Un caimán se cuela en una tienda de comida y provoca el pánico: el vídeo es surrealista

Las cámaras de seguridad grabaron al reptil recorriendo la cocina de un establecimiento de Carolina del Norte hasta encontrarse con su propietario, que tuvo que llamar a la Policía para sacarlo

El caimán, buscando bagels en el establecimientoYoutube

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Hay clientes que entran en una tienda, miran el escaparate y se marchan sin comprar nada. Y luego está el visitante que recibió Bagel Dock Express, un establecimiento especializado en esos bocadillos en forma de rosca de Southport, en Carolina del Norte (Estados Unidos). Tenía cuatro patas, una larga cola y unos dientes que no invitaban precisamente a ofrecerle el menú del día.

El inesperado protagonista era un caimán de unos 90 centímetros que decidió darse una vuelta por el negocio el pasado 29 de octubre. Y, por suerte para quienes disfrutan de estas escenas surrealistas, las cámaras de seguridad lo grabaron absolutamente todo.

El animal aprovechó que la puerta trasera estaba abierta para introducirse en el almacén. Desde allí atravesó la cocina y continuó su paseo hasta llegar a la zona del mostrador, donde se encontró con Jesse Driscoll, propietario del establecimiento.

Driscoll, que estaba pendiente de la instalación de un horno nuevo, no pudo ocultar el susto al descubrir al reptil. Retrocedió rápidamente y terminó llamando a emergencias. El local estaba cerrado al público en ese momento.

La Policía de Southport acudió junto a los servicios de protección animal, que consiguieron capturar al caimán y trasladarlo a otro lugar sin que nadie resultara herido.

Pero lo mejor llegó después, cuando los responsables de la tienda compartieron la grabación en sus redes sociales. Lejos de dramatizar lo sucedido, decidieron tomárselo con humor: "¡Al parecer, la fama de nuestros bagels recién hechos ha llegado hasta el pantano!".

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La escena ha terminado recorriendo medio mundo, con un caimán que entra tranquilamente en una tienda y un propietario que difícilmente olvidará aquella jornada. Eso sí, por mucho que el establecimiento presuma de sus bagels, el visitante se marchó sin comerse ninguno.