¿Maldición paya o anuncio de persecución?
La batería de previsibles y presuntas querellas dirigidas ad hominen a Mazón, que algunos aseguran avecinarse, quizás fueron anunciadas por el portavoz socialista José Muñoz en su segundo turno de réplica, después de un repetido Sr. Mazón, Sr. Mazón y una pausa...

José Muñoz en una junta de portavoces de Les Corts
La comparecencia del Presidente de la Generalitat Carlos Mazón del pasado viernes ha sido cuidadosamente analizada por unos y otros. Más cuando la materialización de las medidas a tomar en consecuencia incluye ya los nombres de los que serán los máximos responsables de ello. También han sido analizadas las intervenciones de los portavoces de su antiguo socio Vox, y las de Compromís y PSPV.
La pugna en torno al relato continúa y no tiene pinta de remitir. Todo lo contrario, apunta ya iniciativas judiciales en uno y otro sentido. Ahora que ya han vuelto contertulios socialistas a las cadenas, se evidencia la virulencia verbal -y hasta gestual- que se gastan a la hora de dirigirse a los populares. Más aún al presidente de la Generalitat
El extravagante corolario europeo de la conversión de Teresa Ribera a lo nuclear para obtener comisaría y vicepresidéncia, a cambio de pactar con la señora Meloni introduce un naipe nuevo - ¿un comodín, tal vez? - en la baraja que reparte el gobierno como banca en la timba en la que ha convertido las Cortes. Asunto aparte que merecerá futura atención.
La batería de previsibles y presuntas querellas dirigidas ad hominen a Mazón, que algunos aseguran avecinarse, quizás fueron anunciadas por el portavoz socialista José Muñoz en su segundo turno de réplica, después de un repetido Sr. Mazón, Sr. Mazón y una pausa: “¿De verdad, señor Mazón, no tiene a nadie alrededor que le quiera, nadie que le esté diciendo la verdad? ¿Nadie a su alrededor se ha sentado para decirle que se ha acabado, que usted debe dejar de preocuparse por su carrera política y empezar a preocuparse por el Código penal? ¿De verdad nadie de los que están a su alrededor se lo ha dicho? Si esto es así es que, sinceramente, señor Mazón, está usted muy solo. Estas palabras, con otras personas, se las dijo Ángel Luna a Camps. Todos sabemos cómo acabó. Señor Mazón, no deje, no acabe (rumors) como Camps” (transcripción literal del Diario de Sesiones).
Todos sabemos -el también lo sabe muy bien- que hasta la fecha, las causas contra Camps han sido archivadas o él ha sido declarado inocente. También sabrá que hace mes y medio el PSOE recurrió ante el Supremo la última sentencia esculpatoria de la Audiencia Nacional, pero se desconoce si prosperará. Por el momento no consta que haya sido siquiera admitida. Todos sabemos que Camps ganó sus últimas elecciones por abrumadora mayoría cuando ya pesaba sobre él la falsa -a la sentencia hay que remitirse- acusación de los trajes. Todos sabemos de su posterior dimisión (hay quien sostiene que equivocada) y de lo costoso de la reconstrucción de su figura política.
Nadie dirá que los socialistas carecen de disciplinada unidad de criterio, ni de eficacia metodológica en la difusión de argumentarios y consignas. De manera pudiera parecer que la cita exemporánea de Muñoz en sede parlamentaria, más que una morcilla campanuda en su segunda réplica, intencionadamente o no, fuera un anuncio de la estratégia a poner en marcha.
Si así fuera, buscarán trapos sucios, manchando los que no lo están, si es preciso, para justificar una acusación que con el tiempo pudiera prosperar hasta un banquillo.
Y si así no fuere, habrá que aceptar la versión de la maldición.