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Blanca de la Torre: "el IVAM no quiere ser más grande, quiere ser mejor"

La directora del Instituto Valenciano de Arte Moderno avanza en ESdiario sus planes para el museo cuando cumple cuatro meses en su cargo

Blanca de la Torre, directora del Instituto Valenciano de Arte Moderno

Blanca de la Torre, directora del Instituto Valenciano de Arte ModernoESdiario

Sonia García
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Blanca de la Torre, directora del IVAM, avanza en esta entrevista en ESdiario el futuro del Instituto Valenciano de Arte Moderno cuando cumple cuatro meses en su cargo. Heredó está institución con "lagunas programáticas" y su objetivo es transformar en un "museo vivo, social y conectado con el territorio", mientras apuesta por la internacionalización y el apoyo a lo local al tiempo que se trabaja en la restauración de piezas dañadas en la dana y en una ampliación de la programación.

P: Cuando llega al IVAM, ¿cómo encontró el museo?

R: Encontré un museo con un equipo realmente profesional y cualificado, y con muchas ganas de involucrarse en esta nueva etapa. Pero también con un museo que acumulaba muchos desajustes, derivados de mucho tiempo sin dirección.

Como sabes, el concurso de dirección atravesó diferentes retrasos y como consecuencia el tiempo de transición entre la anterior dirección y la mía se dilató mucho. Había una dirección adjunta pero había muchas decisiones que ella no podía tomar en esa situación de transitoriedad. En definitiva: me encontré un IVAM con la programación de 2026 totalmente vacía, así como una parte de 2025. Es complicado programar con tan poco margen, teniendo en cuenta los largos procesos de trabajo y los tiempos de la administración pública.

Pero no solamente por los propios calendarios de las licitaciones, contratos, expedientes y todo ese aparato burocrático que inevitablemente es lento aquí, como lo es en todas partes; sino también los propios ritmos del personal del museo, los equipos necesitan trabajar con tiempo de calidad, así como los artistas, los comisarios y todas las personas involucradas o con las que quieres contar, que necesitan también sus propios procesos para desarrollar los programas. Pero no me gusta hablar de desorganización porque creo que tiene tintes muy negativos. Prefiero hablar de desajustes. En el caso de las actividades y programas públicos se debía principalmente a una voluntad de respetar mi entrada para que pudiese incluir cuanto antes parte de mi propia programación. Que no llegara y me encontrara todo el año cerrado. 

En ese sentido agradezco ese respeto, que me ha permitido ir desarrollando nuevas propuestas junto al equipo desde el momento que puse un pie aquí. También había salas sin programar, así que ha sido necesaria una reestructuración. Imagínate, tener que programar para septiembre. Es algo bastante insólito, pero lo hemos llevado al lado positivo y con todo el esfuerzo del equipo estamos creando una programación nueva. Pero insisto, no quiero que esto parezca una crítica a nada anterior a que yo llegase sino fruto de la situación de inestabilidad que el museo ha atravesado.

P: ¿Eso ha sido una desventaja o una oportunidad?

R: Tiene una parte negativa y una positiva. La positiva (yo tiendo a ver más lo bueno) es que ha permitido que en muy poco tiempo se pueda atisbar la visión del museo que quiero proyectar. Ya están presentes otras disciplinas como la música, el cine o la literatura, una concepción más sostenible e interconectada de museo, un IVAM más poroso y relacional. 

La negativa es que no he contado con la fase de aclimatación habitual. Normalmente, cuando cualquier director o directora inicia su nueva etapa, tiene programado entre uno y dos años, o incluso más, y durante ese tiempo puede tomar la temperatura del museo, entenderlo, trabajar a nivel interno e ir adaptando su nuevo plan museológico junto al equipo, estructurando las ideas y su viabilidad a largo plazo. Pero yo no me he podido permitir un “soft landing”, he tenido que pasar directamente a la acción.

P: ¿Qué próximas exposiciones veremos a partir de septiembre?

R: Vamos a inaugurar dos exposiciones muy bonitas e interrelacionadas. Conceptualmente una ha surgido de la otra. Hemos tirado del hilo de la exposición de Kara Walker, que me parecía esencial traer del MACA.

El MACA y el IVAM tienen un convenio de colaboración. Uno de mis puntos esenciales es reforzar colaboraciones con la comunidad. El MACA me parece un museo fantástico, con una colección que también hay que potenciar y visibilizar.

Por algún motivo, el MACA y el IVAM no comparten casi públicos. Es algo que me sorprendió bastante. Hay mucha gente que me dice que, viviendo en Valencia, van más a menudo a Madrid a ver exposiciones que a Alicante, y se pierden buena parte de las exposiciones del MACA. Vamos a trabajar para cambiarlo.

Vamos a traer esa exposición tan potente de Kara Walker, una de las artistas internacionales de referencia. Vamos a hacer una versión en el IVAM, comisariada por Rosa Castells.

El trabajo de Kara Walker siempre se lee desde el lado de la esclavitud. Nos interesaba pensar cómo esa exposición puede servir también para hablar de otras esclavitudes contemporáneas y, sobre todo, de historias no hegemónicas.

Me interesaba mucho la idea de la sombra, el potencial metafórico de la sombra. En el trabajo de Kara Walker es brutal. El teatro de sombras y las sombras chinescas abren un componente alegórico que permite pensar otros rincones.

De ahí surge la idea de una exposición colectiva en la que dialoguen la colección del IVAM y la del MACA desde la idea de la sombra. El blanco y negro, con esa fuerza tan fílmica, no como excusa estética sino para atravesar territorios: lo fantasmagórico, lo psicológico, lo doméstico, los rastros y huellas de lo humano y las arquitecturas vacías, donde la presencia se manifiesta también desde la ausencia.

