OPINIÓN
Elon y Trump: mopongo
El orden mundial está en peligro y quien está alterándolo es precisamente el presidente norteamericano.

Donald Trump y Elon Musk con un Tesla Cybertruck en la Casa Blanca.
Una cosa es predicar y otra dar trigo, o, lo que es lo mismo, una cosa es el mundo de las ideas y otra la realidad. El gobierno de Donald Trump se sustentaba hasta hace nada en los magnates de las grandes empresas tecnológicas norteamericanas, y estaba muy subidito por contar con Elon Musk como su mano derecha, que se paseaba por la Casa Blanca con uno de sus numerosos hijos a hombros, como Pedro por la suya. Es así, a los ricos se les toleran cosas que para cualquier mortal serían imposibles. Particularmente me parecen un gran peligro estos dos, pues Dios los cría y ellos se juntan.
Un elemento como Trump, con el botón nuclear a mano, no es para estar tranquilos precisamente que se diga, y con su amiguito -¿o deberíamos decir su ex amiguito?- Elon al lado formaban un dúo explosivo. Parece que las cosas no marchan tan bien como antes entre los dos, lo que puede que sea una buena noticia. Y es que Trump no ha dejado de meter el cuezo desde que llegó a la presidencia, con decisiones peligrosas, absurdas, absolutistas, insolidarias, chulescas, y que evidencian una gran debilidad en el fondo. El orden mundial está en peligro y quien está alterándolo es precisamente Trump. ¡Hasta ha conseguido en este tiempo lo que parecía impensable, que Japón, China y Corea del Sur se hagan una foto juntos, para luchar contra los nuevos aranceles de EEUU!
La guerra comercial lanzada por el presidente Trump nos hacía presagiar un gran varapalo para nuestras empresas y una auténtica recesión económica mundial. Y no es que yo diga que estemos a salvo de ella, pero es más que posible que el norteamericano empiece a recular, lo que con toda seguridad sucederá dentro de no mucho tiempo, cuando sus asesores -si es que le queda alguno con dos dedos de frente- analicen las consecuencias de sus actos y le hagan entender que no es posible llevar esa guerra adelante sin sufrir a la vez las consecuencias. Es como pegarse un tiro en el pie. De hecho, las ratas ya han empezado a abandonar el barco.
Musk ayer intervino en un congreso de La Liga -formación de ultraderecha -en Italia y abogó por el establecimiento de una zona de libre comercio entre Estados Unidos y Europa, es decir, por abolir los aranceles. Eso sí es pegar bandazos, hombre, pasar de subir los aranceles hasta un 25% a dejarlos a cero no es cambiar de opinión, sino ser un digno seguidor de Groucho Marx, ya saben: “estos son mis principios, pero si no les gustan tengo otros”. Como respuesta a lo que se habrá entendido como metedura de pata desde la Casa Blanca, Peter Navarro, asesor de Comercio de Trump, ha justificado la afirmación de Elon Musk diciendo: “Él no entiende, él vende coches”, que seguro que le habrá encantado al magnate. La guerra está servida, no sólo la comercial, sino la interna en el seno del partido republicano.
A todo esto, ¿qué pensarán los americanos leídos, instruidos y de bien de todas estas cuestiones, cuando Wall Street perdió nada menos que 600 mil millones de dólares, es decir, un 10%, en solo dos días tras el anuncio de las subidas de los aranceles? Y Trump, subido en el machito, dice que no va a haber rescate para los inversores. Se espera otro lunes negro en las bolsas, especialmente las americanas, ante la situación creada por estas polémicas decisiones del presidente, que lleva apenas dos meses en el poder. Habrá que ver qué sucede porque el dinero es asustadizo y Trump empezará a perder apoyos, en cuanto aquellos que controlan el poder económico empiecen a ver que la megalomanía y las decisiones de bombero-torero del presidente les están costando el dinero.
Ya ven que no solo aquí tenemos políticos bochornosos, como María Jesús “mopongo” Montero, la ministra que cada vez que habla sube el pan, y de la que pueden encontrar vídeos de todas clases sobre sus meteduras de pata circulando. También los hay buenísimos de Trump, no se pierdan uno en el que aparece cantando como Chiquito de la Calzada a Yoli. Es incluso mejor que el que hicieron con IA generativa de pitorreo sobre un hipotético futuro para la franja de Gaza bajo el dominio de Trump, en el que aparecía una estatua dorada suya, resorts de lujo y dinero que caía del cielo, y que tuvo el valor de compartir en sus redes sociales. Está claro que, por desgracia, no le da el caletre para más.