Diana Morant, un liderazgo cuestionado
Su escaso conocimiento político local, el hecho de haber sido impuesta por Pedro Sánchez y las críticas internas son solo algunas de las barreras difíciles de superar

La ministra de Ciencia, Innovación y Universidades y secretaria general del PSPV-PSOE, Diana Morant, durante una rueda de prensa, en la sede del PSPV-PSOE
Quedó como una noticia de la sección de comarcas. La ministra-secretaria general Diana Morant visitó las obras de la línea Xàtiva-Alcoi elogiando el trabajo conjunto de los alcaldes de las comarcas centrales, Jorge Rodríguez, Roger Cerdá y Toni Frances, para lograr esa demanda histórica que el Botànic no supo darle solución cuando le tocaba hacerlo. Una noticia que pasó desapercibida a pesar del esfuerzo de los funcionarios de la calle Hospital, la sede del PSPV en Valencia.
Como si diera comienzo a una campaña electoral, repartió guiños al municipalismo que le dio la espalda a Ximo Puig en 2023, la visita la zanjo Diana con su nuevo estribillo dirigido a Carlos Mazón: “Volem Votar”. Después de pocas semanas del Congreso de los socialistas valencianos, donde el lema único era otro: “Mazón dimisión”. Pero ni ha dimitido ni piensa dimitir, y mucho menos anticipar las elecciones de 2027. Todo un fiasco para la líder de la sucursal valenciana del PSOE.
Los electores valencianos suelen valorar la autonomía valencins y desean ver líderes que aboguen por sus intereses específicos sin depender completamente del liderazgo madrileño
La pregunta que en el interior del PSPV se hacen las diferentes familias es pertinente: “Si ahora pedimos elecciones, ¿qué posibilidades tiene Diana de ganar?”. Una pregunta que se hacen cuando se va a celebrar el Congreso Provincial de Valencia que va a elegir la Comisión Ejecutiva que liderará el alcalde de Mislata y diputado provincial Carlos Fernández Bielsa, otro fiasco reciente de Diana que confió en los “jóvenes pelayos” liderados por José Muñoz y Borja Sanjuan. Una familia no tan joven que no fue tan bien vista en Valencia como ella pensaba. Pero la reflexión que recorre los corrillos es preocupante: ¿qué posibilidades tiene Diana cuando es una perfecta desconocida, su liderazgo ha sido impuesto por Pedro Sánchez de manera caudillista, y el PSPV no arranca en las encuestas…? Unas dudas que suscitan un debate sobre su capacidad para liderar el PSPV en unas elecciones, sean o no sean anticipadas.
En primer lugar, es importante señalar que el ascenso de Morant a la secretaría general del PSPV no se ha producido de manera orgánica. Su nombramiento fue visto por muchos militantes socialistas como una decisión impuesta por Pedro Sánchez, lo que ha generado desconfianza y críticas dentro de la propia formación. La falta de un respaldo sólido desde las bases del partido, excusado su “clan de Gandia”, puede debilitar su posición como candidata en un momento en que la conexión con los militantes para movilizar a los votantes es esencial.
Uno de los problemas más evidentes que enfrenta Morant es su escaso conocimiento y experiencia política en comparación con otros líderes como Pilar Bernabé, Alejandro Soler, o Carlos F. Bielsa. Aunque ocupe el cargo de ministro de Ciencia e Innovación, muchos críticos argumentan que su trayectoria no le proporciona la suficiente experiencia para abordar los desafíos específicos que actualmente enfrenta la Comunidad Valenciana. La política regional requiere un profundo entendimiento de las necesidades locales, y la capacidad para establecer conexiones efectivas con diferentes actores sociales y empresariales. Sin embargo, Morant parece carecer de esta conexión.
Además, el contexto político actual es complicado. El PSPV se enfrenta a la presión de mantener su posición en un panorama donde otras fuerzas políticas están ganando terreno. La consolidación de Compromís, su adversario directo en el mimo espacio de la izquierda, le han complicado el escenario electoral cuando pesa su ausencia de las Cortes Valencianas. En este sentido, los votantes valencianos buscan líderes con una visión clara y soluciones efectivas a sus problemas cotidianos. Si Morant no logra articular propuestas concretas y atractivas para los ciudadanos, especialmente para sus votantes, como ya se percibió en el Congreso Regional de hace pocas semanas, podría perder apoyos frente a otros candidatos más experimentados como el que se saque de la manga Compromis.
Las elecciones siempre traen consigo sorpresas; y apostar por unas anticipadas como hace Diana puede ser una apuesta perdedora
Otro aspecto para considerar es la percepción pública que se tiene de Morant. A pesar de su papel como ministra, su imagen no ha logrado calar hondo entre los valencianos. La falta de una presencia mediática sólida y una narrativa convincente puede hacer que los votantes potenciales de la izquierda no se sientan motivados a respaldarla en las urnas. En un entorno donde las redes sociales juegan un papel fundamental, la incapacidad para conectar con el electorado puede ser un factor decisivo en unas elecciones que se auguran reñidas en todos los casos.
La gestión del PSPV bajo su liderazgo también ha sido objeto de críticas internas. Muchos militantes han expresado su descontento con las decisiones tomadas. Si bien es cierto que cualquier líder enfrenta desafíos internos, el hecho de que Morant haya tenido dificultades para unir al partido como le ocurrió cuando la reciente elección del secretario provincial de Valencia, puede ser un indicativo preocupante sobre su capacidad para liderar una posible campaña electoral exitosa.
La relación entre Morant y Pedro Sánchez también puede influir en sus posibilidades electorales. Un apoyo sólido del líder nacional podría ser beneficioso para ella; sin embargo, si los votantes perciben que su candidatura está ligada únicamente a Sánchez y no a un proyecto propio para la Comunidad Valenciana, esto podría resultar contraproducente. Los electores valencianos suelen valorar la autonomía valencins y desean ver líderes que aboguen por sus intereses específicos sin depender completamente del liderazgo madrileño. Y Morant está excesivamente anclada a su Palacete en Madrid.
Es difícil entender en ese contexto la decisión de Diana Morant y el lema que ahora pregona de “Volem Votar”. Sus posibilidades electorales como candidata del PSPV están marcadas por múltiples factores que generan dudas sobre su liderazgo en el interior del PSPV. Su escaso conocimiento político local, el hecho de haber sido impuesta por Pedro Sánchez y las críticas internas son solo algunas de las barreras difíciles de superar. La conexión con el electorado es la clave, y hasta ahora parece haber dificultades significativas para establecer esa relación vital entre líder y votante, relación mucho más consolidada por Pilar Bernabé, la delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana. Las elecciones siempre traen consigo sorpresas; y apostar por unas anticipadas como hace Diana puede ser una apuesta perdedora. Valdría más que se lo pensara dos veces, se dedicara a trabajar, y como decía un viejo socialista: “los experimentos hay que hacerlos con gaseosa”.