Todo ello hilado, sin compartimentos estancos, para dejar abierta la lectura al espectador. Me interesa que el arte contemporáneo permita lecturas personales. La manera en que cada uno lee una obra tiene que ver con su propio imaginario, y esa intersección entre lo que proponemos y lo que aporta el público es lo que enriquece la experiencia.

P: Además de Kara Walker, ¿qué más vamos a ver en la nueva programación?

R: He hablado de Kara Walker porque son las nuevas exposiciones y porque son como dos bajo un mismo paraguas. El resto ya estaba programado y he tenido la suerte de heredar una programación fabulosa.

Vamos a tener a Cristina García Rodero, que me interesa mucho porque sigue con ese juego en blanco y negro. Y continuará el programa “Art i Context”, que presta atención a lo local y me parece esencial mantener.

P: ¿Veremos también artistas valencianos históricos como Pinazo, Renau o Julio González?

R: Por supuesto. Me encantaría contarte más del 2026, porque esa programación ya está cerrada, pero debe ser aprobada por el Consejo Asesor y el Consejo Rector.

Puedo adelantarte que veremos nuevos Pinazos, nuevos Julio González y también una nueva lectura de la colección. Vamos a inaugurar un amplio proyecto en dos salas, la 4 y la 5, que estarán dedicadas a la colección permanente.

Estamos trabajando desde mayo con el equipo de conservadores. Va a ser una lectura coral, polifónica, con todo el equipo. 

Habrá una apuesta clara por la sostenibilidad, por recuperar materiales tradicionales desde lenguajes contemporáneos, y también por vincularlos al territorio, a artesanías y oficios. Toda la programación estará vertebrada de manera rizomática: colección, exposiciones temporales y líneas conceptuales estarán conectadas entre sí.

P: ¿Cuál es el estado de la restauración de las piezas afectadas por la dana en Ribarroja?

R: El equipo de restauración, los conservadores… todos han hecho un trabajo titánico, en tiempo récord.

Estamos sanando las piezas, entendiendo la sanación como algo más amplio. Quiero darles vida a estas piezas. No que vuelva a un almacén. Este otoño la Galería VII la recuperaremos como sala de exposiciones. Será el espacio también de “Art i Context”, y creo que simbólicamente es precioso que ese espacio de sanación del patrimonio sea ocupado por artistas locales.

Además, muchas de las piezas restauradas van a pasar a ser visibles. No van a volver directamente a un almacén, sino que tendrán vida en nuevos proyectos y ubicaciones. Es una restauración material y simbólica.

P: ¿El coste de la restauración lo asume el Consorcio?

R: No. La estamos asumiendo desde el propio IVAM, con apoyo de la Conselleria.

Hay un presupuesto dana desde Patrimonio que se sigue ejecutando, pero por operatividad hemos actuado directamente desde aquí, porque teníamos los medios y un equipo de restauradores maravillosos que podían intervenir de inmediato.

P: En cuanto a la ampliación del IVAM, estancada desde hace años, ¿cuál es su posición?

R: No puedo hablar de ejecución, solo de deseos. En mi lista está solucionar el conflicto del “patio trasero”, que se ha arrastrado demasiado tiempo. Me gustaría convocar un concurso de ideas para que ese espacio revierta en la comunidad como reparación simbólica de aquello que en su día se le quitó para un proyecto que nunca tuvo lugar. 

El proyecto de SANAA que se planteó hace años me parece estupendo, son un equipo arquitectónico indiscutible, pero ese proyecto pertenece a otra época. Es imprescindible transformar ese espacio, pero la ambición ahora debe ser cultural y comunitaria y, por tanto, la respuesta arquitectónica ha de estar en consonancia con esa voluntad. No queremos ser más grandes, queremos ser mejores.

P: En el pasado hubo conflictos con los vecinos por las expropiaciones para la ampliación. ¿Qué papel van a tener, ha hablado con ellos?

R: Yo no cuestiono modelos anteriores, no creo que sea mi papel. Ahora se trata de construir un modelo más reparador, menos ambicioso en lo arquitectónico pero más ambicioso en lo social.

Queremos tener en cuenta al barrio, a la Comunidad, a los vecinos y a toda la sociedad valenciana. El IVAM es de todos y tiene que responder a todos los niveles, no solo programar, sino también dar respuestas culturales entendidas en un sentido amplio.

Museo Anfibio

Y antes de acabar quiero contarte algo que todavía no he comentado en ninguna entrevista: “Museo Anfibio”. 

Es una línea de trabajo, una iniciativa que me gusta pensar como un museo dentro del museo. Parto de la metáfora de los anfibios, organismos capaces de habitar y transitar entre el agua y la tierra que tienen la capacidad de transportar materia y energía entre ambos medios. El IVAM está frente al río y en una ciudad costera, gravita entre dos ecosistemas. Queremos trabajar sobre esa doble vía: entornos acuáticos y territorios tierra.

Vamos a hacer investigaciones, acciones, actividades, proyectos y exposiciones atravesadas por esa idea, como un proyecto específico sobre la Albufera.

Pero aunque Museo Anfibio articule procesos artísticos y acciones de memoria colectiva que dialogan con los paisajes naturales y cuerpos de agua vinculados a Valencia también se enlaza con la voluntad de la internacionalización: sacar el IVAM fuera y desarrollar nuevas complicidades para tejer redes ecosistémicas. Los museos han de actuar como mediadores entre distintos territorios físicos y simbólicos, mediando nutrientes y vida, memorias y saberes.

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