La reflexión de Thomas L. Friedman en el New York Times
Su artículo “Acabo de ver el futuro, y no estaba en Estados Unidos” es tanto un diagnóstico agudo como un llamado a la acción

El presidente de Estados Unidos, Donald J Trump.
En los EE.UU. no todas las opiniones comparten la posición de Donald Trump y los suyos. En su reciente artículo titulado “Acabo de ver el futuro, y no estaba en Estados Unidos”, publicado el 3 de abril de 2025 en The New York Times, Thomas L. Friedman ofrece una mirada penetrante y provocativa sobre las tendencias emergentes que están moldeando el futuro del mundo. En un contexto en el que Estados Unidos ha sido tradicionalmente visto como un líder global en innovación y desarrollo y el librecambio, Friedman sugiere que otros países están adoptando enfoques más dinámicos y efectivos para enfrentar los desafíos contemporáneos.
El articulista de cabecera del Times de Nueva York, seguido semanalmente en el mundo global, no solo plantea preguntas sobre la posición actual de Estados Unidos en el escenario mundial tal como hacen los asesores de Trump y sus amigos “voxistas” y “patriotas” en España y en la Unión Europea, que derivan hacia el proteccionismo, el “neonacionalismo” y la confrontación en política exterior, sino más bien al contrario: invita a una reflexión sobre cómo los países pueden aprender unos de otros en un mundo cada vez más interconectado que se beneficia del librecambio y la coexistencia pacífica.
Friedman comienza su artículo señalando que su reciente viaje a países como China e India le ha permitido observar avances significativos en tecnología, sostenibilidad y gobernanza. La premisa central del artículo es clara: mientras que Estados Unidos se enfrenta a divisiones políticas internas y una creciente desconfianza hacia las instituciones, otros países parecen estar avanzando con una visión clara y un sentido del propósito colectivo. Este contraste resuena profundamente con los lectores estadounidenses, quienes podrían sentirse inquietos al considerar la posibilidad de que su país ya no esté a la vanguardia del progreso global.
Uno de los puntos destacados por Friedman es la forma en que las naciones asiáticas están abordando problemas como la crisis climática y la transformación digital. Por ejemplo, menciona cómo China ha invertido masivamente en energías renovables y tecnologías limpias, posicionándose como líder en la lucha contra el cambio climático. En contraste, Estados Unidos ha luchado sin éxito por implementar políticas coherentes y efectivas a nivel federal debido a la polarización política. Este análisis invita a sus lectores a cuestionar si la falta de acción decisiva por parte de Estados Unidos podría tener repercusiones negativas no solo para su propio futuro, sino también para el bienestar global.
Estados Unidos ha luchado sin éxito por implementar políticas coherentes y efectivas a nivel federal debido a la polarización política
A lo largo del artículo, Friedman enfatiza la importancia de aprender de los éxitos (y fracasos) de otros países. Por ejemplo, destaca cómo India está utilizando tecnología digital para mejorar la transparencia gubernamental y empoderar a sus ciudadanos a través del acceso a información crítica. Estas iniciativas contrastan con las luchas internas en Estados Unidos relacionadas con la desinformación y la erosión de la confianza pública. Aquí, Friedman sugiere que en lugar de adoptar una postura defensiva y aislacionista frente al cambio global, es fundamental que Estados Unidos mire hacia afuera para encontrar inspiración y soluciones innovadoras.
Asimismo, Friedman observa que muchos países están adoptando un enfoque más colaborativo hacia los problemas globales. En lugar de centrarse únicamente en intereses nacionales o económicos inmediatos, estas naciones reconocen que los desafíos contemporáneos requieren esfuerzos coordinados. Esto plantea un interrogante crucial: ¿cómo puede Estados Unidos reorientar su política exterior para fomentar una cooperación más efectiva con otros países? La respuesta podría residir en un cambio cultural que valore el diálogo y la colaboración por encima del aislamiento en su política exterior.
Uno de los temas recurrentes del artículo es la cuestión del liderazgo global. Friedman argumenta que el futuro probablemente pertenezca a aquellos países dispuestos a adoptar enfoques innovadores y sostenibles frente a problemas complejos. Esto lleva al lector a reflexionar sobre lo que significa ser un líder en el siglo XXI: ¿se trata únicamente de poder militar o económico? O más bien, ¿de ser capaces de inspirar cambios positivos y duraderos?
Desafía a sus lectores a imaginar un futuro donde todos los países puedan contribuir al bienestar colectivo mediante la cooperación, el librecambio y el liderazgo compartido.
Friedman también plantea un llamado urgente para que Estados Unidos reevalúe su papel en el mundo actual. Si bien históricamente ha sido visto como un faro de democracia y progreso, las tendencias actuales sugieren que este legado podría verse amenazado si no se producen cambios significativos. La invitación implícita es clara: para recuperar su posición como líder global, Estados Unidos debe comprometerse con una visión inclusiva y cooperadora que aborde tanto sus problemas internos como sus responsabilidades internacionales en sentido contrario al actual.
Su artículo “Acabo de ver el futuro, y no estaba en Estados Unidos” es tanto un diagnóstico agudo como un llamado a la acción. A través de su análisis perspicaz, Friedman nos recuerda que el futuro no está predeterminado; se construye día a día mediante decisiones conscientes y colaborativas. A medida que enfrentamos desafíos globales sin precedentes—desde el cambio climático hasta las crisis políticas—la necesidad de aprender unos de otros se vuelve más urgente.
Este artículo no solo invita a reflexionar sobre el papel actual de Estados Unidos en el mundo de la mano de la administración Trump, que conduce en dirección contraria por la autopista. Y desafía a sus lectores a imaginar un futuro donde todos los países puedan contribuir al bienestar colectivo mediante la cooperación, el librecambio y el liderazgo compartido. Mas bien lo contrario a lo que nos tiene acostumbrados el actual “mandatario” estadounidense y sus asesores de cabecera, bien vistos por los voxistas y “euopatriotas”. Esperemos que no nos conduzcan todos ellos al “negro apocalipsis” de los años 30 del siglo pasado. Friedman nos invita a estar alerta.