Un estudio demuestra que la Aemet no estaba preparada para la riada del 29-O: el radar se 'apagó' y los pluviómetros se desbordaron
La recreación de los hechos se ha realizado a través de estaciones de medición privadas ya que los datos del radar de la Aemet "no eran válidos"

Imagen de la localidad valenciana de Chiva tras la dana del 29 de octubre
¿Cómo pudo desencadenarse una riada de tal ferocidad generando graves inundaciones donde apenas llovía el 29 de octubre? Es lo que explica un estudio del Instituto de Investigaciones Geográficas elaborado por la Universidad de Valencia, AVAMET y AEMET. Sin embargo, a la hora de explicar las dificultades que encontraron para realizar la recreación del episodio de precipitaciones sale a la luz la invalidez de los medios meteorológicos de las agencias estatales. Los radares y pluviómetros no fueron capaces ni de anticipar horas antes la dana ni de recoger correctamente la lluvia en tiempo real. Una consecuencia de la antigüedad y falta de medios tecnológicos más avanzados que podrían explicar el desfase entre las predicciones de la Aemet y, por ejemplo la dana mientras la agencia francesa o la china, que incluso avisó un día antes a la población china residente en Valencia.
El 'Estudio cronológico de los volúmenes de precipitación en las subcuencas de la rambla de Poyo en el episodio del 29 octubre de 2024' recrea una reconstrucción minuciosa de los hechos aportando información pluviométrica rigurosa y destaca que el radar meteorológico no era "válido". Tanto es así, que el estudio se ha tenido que llevar a cabo principalmente con los datos de las redes privadas de AVAMET y SISRITEL. Sin ellas y debido a la ineficacia de los medios de las agencias estatales públicas la investigación se habría quedado a ciegas.
El "problema", según el estudio, es que cuando hay gran intensidad de precipitación, como la que se produjo el día 29 de octubre "se origina una importante atenuación de la señal en el proceso de cálculo de las reflectividades del radar" de la Aemet. Matiza que esto no implica que el radar tuviese un funcionamiento anómalo, pero sí que "la hipótesis de trabajo no se puede dar por válida cuando hay intensidades de precipitación tan extremas como las que se produjeron este día". Esta limitación en el uso de los datos radar se aprecia en la imagen de precipitación acumulada en seis horas estimada por el radar meteorológico de Valencia.

. Precipitación estimada por el radar de Valencia entre las 15 y 21 horas oficiales del 29 de octubre de 2024
De este modo, el estudio concluye que con los medios actuales de la Aemet no era posible "realizar una interpolación de los datos registrados tomando como deriva externa la estimación de precipitación radar". Avanza que la Aemet ya está implementando una nueva generación de radares meteorológicos de polarización con los que sí "sería posible obtener un campo continuo de la precipitación más realista espacial y temporalmente".
Los pluviómetros tampoco estuvieron a la altura de las circunstancias. Sin un radar potente, para la recreación de lo ocurrido los autores del estudio intentaron recurrir a los datos de las mediciones de las estaciones meteorológicas. Se encontraron con que "la mayoría de los pluviómetros manuales de las zonas más afectadas por las lluvias se desbordaron". Por ello, ni siquiera han podido "contrastar la veracidad de los datos de las estaciones automáticas".
En las conclusiones del estudio, se vuelve a remarcar las limitaciones de los sistemas oficiales de medición. Los investigadores indican que "no ha sido posible integrar el campo de precipitación estimada por el radar debido a la fuerte atenuación de la señal que se produjo", demostrando que las herramientas fallaron.
El cóctel letal que originó la riada
El estudio contextualiza que 29 de octubre no llovió tanto como en anteriores riadas históricas. El mismo día de 1982 se totalizaron en 24 horas 2.042 hm3 , frente a 1.412 hm3 el pasado 29 de octubre de 2024. El estudio señala que la riada de Sant Carles (Bosch, 1866), del 4 de noviembre de 1864, "también superó en volumen a la de 2024". En la riada del Turia de 1957 los datos sí fueron "semejantes": 1.414 hm3.
Los resultados de los volúmenes de precipitación del estudio señalan que a la denominada 'zona cero' de l’Horta. Sud, el agua llegó de tres barrancos: Saleta, Poyo y Horteta. A las 17 horas, en el de la Horteta ya bajaba agua. De 17h a 20h recibe 20,7 hm3. La otra subcuenta, la del Poyo y Gallego generó una escorrentía de 2.283 m3/s. La tercera, Possalet-Saleta de forma similar rcibió aportaciones máximas durante la PH18 (3,2 hm3).
Con todo ello y más explicaciones técnicas, el estudio concluye que la "responsabilidad" de la afección de las inundaciones de l'Horta Sud "no fue la cabecera del Poyo". En otras palabras, no se trató de una simple lluvia en la cabecera de los barrancos en la parte alta y de interior de la provincia de Valencia, sino que se dieron distintos inputs. También que el suelo se saturó debido a las precipitaciones de la mañana provocando que la escorrentía de la tarde fuera mucho más rápida.
El contexto sinóptico de las precipitaciones

Temperatura y geopotencial en la superficie de 500 hPa (izquierda) y presión media reducida al nivel del mar (derecha) el 29 de octubre de 2024 a las 18 UTC
Los días previos a las lluvias torrenciales, una dana se fue descolgando de la circulación general de norte
a sur. En superficie, una cadena de altas presiones de bloqueo se extendía desde el suroeste de Irlanda, penetrando por el
continente hasta Europa central. Este fue el mecanismo de transporte de la masa de aire cálido y húmedo
por el flanco sur del anticiclón. En su recorrido final, el flujo de viento se intensificó, impulsado por la borrasca. En capas bajas, un intenso chorro de viento conducía los sistemas nubosos hacia las montañas litorales y prelitorales de la provincia de Valencia, con ascensos forzados que se sumaban a la flotabilidad positiva en un ambiente inestable previo.
La presencia de una advección cálido-húmeda en los niveles
inferiores de la atmósfera fue un elemento importante para que se produzcan precipitaciones muy intensas. Con una anomalía de temperatura de la superficie del mar, la masa aire llegó a Valencia por debajo de 850 hPa (aproximadamente 1.500 m), recalentada y saturado de humedad.
El estudio subraya que, con para el citado contextos sinópticos y de agua precipitable, las precipitaciones totales diarias tuvieron un carácter extraordinario. Destaca la intensidad de la lluvia en las cabeceras de los ríos, cantidades cercanas a 800 mm en el lugar de máximos como en el Observatorio de Turís, frente a la escasa llovizna de zonas próximas devastada río abajo como en Torrent (6'1 mm). La distancia entre estos dos puntos de máxima y mínima precipitación es de 13,4 km en línea recta. "
Poblaciones en zonas no aptas
La riada se produjo a través de múltiples barrancos. Y es que todos ellos están conectados, como señala el estudio que analiza exhaustivamente la geografía del terreno. "Es una zona interior de derrames, drenaje impreciso y divergencia de aguas, de modo que, en las grandes riadas, el agua de Poyo puede saltar al norte del abanico, juntarse con las de Possalet y pasar
a la cabecera del barranco de la Saleta", expone. Las características geológicas llevan a que el uso del suelo sea "casi exclusivamente forestales". Sin embargo, los usos artificiales están presentes en todas las subcuencas, por poblaciones, residencias secundarias, una densa red de comunicaciones,
y usos industriales y deportivos. En la cuenca media, los valores de usos artificiales son superiores al 20% mientras en la cuenca baja destaca la gran presencia de polígonos industriales.