Por qué los bomberos desaconsejan conectar un calefactor eléctrico a una regleta
La campaña Calor Seguro de la Comunidad de Madrid recuerda una comprobación sencilla antes de encender los aparatos de calefacción portátil

Una regleta permite reunir varios enchufes junto a la mesa o al sofá, pero no convierte cualquier toma en un lugar adecuado para conectar un calefactor. La campaña Calor Seguro de la Comunidad de Madrid aconseja enchufar estos aparatos directamente a la pared por su elevada demanda de potencia. Es una recomendación de prevención de incendios que conviene tener presente al recuperar la calefacción portátil con la llegada del frío.
El Cuerpo de Bomberos regional incluye esta indicación entre sus consejos para usar estufas, braseros y calentadores. La campaña pide también evitar la sobrecarga de las regletas y utilizar productos homologados. Que una base tenga varios huecos libres no significa que admita sin límite todo lo que se pueda conectar. La capacidad eléctrica disponible se comprueba en sus características, no contando cuántas clavijas caben físicamente.
La potencia del calefactor y la carga de la regleta
El calefactor transforma energía eléctrica en calor y puede exigir una potencia importante durante su funcionamiento. Compartir una regleta con otros aparatos añade consumo al mismo conjunto. Como ejemplo de cálculo, un calefactor de 2.000 vatios y otro equipo de 1.500 suman 3.500 vatios. Esa suma no acredita que la conexión sea segura: habría que conocer los límites de todos los elementos, su estado y las condiciones de instalación.
El problema no se resuelve buscando una regleta con más tomas ni enlazando una con otra. Añadir huecos no aumenta por sí mismo la capacidad del circuito que las alimenta. La recomendación de los bomberos para el calefactor es más sencilla: conexión directa a una toma de pared apropiada. Si no existe una accesible donde se quiere colocar, corresponde revisar la ubicación en lugar de improvisar una cadena de conexiones.
También hay que mirar el estado del cable y de la clavija. Un aislamiento deteriorado, una conexión floja o una toma dañada requieren atención antes de utilizar el aparato.
Si aparecen olor a quemado, marcas oscuras o calentamiento anormal en una conexión, no conviene seguir usando el conjunto como si fuera una característica del aparato. Debe dejarse de utilizar y revisarse por un profesional. Tampoco corresponde cambiar protecciones eléctricas por otras de mayor capacidad para evitar que actúen: una incidencia repetida pide identificar la causa y comprobar la instalación, no anular el aviso.
Dónde colocarlo y qué revisar antes de encenderlo
La ubicación del calefactor merece una segunda revisión. Cortinas, ropa, mantas y muebles no deben quedar pegados a una fuente de calor. La posición ha de ser estable y permitir que las entradas y salidas de aire permanezcan libres durante el funcionamiento.
Usar el calefactor para secar ropa o cubrirlo con una toalla altera esas condiciones. También importa el suelo sobre el que se apoya y la posibilidad de que alguien lo golpee al pasar. Un cable atravesando una zona de paso añade un problema distinto al eléctrico. Preparar una ubicación despejada permite evitar tanto la proximidad de tejidos como los tirones y tropiezos que pueden desplazar el equipo.
Los consejos de prevención desaconsejan dejar los calefactores funcionando sin vigilancia o mientras se duerme. Un temporizador y un sistema antivuelco no sustituyen todas las precauciones. Antes de utilizar un modelo en el baño, además, hay que comprobar que el fabricante contempla ese uso y respetar las distancias y condiciones indicadas; no basta con que el aparato sea pequeño o fácil de transportar de una habitación a otra.
La campaña madrileña recuerda también la utilidad de instalar detectores de humo en las viviendas. Son una medida complementaria a la elección del enchufe y a la colocación del aparato.
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