Bajar el volumen ayuda, pero hay otro dato que importa cuando usas auriculares

Las recomendaciones de la OMS y los registros del móvil permiten revisar un hábito que suele pasar inadvertido durante el día

Una mujer utiliza auriculares de diadema. Imagen de recursoGeorgi Kalaydzhiev / Unsplash

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El tiempo de escucha importa tanto como el volumen cuando se utilizan auriculares. La Organización Mundial de la Salud relaciona el riesgo de pérdida auditiva con la intensidad del sonido y con la duración de la exposición. Por eso, bajar un poco el regulador es una medida útil que debe acompañarse de otra comprobación: cuántas horas se acumulan escuchando a ese nivel.

Las referencias de la OMS muestran cuánto cambia la relación. A un promedio de 80 decibelios, sitúa el tiempo de escucha sin riesgos en hasta 40 horas por semana. A 90 decibelios lo reduce a cuatro horas semanales.

Las horas se acumulan durante la semana

Una hora de música durante el trayecto al trabajo, varias reuniones con cascos y una sesión de videojuegos pueden terminar formando una jornada de escucha larga. Revisar cada actividad por separado dificulta ver el conjunto. Un registro de exposición permite comprobar qué días concentran más uso y dónde se pueden introducir pausas o reducir la intensidad.

El Instituto Nacional de la Sordera y Otros Trastornos de la Comunicación de Estados Unidos, NIDCD, advierte de que el daño por ruido puede producirse de golpe o desarrollarse de forma gradual. La dificultad para seguir conversaciones puede aparecer cuando la persona todavía no había percibido un problema claro. Los sonidos intensos afectan a estructuras delicadas del oído interno.

También cuenta lo que ocurre fuera de los auriculares. El NIDCD incluye conciertos y otras actividades recreativas con ruido entre las situaciones de riesgo. Una tarde con el móvil a un nivel moderado no describe por sí sola la exposición de alguien que después pasa horas cerca de altavoces. Para valorar los hábitos interesa revisar el día completo.

Qué dato mirar en el móvil

El porcentaje de volumen es el nivel seleccionado en el dispositivo; los decibelios expresan el nivel sonoro. La OMS aconseja mantener el regulador como máximo en el 60 % y, cuando se utiliza una aplicación de seguimiento, mantenerse por debajo de un promedio de 80 dB. 

En el iPhone, la aplicación Salud permite revisar el historial en el apartado Audición y consultar los niveles de audio de los auriculares. El centro de control puede mostrar un medidor en tiempo real. Apple explica que las mediciones son más precisas con auriculares de su marca o de Beats; con otros modelos, el audio se calcula a partir del volumen del teléfono.

El sistema también dispone de avisos por exposición acumulada durante siete días y de una función para reducir los niveles de audio altos. Una notificación permite detectar un hábito que se repite aunque ninguna sesión parezca especialmente larga. Las opciones y su disponibilidad deben comprobarse en el aparato concreto, según su versión y la región en la que se utilice.

El dato útil es el nivel de los auriculares. Una aplicación que mide el ruido de la habitación recoge otro sonido y, por tanto, responde a otra pregunta. Apple distingue su medidor de reproducción de la función Escucha en directo, que utiliza el micrófono para captar sonidos externos. Antes de interpretar una cifra conviene comprobar qué está midiendo la herramienta.

El ruido exterior puede llevar a subir más

La OMS recomienda auriculares bien ajustados y con cancelación de ruido para reducir la necesidad de aumentar el volumen en ambientes ruidosos. El objetivo es escuchar con menos intensidad. Después de un trayecto, merece la pena revisar el regulador antes de continuar en un lugar tranquilo, en vez de conservar por costumbre el ajuste utilizado en el transporte.

Las pausas permiten interrumpir periodos largos de escucha. Se pueden reservar momentos sin audio entre llamadas o al terminar un capítulo, además de reducir el tiempo en ambientes intensos. Si un día concentra muchas horas con cascos, revisar el historial semanal ayuda a identificarlo y a modificar la organización de las siguientes sesiones sin esperar a recibir otro aviso.

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Los pitidos persistentes o las dificultades para entender conversaciones merecen una valoración profesional. El NIDCD explica que la pérdida de audición por ruido puede acompañarse de tinnitus y que sus efectos a veces se detectan tarde. Guardar el registro de exposición puede ayudar a describir los hábitos en la consulta, pero los datos del teléfono no sustituyen una exploración auditiva.