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Mazón presenta un plan "revolucionario" para que situaciones como la riada "no vuelvan a ocurrir jamás"

Gan Pampols: "se nos acusará de exceso de precaución, pero no de negligencia"

El presidente de la Generalitat, Carlos Mazón, en la presentación del Plan Endavant

El presidente de la Generalitat, Carlos Mazón, en la presentación del Plan EndavantRober Solsona

Sonia García
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La Generalitat Valenciana abre paso a una nueva fase de la reconstrucción tras la riada el 29 de octubre que devastó la provincia de Valencia y se cobró 229 víctimas mortales. Superada la inmediatez de lo urgente- el restablecimiento de los servicios básicos- se ha presentado el Plan Endavant, que contempla 339 iniciativas como nuevos protocolos de evacuación "vertical", nuevas obligaciones de control del caudal, una intervención completa en el barranco del Poyo o la creación de una Agencia del Agua, entre otras medidas que supondrán un coste de 12.000 millones de euros más de lo ya contemplado hasta la fecha.

El presidente de la Generalitat, Carlos Mazón, ha arrancado su intervención en el acto de presentación en el Palau, exponiendo el balance del proceso de reconstrucción que "arrancó el día siguiente de la tragedia". Desde entonces, "se ha trabajado a marchas forzadas para recuperar la normalidad. Se ha dotado de recursos económicos a los vecinos, se han reconstruido infraestructuras como el metro, colegios, centros de salud y centros sociales, y se han ofrecido recursos para la protección de la salud mental de todos los afectados".

Esa primera fase, según informa el 'president', ya se ha superado. "Ningún municipio permanece en fase de emergencia", ha reafirmado. El siguiente objetivo es centrarse "en que esto no vuelva a ocurrir jamás", ha asegurado, al tiempo que ha anunciado que "la nueva fase se abre hoy con el Plan Endavant". "No existe una administración capaz de modular que un episodio de lluvias pulverice récords históricos en un territorio. No existe", ha recalcado el jefe del Consell. No obstante, ha pedido "establecer las causas de la tragedia y estudiar cómo modular las consecuencias, con la salvaguarda de las vidas humanas". "Hay infraestructuras que podrían haber minimizado el impacto", ha aseverado, aludiendo a las ya conocidas obras de los barrancos previstas hace décadas y olvidadas por el Gobierno. Así como ha censurado la ausencia de un plan de actuación. "¿Los barrancos están en el mejor estado posible?", se ha preguntado. "El 29 no es una rareza estadística", ha advertido para reivindicar la necesidad de poner en marcha un plan de resiliencia de cara a generaciones futuras en lo que ha denominado como "una transformación radical". "Dentro de 50 años no juzgarán nuestra reacción por la rapidez en levantar un muro, sino por la capacidad de haber aprendido". Sin el plan, "no podemos afirmar que la reparación de las 299 viviendas habrá sido completada", ha valorado.

LOS CUATRO EJES DEL PLAN

1. Revolución de las infraestructuras basado en la innovación. "Es cambiar la cultura de la prevención", explica el jefe del Consell. Contempla, entre otras medidas, la intervención completa en el barranco del Poyo, la limpieza de restos vegetales, la construcción de tanques de tormenta en áreas propensas a inundaciones. Unas acciones que se acometerán en colaboración con el Gobierno central.

2. Revolución de la prevención hacia la identificación y el sistema de avisos temprano. Prevé un sistema de alerta temprana y monitoreo. El plan propone un "test de estrés hidrológico e hidráulico para cada cuenca o subcuenca: evaluar su capacidad para soportar fenómenos extremos y definir un plan de protección de personas y bienes". Se evaluará a qué nivel de lluvia cada barranco puede suponer un peligro. Mazón ha puesto como ejemplo el caso del Ebro, que dispone de sistemas de alerta temprana: "En Aragón saben predecir una riada con 48 horas de antelación, mientras que aquí, una hora antes, el barranco estaba prácticamente seco y con tendencia descendente”.

3. Protocolos "como los de Japón para tsunamis, pero en Valencia para riadas", ha comparado Mazón. Ello impla una nueva normativa y revisar el Patricova. Por ejemplo, se incorporará la obligación de que cada edificio cuenta con una bomba de achique automática. Por primera vez, se contará con un protocolo de evacuación vertical a modo de rutas verticales. Ello incluye formación y simulacros periódicos para, finalmente, "equiparar la prevención de incendios con la de inundaciones".

4. Revolución en la gestión de las emergencias. Entidades como la CHJ o la Aemet "no puede haber sólo datos sin interpretación”, ha defendido Mazón. La idea es que todas las agencias que aporten información sobre lluvias y caudales "deberán interpretar esos datos, no solo trasladarlos: no bastará con volumen o caudal, sino que deberán evaluar el riesgo para la vida y su evolución comparada con otros indicadores", ha explicado. Mazón ha planteado que, cada vez que haya alerta naranja, "la CHJ obligue a los ayuntamientos a reportar cada 60 minutos el estado del caudal al paso por su municipio".

Una Agencia del Agua con sede en la Comunitat Valenciana

El presidente ha insistido en que esta transformación exige una colaboración sin precedentes entre administraciones. Entre las principales novedades, ha propuesto la creación de una empresa pública mixta entre el Estado y la Generalitat para impulsar las infraestructuras hídricas, y la constitución de una Agencia Estatal del Agua con sede en la Comunidad Valenciana. El desarrollo del suelo y la construcción de viviendas quedarán en manos de la Entidad Valenciana de Vivienda y Suelo y de empresas homologadas. Además, Les Corts acogerán una comisión permanente no legislativa para el seguimiento del Plan de Recuperación.

"La pesadilla fue un episodio fuera de lo normal, pero este pueblo no puede asumirlo como una amenaza que robe el sueño a las personas", ha concluido. 

Gan Pampols: "Se nos acusará de exceso de precaución, pero no de negligencia"

El vicepresidente de Reconstrucción, Francisco José Gan Pampols, ha sido el encargado de detallar las medidas concretas del Plan Endavant que ha venido desarrollando en su departamento desde que le designaron en su cargo. Ha subrayado que "esto no es un plan al uso; es un proyecto que supone un esfuerzo presupuestario como no se había hecho hasta ahora. Es una tarea titánica”. Y ha añadido: "Exigencia, pero paciencia".

Entre las novedades, ha anunciado que ningún recurso crítico podrá situarse por debajo de la cota cero: todo deberá construirse, como mínimo, a 80 centímetros de altura. Además, será obligatorio garantizar el acceso a la azotea de los edificios. Más allá de las salidas al exterior, habrá que contemplar rutas laterales o escaleras fijas que permitan subir a zonas superiores, elementos que deberán incorporarse a la nueva normativa urbanística como escaleras exteriores ancladas.

También ha adelantado que se implementará un sistema de comunicación alternativo capaz de dirigir a la población a puntos de concentración y distribución de tareas mediante mensajes. "Es simple, pero no está hecho”, ha lamentado. En este sentido, ha reconocido que el sistema sanitario se vio desbordado durante la dana.

Por último, Pampols ha confirmado que se revisará el Patricova para incorporar los aprendizajes derivados de esta dana. "Se nos acusará de exceso de precaución, pero no de negligencia. Y será gracias a la anticipación", ha argumentado.

El plan contempla 12.000 millones de euros adicionales a los 17 ya presupuestados para la reconstrucción y requiere de la colaboración con el Gobierno de España. 

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