9 meses de la tragedia de la dana: Valencia se levanta, pero sigue desprotegida

La reconstrucción avanza hacia una media normalidad con muchos caídos y un futuro en suspense

Un niño observa los estragos de la dana de Valencia (Imagen de archivo)

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Cuando se cumplen nueve meses desde la riada, la provincia de Valencia todavía se encuentra en una fase de recuperación y de reconstrucción. Por delante, el principal reto se basa, no en levantar lo que el agua tumbó, sino resurgir fortalecida con nuevas infraestructuras resilientes que protejan a la población ante futuras catástrofes medioambientales similares. Con varias iniciativas sobre la mesa que contemplan medidas antiinundaciones, los proyectos son todavía un sueño sobre papel mojado. 

No hay que olvidarlo ni dejar de mencionarlo: en cuestión de minutos, la riada devastó 56.274 hectáreas, como cuatro veces el término municipal de Valencia ciudad. Se cobró la vida de 299 víctimas oficiales -más según la corriente disidente-, tres cuerpos de los cuales siguen sin aparecer.  El coste, 18.000 millones de euros, según las estimaciones de la Generalitat Valenciana.

El primer medio año tras la tragedia se basó únicamente en el restablecimiento de los servicios básicos para la vuelta a la normalidad. Una tarea titánica que pone de manifiesto la fuerza devastadora del agua. Seis meses se tardó en sacar el barro de los garajes y en poner a punto todos los centros de salud, así como reconstruir las carreteras y puentes. Siete meses, tras denuncias públicas, es lo que ha tardado la CHJ en reaccionar y comenzar a limpiar los barrancos llenos de residuos y coches. Ocho meses después, el último hito, ha sido la reapertura de la línea de Metrovalencia destruida que mantenía incomunicada por este vía a gran parte de las poblaciones afectada.

El mismo tiempo es lo que tardó Pedro Sánchez en recibir a afectados y lo hizo de forma selectiva con solo tres representantes de perfil político de asociaciones autodenominadas mayoritarias. Cinco los que tardó en entregar la petición al Fondo de Solidaridad de la Unión Europea y ocho en entregarle el anticipo a la Comunidad Valenciana.

Las administraciones, tanto el Gobierno como de la Generalitat Valenciana, exhiben su rivalidad de forma diaria como si de una carrera de agilidad se tratase. Con presentaciones grandilocuentes dan a conocer cifras globales. La batalla política actual se sintetiza en la cita del escritor Evan Esar: "la estadística es la única ciencia que permite a diferentes expertos sacar conclusiones contradictorias basándose en los mismos datos". O también en el uso de la estadística para la manipulación y el engaño, una estrategia que se estudia a nivel académico. Referentes como Darell Huff o Nate Silver denunciaban el engaño de los gobiernos con las cifras.

Nada más lejos de la realidad, el Gobierno anuncia a bombo y platillo partidas mastodónticas para proyectos. Presupuestados, pero no ejecutados. Además de inflar los datos de las ayudas económicas entregadas. Mientras tanto, la Generalitat Valenciana tras sacar adelante la reconstrucción dibuja un 'megaplan' transversal, la solución definitiva, para la que no dispone de financiación suficiente. 

Las voces del presente

Paralela a la batalla política, el día a día a pie de calle es el de familias con daños en sus viviendas, socavones o humedades en las paredes, por ejemplo. Cerca de un millar, todavía sin ascensor. Para ellos, ni un euro del Gobierno de Pedro Sánchez. No caigan en la confusión, es el Consorcio de Seguros quien paga la ayuda de primera necesidad y daños en las viviendas a las familias y comunidades de propietarios, ni un euro directo del Ejecutivo del PSOE. Según estimaciones de la Cámara de Comercio de Valencia, en la zona cero de los municipios más afectados por la dana se vieron afectados más de 8.000 locales comerciales. De ellos, entre un 20 % y 25 % podrían no volver a abrir, y el promedio actualizado sitúa esta cifra cerca del 30 %, según Confecomerç. Susana, que ha perdido su verdulería La Huerta de Su, desesperada tras no haber recibido el dinero del Consorcio, asegura: "Ya solo quiero pasar página”.

Alcaldes como el de Paiporta, Vicent Ibor, y el de Massanassa, Paco Comes, ya han advertido que esto “va para años”; cuatro y dos han concretado respectivamente. Y para familias como la de Susana, que ha perdido su verdulería La Huerta de Su, la espera ha sido insoportable: “Ya solo quiero pasar página”, reconoce, tras cerrar su negocio desesperada por no haber recibido todavía el dinero del Consorcio.

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Desprotegidos

La estadística que no engaña es la relativa a la probabilidad de que vuelva a repetirse mañana una riada como la del 29 de octubre. Es tan solo de una entre 500, es decir, del 0'2%. Baja, pero presente y amenazante. Los consecutivos gobiernos que han pasado por la Moncloa ignoraron esta advertencia de la naturaleza al no ejecutar los planes de las infraestructuras hidráulicas previstos desde hace décadas. Con la herida aún abierta, se recuperan estas ideas. La CHJ -en el punto de mira de la Guardia Civil por no avisar de la crecida de los caudales- ya empieza a recuperar la idea de desviar el barranco de la Saleta. Sin fechas, ni plazos, por el momento, la única realidad es que Valencia no está preparada para otra riada.