La 'motosierra' de Mazón y Vox inicia una nueva etapa
Recortes en las ayudas a los sindicatos o la modificación del mapa lingüístico serán algunas de las futuras medidas del Consell con las que Mazón espera reforzar su liderazgo.

El presidente de la Generalitat valenciana, Carlos Mazón
El pacto presupuestario del presidente de la Generalitat, Carlos Mazón, con Vox que se basará en el recorte abrupto del gasto superfluo al estilo de la motosierra de Javier Milei en Argentina, no solo es una estrategia económica, sino una maniobra con la que Mazón trata de potenciar su liderazgo interno y externo tomando la iniciativa para sanar las heridas de la dana.
El pacto sellado entre PP y Vox, fruto del encuentro directo entre los actores de alto nivel de Bambú y Mazón, que no Feijóo, da inicio a una nueva relación entre Abascal y el PP, despejando las diferencias en materia migratoria que llevaron a romper los pactos autonómicos de investidura. La nueva 'amistad', que sitúa a Vox de nuevo en el gobierno sin estar en el ejecutivo, se vislumbra como la base de posibles futuras alianzas.
En este nuevo escenario, Mazón podría poner fin al cerco de Génova. Recibiendo la bendición manifiesta del PP sobre el acuerdo presupuestario con Vox, el jefe del Consell podría acabar con las presiones tras la dana y dejar de presentarse como el presidente resiliente tratando de redefinir su imagen en el mapa político.
Y es que por primera vez en meses, ha logrado que el foco de la crítica por parte de la izquierda haya dejado de ser la gestión de la dana para centrarse en esa asunción de los postulados de la 'extrema derecha' por parte de Carlos Mazón. Recuperan, así, un argumentario desfasado que no se sostiene, siendo el PSOE, Sumar o Compromís quienes precisamente acostumbran a sobrevivir en el Congreso a salto de pacto con la derecha ultranacionalista de Cataluña, Junts.
Los entresijos del pacto
El nuevo pacto Mazón-Vox es una declaración de principios comunes, aún por concretar la hoja de ruta. Si bien Vox ha hecho públicas algunas de sus exigencias, este diario ha podido conocer algunas concreciones entorno a algunos aspectos.
En materia migratoria, se ha dado una negociación de tira y afloja. Mazón no habría sido el único que ha cedido. Pues como ya manifestó Vox a este diario, el objetivo era borrar de las cuentes autonómicas la partida del gasto dedicada para mantener a los menores inmigrantes no acompañados, 'menas'. Tutelados por la Generalitat Valenciana, este punto podría derivar en un conflicto legal. De hecho, en los puntos del acuerdo Vox se desprende de esta idea. Finalmente, se queda en incluir una nueva partida en el presupuesto destinada a hacerles pruebas médicas para contrastar que verdaderamente sean menores de edad como indican, algo que ya planteó Vox en Les Corts.
Uno de los aspectos que se prevén más controvertidos, será el plan para recortar las ayudas a los sindicatos. El apartado de recortar las subvenciones a "chiringuitos", no solo se contempla reducir el gasto en ONG propalestinas o de rescate de inmigrantes, también de los sindicatos, que vienen ejerciendo una oposición frontal al gobierno de Mazón. Se trata de un giro de guión, precisamente después de haber ampliado el número de liberados sindicales, que sin duda generará ruido.
En materia lingüística, el plan de PP-Vox va más allá de recortar las ayudas a la AVL o a la promoción del valenciano. Se llevará a cabo una modificación del mapa lingüístico de los municipios en base a los resultados de la consulta en la enseñanza pública. De este modo, las localidades como Valencia y Alicante, donde la mayoría votó por el castellano, dejarían de estar catalogadas como valencianoparlantes. De este modo, se blindan frente a futuros intentos por parte de la izquierda de imponer un porcentaje determinado de cada lengua en las aulas.
El objetivo principal, más allá de acercar posiciones ideológicas con poca competencia autonómica como el Pacto Verde o Agenda 2030, se basa en un recorte del gasto superfluo de la administración pública para redirigirlo a la reconstrucción de la catástrofe del 29-O. Una muestra de intenciones del 'president', centrado en pasar página para gestionar de forma activa.