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Cómo me la maravillaría yo

El 'Hermanísimo' y el presidente de la diputación de Badajoz han tenido que tirar de la famosa frase de  ' La Faraona'

El hermano de Pedro Sánchez, David Sánchez, sale tras declarar en calidad de investigado en el Juzgado de Instrucción número 3 de Badajoz.

El hermano de Pedro Sánchez, David Sánchez, sale tras declarar en calidad de investigado en el Juzgado de Instrucción número 3 de Badajoz.Europa Press

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Feliz fin de semana.

Se han cumplido ya treinta años de la muerte de Lola Flores, “La Faraona”, aquella mujer que pidió una peseta a los españoles para que la ayudáramos a pagar su deuda con Hacienda. Una embajadora de España en el Mundo asociada de por vida a aquella célebre frase que le dedicó un periodista en Nueva York, “Ni canta, ni baila, pero no se la pierdan”.

Otras celebridades de la época, otros coetáneos, se nos están marchando y esta semana le tocó el turno a D. Mariano Ozores, que se nos fue con una edad “suficiente”. Lo recordaremos, por sus películas en la época del “destape” y por su modo de hablar cuando no quería decir nada, o su modo de no decir nada cuando se ponía a hablar.

De “La Faraona” me llega el recuerdo de aquella canción recitada, tendente a “Rap”, que decía: “¿Cómo me la maravillaría yo?”. Y me viene a la cabeza el “Hermanísimo” de Sánchez cantándola, ya que se sentará en el banquillo, porque de entrada parece que se abre juicio contra él, la jueza ha pensado que había evidencias suficientes para ello. También, y relacionado con el caso del “Hermanísimo”, ha tenido que tirar del “¿Cómo me la maravillaría yo? el presidente de la Diputación de Badajoz, que consiguió un “aforamiento in extremis”, ayudado por toda una banda de “paniaguados” que acudieron a “la voz de su amo”, como una sola persona, dejando el camino expedito para que no hubiera problema en que este hombre se acogiera a su acta de Diputado de Extremadura. Nadie puede discutir que en el PSOE hay unidad.

Luego, han querido colocar a la persona que renunció a su acta para que se lleve a cabo este cambio y aforamiento y les ha salido el tiro por la culata, pues querían endosarla como “Subdelegada del Gobierno” y el Delegado del Gobierno de Extremadura ha dicho que tiene el puesto cubierto por una persona solvente y que no piensa “tragar” con este “juego de tontos”. Un buen amigo que entiende mucho de política, me ha dicho que lo más probable es que sustituyan en breve al Delegado del Gobierno en Extremadura y que solucionarán el problema y que, a los que han cedido su turno en el puesto de Diputado en la Asamblea, les darán un premio suficiente, para recordar toda su vida lo buenos que fueron.

Mientras la Presidenta de Extremadura no deja de sonreír, ante este regalo que le hace la oposición socialista, para crecer en popularidad ante los extremeños, que han visto con estupefacción el cambio de cromos que van haciendo para perpetuarse en lo que sea.

AENA y el Ayuntamiento de Madrid se han sumado al “¿Cómo me la maravillaría yo?”, intentando encontrar una solución a los “sintecho” que hacen vida en Barajas. Ese Aeropuerto que no me acostumbro a llamar “Adolfo Suárez”, porque a mí ya me ha cogido mayor.

Esos señores, algunos de ellos indigentes, cuyas vidas nos recuerdan a aquella película que se llamó “La Terminal” y en la que Tom Hanks se veía “encarcelado” entre las paredes de un aeropuerto del que nunca podía salir, sencillamente porque no tenía los papeles en regla. Pero tampoco se podía ir a ningún otro sitio… porque no tenía los papeles en regla. Ahora, algún miembro del Gobierno, intenta contarnos que están allí, los que tenemos en Barajas, porque no hay viviendas disponibles en Madrid… No se dejen engañar, si hay cuatrocientos, les diré que hay cuatrocientas razones distintas por las que están allí. No es todo tan simple, aunque los políticos quieren hacernos notar como lo más sencillo del Mundo, pero no lo es y la prueba es que no encontrarán la solución inmediata, aunque se reúnan.

En alguna época de mi vida me sentaba a escucharlos, a los indigentes, a oír sus historias. Cuando haces esto, te das cuenta de que no es tan fácil devolverlos a la normalidad, hay casos muy complicados que abarcan desde la convivencia familiar a la insolvencia más absoluta, por haber dado pasos difíciles en la vida, pasando por los problemas mentales y los de adiciones. El problema se irá tapando con algunas soluciones temporales, eso no me cabe duda, pero tapando… solamente.

Y yo, en esta primavera, en la que tan pronto hay una tormenta que nos genera una inundación de calles, como nos ponemos a treinta grados y nos apetece irnos a la playa, me dirijo al Mercado y tengo claro “que quiero morir de amor” por la fruta, que es de los alimentos que mejor aprovecho en primavera y verano.

El Mercado Municipal de mi barrio me va a permitir parar y tomar un pinchito de tortilla y cualquier otra exquisitez de las que hacen en su “taberna” y por las que merece la pena aparcar los problemas unos minutos. Me gusta comentar la vida con las personas del lugar, oírlas y aprender de ellas. Cada uno encierra una historia, unas emociones… y no me gusta perdérmelas, son regalos de la generosidad de nuestros vecinos. Después, cuando vuelvo a mi casa, escribo y compongo ficciones inspiradas en ellos.

Como siempre, servidor de ustedes…

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