Dos fiascos, uno en Cantabria y otro en Suiza
Mal lo tiene Pedro Sánchez para mantener la Legislatura. Le queda seguir con el señuelo de la amenaza de la “fachosfera” y la “fábrica de bulos” como argumentario

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante la XXVII Conferencia de Presidentes, en el Palacio de la Magdalena, a 13 de diciembre de 2024, en Santander
Debería recordar Pedro Sánchez que “fiasco” proviene del italiano “fiasco” que significa “frasco” o “botella”. Se popularizó el término en el teatro, donde una actuación que resultaba un fracaso se comparaba con una botella rota simbolizando como algo que debería terminar con aplausos terminaba en abucheos. Esto es lo que ha acontecido con dos actuaciones de Sánchez, una en Cantabria con los presidentes de las comunidades autónomas otra en Suiza frente a JuntsxCat. En las dos buscaba el “aplauso” al estilo de Sevilla con su sola presencia, pero se encontró con un “fiasco”.
Toda actuación teatral se remite a un libreto y en ambas funciones estaba en blanco. Y es así porque buscaba la estabilidad imposible de su legislatura, cual es satisfacer las pretensiones de los soberanistas de Puigdemont para asegurarse sus siete votos, a la par de convencer al conjunto de presidentes de las bondades de los acuerdos bilaterales con la Generalitat de Cataluña; uno de los elementos-clave del enredo que se lleva con ERC y Junts. Cuatro temas por discutir en Santander, la financiación de las CC.AA., la vivienda, la inmigración y la sanidad. Ninguno por aclarar.
Sánchez no puede prometer la condonación de la deuda a las comunidades autónomas como señuelo para aceptar el “cupo catalán” para no levantarse de la mesa en Suiza con el plante de Junts
No puede llegar a acuerdos con los de Puigdemont sin que le salten los Presidentes y viceversa. No puede prometer la condonación de la deuda a las CC.AA. en Santander como señuelo para aceptar el “cupo catalán” para no levantarse de la mesa en Suiza con el plante de Junts, sabiendo que las tres cuartas partes de la XXVII Conferencia de Presidentes no va a aceptar la “bilateralidad” prometida. Los presidentes condicionan aceptar la condonación a los acuerdos en la reforma del sistema LOFCA y en la propuesta de un fondo de nivelación transitorio hasta que ésta se resuelva. Los tres temas van en la negociación “multilateral” entre todas las CC.AA. y el gobierno de Pedro Sánchez, que es quien recauda e impone la fiscalidad que quiere JuntsxCat para Cataluña. Un sudoku difícil de resolver.
En el Congreso de los Diputados, Pedro Sánchez puede seguir perdiendo votaciones y prorrogar un año más los presupuestos, sabiendo que su “bloque” de 178 diputados no se resquebraja “ad limitem” porque, en las condiciones actuales, ni el PNV ni JuntsxCat apoyarían una moción de censura a favor del PP condicionado por los votos de Vox, y no se arriesgará a convocar elecciones porque sabe que su “bloque” perdería peso y no alcanzaría la mayoría para formar gobierno. Pero puede seguir sin legislar arriesgándose a la posición díscola de JuntsxCat. En Waterloo, Puigdemont lo sabe y aprieta.
Si en Suiza, el interlocutor del enviado por Pedro Sánchez, el diputado Cerdán, no lograba convencer a la diputada Noguera, en Cantabria tampoco los Presidentes se levantaban de la mesa convencidos. Inclusive Castilla-La Mancha salía una vez más respondona al Jefe. Ni se abordaban el resto de temas pendientes sobre la mesa: inmigración y vivienda principalmente; competencias autonómicas que han de financiarse con fondos provenientes de la Administración Central. Especialmente en el reparto peninsular de los menores no acompañados retenidos en Canarias: sin transferencia de fondos “ad hoc” no hay conversación que valga.
Mal lo tiene Pedro Sánchez para mantener la Legislatura. Le queda seguir con el señuelo de la amenaza de la “fachosfera” y la “fábrica de bulos” como argumentario para asustar al personal y a un PNV y JuntsxCat que no se asustan, pero que les sirve para subir el precio de sus escaños. Un difícil encaje de bolillos que le impide ir más allá del postureo de gestos vacíos. Una situación que solo podrá resolverse con los lentos y parsimoniosos pasos de la Administración de Justicia que tiene cercados a su familia, esposa y hermano; ya a un buen número de sus colaboradores y paseantes de Congresos.
Fácil es adivinar su plan. Resistir hasta que se resuelvan los congresos regionales y provinciales del PSOE antes de la próxima primavera a favor de sus candidatos o candidatas. Una vez resueltos, convocar un nuevo congreso del PSOE en otoño, el de la sucesión, o no; según diga la Administración de Justicia. Tendrá que decidir que hacer: tratar de perpetuarse en la Moncloa, o colocar a un afín y dedicarse a los negocios en la Internacional Socialista y en la “cumbre de Puebla” con Zapatero, su mentor. Está por ver si ahí tropezará de nuevo con el PNV y con JuntsxCat. O él o su sucesor… o sucesora. De todo eso dependerá que convoque elecciones en un año, o aguante hasta la primavera de 2027. Al tiempo.