de emergencia. El proyecto pretende obtener animales con menos enfermedades hereditarias y mejores condiciones físicas para desempeñar tareas de seguridad. La empresa ha anunciado una financiación de 200 millones de dólares para poner en marcha esta iniciativa.
El punto de partida son las muestras celulares de algunos de los perros de trabajo con mejores resultados en Estados Unidos, entre ellos pastores belgas malinois, pastores alemanes y labradores. Warhound pretende modificar su material genético y recurrir posteriormente a la clonación para reproducir ejemplares con características seleccionadas. La compañía asegura que más del 80% de los perros militares estadounidenses llegan desde Europa. De todos ellos, menos de la mitad de los canes no son aptos para las tareas deseadas. Y es que el adiestramiento al que someten a los perros puede durar alrededor de unos tres años, así que con esto también pretenden reducir los tiempos.
Las primeras intervenciones genéticas estarán dirigidas a reducir la incidencia de problemas hereditarios que pueden limitar la actividad de estos animales, como la displasia de cadera, la atrofia muscular, determinadas enfermedades oculares y la predisposición a algunos tipos de cáncer. En una segunda fase, Warhound contempla introducir modificaciones relacionadas con el rendimiento físico y sensorial, con el objetivo de conseguir perros más rápidos, ágiles y resistentes, además de potenciar su capacidad olfativa. Entre las posibilidades planteadas por sus responsables figura incorporar genes relacionados con los receptores olfativos de los lobos. La compañía prevé que los primeros cachorros nazcan a comienzos de 2027.
La iniciativa también contempla incorporar equipamiento de Anduril para mejorar la protección y las capacidades operativas de los animales. Los perros podrían llevar chalecos protectores, gafas y sensores capaces de transmitir información a sus guías durante las misiones. La empresa insiste en que estos dispositivos se instalarán externamente, sin introducir tecnología en el organismo de los animales. Warhound está dirigida por David Spirk, antiguo responsable de datos del Departamento de Defensa estadounidense. Si se cumplen sus previsiones, los primeros ejemplares podrían incorporarse al servicio aproximadamente dos años después de su nacimiento, una vez completados los procesos de entrenamiento y evaluación.