Emergencias
Color negro para el riesgo extremo y mando directo del president: así es el nuevo plan anti-catástrofes de la Generalitat
El gobierno valenciano plantea un giro de 180 grados en su forma de gestionar grandes emergencias naturales.

Efectos de la DANA en el municipio de Alfafar, a 30 de octubre de 2024,
El borrador del nuevo Plan director de análisis, anticipación y reacción ante catástrofes naturales, impulsado por la Vicepresidencia Segunda para la Recuperación tras la DANA, introduce medidas sin precedentes en el sistema de protección civil autonómico. Entre las principales novedades destaca la creación de una comisión delegada con dirección política directa del president de la Generalitat, que asumirá el mando en situaciones de emergencia extrema. Esta figura se diferenciará de la actual dirección operativa (Cecopi y el Centro de Coordinación de Emergencias - CCE), que mantendrá las tareas logísticas y técnicas.
El documento, que se encuentra ya en fase de audiencia ciudadana, contempla también la incorporación de un nuevo nivel de alerta: el color negro, por encima del rojo, para situaciones de riesgo extremo, cada vez más frecuentes debido al impacto del cambio climático.
Una estructura piramidal y flexible
El modelo organizativo propuesto adopta un esquema en forma de pirámide de mando. En su cúspide estaría la nueva comisión delegada dirigida por el president; le seguirían el Cecopi, el CCE y el Puesto de Mando Avanzado (PMA). Este diseño busca asegurar una jerarquía clara, con competencias bien definidas y un liderazgo unificado, incluso en escenarios caóticos.
El plan hace especial hincapié en que cada integrante de la estructura debe asumir un único rol y contar con formación y responsabilidades concretas, para facilitar una reacción ágil, ordenada y eficaz ante cualquier tipo de desastre.
Además, el texto aboga por una "comunicación integrada" entre organismos y una mejor conexión con la ciudadanía para ofrecer información contrastada y evitar la difusión de bulos durante las crisis.
Cuando la magnitud de la catástrofe lo justifique, el director de la emergencia —máxima autoridad operativa— podrá proponer la declaración de emergencia de interés nacional, lo que permitiría la movilización de recursos extraordinarios del Estado. En tal caso, el mando pasaría a depender del Ministerio del Interior.
En esta fase se constituiría un comité de dirección conjunto con representación autonómica y estatal, y se pondría en marcha un gabinete de información centralizado para detectar y neutralizar informaciones falsas o erróneas.
Por su parte, el director técnico asumiría las tareas de coordinación táctica: activar planes de emergencia, lanzar alertas, evaluar avisos meteorológicos o sanitarios, y servir de nexo con alcaldes y entidades públicas o privadas implicadas.
Una nueva cultura de la alerta
El plan también propone una reforma del sistema de alertas, incorporando un código de colores uniforme (verde, amarillo, naranja, rojo y negro), aplicable a todo tipo de riesgos. Este sistema pretende mejorar la percepción del peligro por parte de la población y reducir la dependencia de decisiones subjetivas.
Finalmente, se subraya la necesidad de desarrollar un sistema integral de evaluación de riesgos, accesible tanto para la ciudadanía como para responsables políticos y técnicos, con actualizaciones continuas que reflejen la evolución del clima y la realidad de los desastres.