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Llanos y Massó andan a trabucazos con la AVL

El rechazo injustificado y el ataque de ambos a la institución son el resultado de una combinación de factores ideológicos, políticos y estratégicos

La presidenta de Les Corts valencianas, Llanos Massó.

La presidenta de Les Corts valencianas, Llanos Massó.Europa Press

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El portavoz de Vox en Cortes Valencianas, José María Llanos, y su presidenta, la diputada por Vox de Castellón, Llanos Massó, se liaron a trabucazos con la Academia Valenciana de la Lengua (AVL) el pasado jueves en la sala de prensa del Palau de Benicarló. Mostraron una vez más el desconocimiento y poco respeto que Vox tiene por las instituciones estatutarias valencianas, en este caso con la autoridad lingüística del valenciano que el Estatuto confiere a la AVL.

La ausencia de “paz lingüística” que emborronó la Transición valenciana se alcanzó en 1982, enterrando de una vez por todas el “embrollo lingüístico” que Vox quiere volver a resucitar. Un embrollo cerrado parcialmente con el Estatuto que en su art. 6 define a uno de los dos idiomas hablados en La Comuntat como valenciano, pero no entrando en su denominación y como se escribía. Así se quedó en suspenso durante más de 27 años afectando, entre otros, a la homologación de títulos, el lío de la escritura y el perpetuo enfrentamiento con la Universidad de Valencia y el Tribunal Constitucional.

Por iniciativa del presidente Zaplana, ante un reticente Jordi Pujol –recuperen para saber, el artículo de Miquel Alberola en El País de 9 de octubre de 2002 “Crónica de una relación imposible”- se zanjó definitivamente la cuestión creando la Academia Valenciana de la Lengua. Con la reforma del Estatuto de 2006 y siendo Presidente Camps, se incluía el apartado 8 en el art. 6 a la AVL como “única autoridad lingüística”. Entonces, ¿a qué viene Vox a resucitar este jueves una polémica que tardó tanto en cerrarse?

Se me ocurren tres razones. La primera, que el “trabucazo” de este jueves pasado responde a una estrategia de polarización política; Vox busca movilizar a su electorado a través de la exacerbación de las divisiones identitarias valencianas. Una vez más, regresar a la “Batalla de Valencia”. Al cuestionar su legitimidad y atacar su labor, Vox busca erosionar la autoridad de la institución y generar un clima de confrontación que le beneficie políticamente.

Una segunda, que el rechazo a la AVL se basa en una interpretación errónea y sesgada de la historia y la lingüística. Vox, en su discurso, recurre a argumentos pseudocientíficos y a una visión revisionista del pasado para justificar su postura. Ignora los estudios lingüísticos que demuestran la autonomía del valenciano y su evolución histórica, así como la voluntad de los hablantes de identificarse con su lengua. Esta manipulación de la información y la tergiversación de la realidad histórica son herramientas clave que utiliza Vox en la estrategia de deslegitimación de la AVL y de su labor normativa.

Finalmente, el ataque a la AVL se manifiesta en diferentes niveles: desde la crítica pública y la descalificación de sus miembros hasta la presión política para modificar su marco legal, limitar sus competencias y ahogarla financieramente. Vox ha intentado, por ejemplo, cuestionar la validez de sus informes y dictámenes, así como promover iniciativas legislativas que debiliten su capacidad de actuación. Estas acciones, que atentan contra la autonomía de la institución y su función de salvaguarda de la lengua valenciana, demuestran su voluntad de imponer por la fuerza su visión ideológica y política sobre la diversidad lingüística y cultural de la Comunitat y las variantes morfológicas y léxicas del valenciano.

El rechazo injustificado y el ataque de ambos representantes de Vox a la AVL, perpetrados este pasado jueves en la Sala de Prensa del Palacio de Benicarló, son el resultado de una combinación de factores ideológicos, políticos y estratégicos. Se trata de la instrumentalización del lenguaje y la cultura con fines políticos, que busca redefinir la identidad valenciana, polarizar la sociedad y socavar la autonomía de las instituciones culturales propias. La defensa de la AVL y de la lengua valenciana requiere no solo “usuarios leales del idioma”, sino también una respuesta firme y argumentada, basada en el rigor científico, el respeto a la diversidad y la defensa de los derechos lingüísticos y culturales de los valencianos. No podemos callarnos ante semejante atropello.

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