Estores enrollables, una de las claves para acertar al vestir las ventanas este invierno
Con la llegada del frío y las tardes más cortas, muchos hogares aprovechan pararenovar la forma en que visten sus ventanas. Los estores enrollables se han convertidoen una de las opciones más elegidas por su precio, su facilidad de instalación y la enormevariedad de tejidos, pero acertar con el modelo no siempre es sencillo.

Estores enrollables
Elegir mal un estor tiene consecuencias que se notan en el día a día: un salón demasiado oscuro, un dormitorio en el que entra la luz de las farolas, una cocina donde el tejido se mancha a las pocas semanas o un estor que se queda corto y deja pasar la luz por los laterales. Son errores frecuentes y, en la mayoría de los casos, fáciles de evitar si se tienen claras algunas cuestiones antes de comprar.
Por qué los estores enrollables han ganado terreno Durante años, las cortinas de tela fueron la opción por defecto en la mayoría de las casas. Hoy, en cambio, los estores enrollables ocupan cada vez más ventanas, sobre todo en viviendas modernas y en pisos pequeños.
Las razones son prácticas: ocupan muy poco espacio, se recogen por completo en la parte superior, son fáciles de limpiar y permiten regular la entrada de luz con precisión. Además, su estética sencilla encaja con casi cualquier estilo de decoración, desde el nórdico hasta el industrial.
A esto se suma una oferta cada vez más amplia de tejidos, colores y sistemas de accionamiento, que permite adaptar el estor a cada estancia en lugar de usar el mismo modelo en toda la casa.
Qué se quiere conseguir con la luz
El tejido es lo que más condiciona el resultado final, y conviene elegirlo pensando en el uso de cada habitación.
Los estores screen filtran la luz y reducen el calor sin quitar la vista al exterior. Se clasifican por su grado de apertura, normalmente del 1 %, 3 % o 5 %: cuanto menor es ese porcentaje, más protegen del sol y menos se ve a través de ellos. Son muy habituales en salones orientados al sur, despachos y espacios donde se trabaja con pantallas, porque reducen los reflejos.
Los estores translúcidos dejan pasar una luz suave y difusa y, a la vez, impiden que se vea el interior desde fuera durante el día. Funcionan bien en salones, comedores y cocinas, donde se busca intimidad sin renunciar a la claridad.
Los estores opacos, por su parte, bloquean la luz casi por completo. Son la opción habitual para dormitorios y habitaciones infantiles, y también para salas donde se ve la televisión o se proyecta.
En invierno, además, un tejido más tupido ayuda a reducir la sensación de frío que transmite el cristal, algo que se agradece especialmente en ventanas antiguas o de vidrio sencillo. Existen tejidos con tratamientos térmicos pensados precisamente para mejorar el aislamiento.
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Medir bien y decidir dónde va el estor
Buena parte de los problemas con los estores viene de una medida mal tomada. Antes de sacar el metro hay que decidir si el estor irá dentro del hueco de la ventana o por fuera, cubriendo también el marco.
Instalado dentro del hueco queda más integrado y deja libre la pared, pero exige medir el ancho en varios puntos (arriba, en el centro y abajo) y quedarse con la medida más pequeña, porque las paredes rara vez son perfectamente rectas. Instalado por fuera, conviene sumar unos centímetros a cada lado y por encima para evitar que la luz se cuele por los laterales, algo especialmente importante si el tejido es opaco.
También hay que fijarse en los obstáculos: manillas, radiadores, cajas de persiana o marcos muy salientes pueden impedir que el estor baje con normalidad. Por eso cada vez más gente opta por estores fabricados a medida en lugar de modelos estándar, que obligan a recortar el tejido o a conformarse con un tamaño aproximado.

Cocina con estores enrollables
Ventanas que no admiten taladro y diferencias de tejidos
En pisos de alquiler, o en ventanas de PVC y aluminio que no se quieren perforar, existen sistemas que se fijan al propio marco o a la hoja de la ventana sin hacer agujeros. Son especialmente prácticos en las ventanas oscilobatientes, porque el estor va montado en la hoja y la acompaña cuando se abre, sin golpear ni enredarse.
Estos sistemas también son una buena solución para puertas de terraza o balcón, donde un estor convencional colgado de la pared puede resultar incómodo cada vez que se abre la puerta.
No todos los espacios de la casa tienen las mismas necesidades, y elegir el mismo estor para todas las ventanas es una tentación habitual que rara vez da el mejor resultado.
En la cocina conviene optar por tejidos lavables o tratados contra las manchas y la grasa, y evitar los colores muy claros si el estor está cerca de los fuegos. En los baños, son preferibles los materiales que soportan bien la humedad, como los tejidos de fibra de vidrio.
En el salón suele buscarse un equilibrio entre luz e intimidad, y en el dormitorio manda la oscuridad. En las habitaciones infantiles, además del tejido opaco, ganan peso la seguridad (cadenas con sistemas de rotura o mandos motorizados) y los diseños estampados.
Manual o motorizado, una compra para años
La mayoría de los estores se accionan con una cadena lateral, un sistema sencillo y duradero. Sin embargo, los estores motorizados se han abaratado en los últimos años y ya no son exclusivos de grandes ventanales.
Permiten subir y bajar el estor con un mando, programarlo a determinadas horas o integrarlo con asistentes de voz. Son especialmente útiles en ventanas de difícil acceso, en viviendas con varias ventanas en la misma estancia o para simular presencia cuando no hay nadie en casa.
Los colores y las texturas cambian mucho entre la pantalla del móvil y la luz real de cada habitación. Un gris que en la web parece neutro puede resultar frío en una estancia orientada al norte, y un beige puede amarillear con la luz de la tarde. Por eso, el consejo más repetido por los profesionales del sector es pedir muestras del tejido y verlas en la propia ventana, a distintas horas del día, antes de decidirse.
Es lo que hacen muchos fabricantes de estores enrollables a medida, como la valenciana Corticolors, que envía muestras gratuitas para que el cliente compare tejidos y colores en casa antes de hacer el pedido. «La mayoría de las dudas desaparecen cuando el cliente ve el tejido en su ventana: es la forma más fiable de acertar con el color y con la cantidad de luz que deja pasar», explican desde la empresa.
Un estor bien elegido puede durar muchos años y cambiar por completo la sensación de una habitación: más luminosa, más acogedora o más tranquila para descansar.
Dedicar unos minutos a pensar en la luz que se quiere, en la medida exacta, en el sistema de instalación y en el tejido adecuado para cada estancia es la mejor garantía de que la inversión merezca la pena.