OPINIÓN
Toda una vida dedicada a los animales
No los verás en TikTok, ni haciendo directos de Instagram, pero siempre han estado y están ahí, para auxiliar a los animales y ayudar a aquellas personas que buscan consejo o necesitan apoyo para rescatar bichos.

El refugio de Tula
Cuando echo la vista atrás y pienso en referentes en la protección animal, entre otros muchos, siempre aparecen Marga y Jose. Marga y Jose no son lo que hoy se conocen como “influencers”. No los verás en TikTok, ni haciendo directos de Instagram, pero siempre han estado y están ahí, para auxiliar a los animales y ayudar a aquellas personas que buscan consejo o necesitan apoyo para rescatar bichos.
Hace ya décadas, cuando apenas había entidades de protección animal organizadas, fundaron El Refugio de Tula. Desde entonces, cientos de animales han conseguido un hogar y han vivido con dignidad gracias a su incansable trabajo.
Durante este tiempo, han constatado cómo la sociedad ha evolucionado hacia una mayor consideración moral hacia los animales. Y, aunque todavía queda muchísimo trabajo por hacer, hemos pasado de pensar que un perro con un chusco de pan en la calle vivía bien, a que en la mitad de los hogares de nuestro país convivamos con un animal no humano, al que consideramos parte de nuestra familia.
Hoy, prácticamente todos los animales que viven en El Refugio de Tula son gatos. La mayoría de los perros han ido consiguiendo ser adoptados o han fallecido como ancianos en el refugio, y los gatos, muchas veces invisibles, han ido ocupando el refugio. Esto implica que el voluntariado sea muy reducido, porque no es tan gratificante pasear perros como limpiar gateras. Y eso preocupa a Marga y a Jose, porque los años pasan y, a sus más de 50 años, el cansancio físico va haciendo mella.
Pese a ello, cuando te acercas a las gateras, siempre impecables, es curioso ver cómo todos los “michis”, contentos, levantan la colita y se acercan a reclamar caricias, tranquilos.
Y que, aunque son tantos, no hay conflictos entre ellos y conviven de forma armónica. Esto no es casualidad. Es fruto del esfuerzo por conseguir unas instalaciones, sin apenas recursos, donde los gatos puedan estar cómodos.
Y es resultado de todo el amor y cariño con que son tratados.
Sin embargo, el refugio nunca será tan cómodo como un sofá, ni se dormirá tan calentito como junto a una estufa, ni las caricias serán tantas como las que se reciben en un hogar.
Y en ello ponen desde El Refugio de Tula todo su empeño: en que “sus” pequeños encuentren un hogar en que puedan vivir más felices.
Y en poder seguir cuidando de los animales del refugio y de varias colonias de gatos de las que también se hacen cargo, para lo que necesitan recursos y voluntariado.
Marga y Jose son un referente. Personas admirables, con un corazón enorme. Han dedicado su vida y destinado su patrimonio a salvar vidas, y siempre han tenido las puertas abiertas para quienes les han necesitado. Ayudemos a que tengan la tranquilidad de que este sueño de convertir el mundo en un lugar mejor para todos, también para los animales, pueda continuar.
Para más información, puedes visitar su web: https://protectora-animales-sagunto.jimdofree.com/