Misa de seis (a.m.)
Así es la globalidad histórica: de Maravanthuruthu (Kerala, India) a Bercedo (Burgos, España)

Iglesia de St. Mary, Kerala (India)
No hay campanario en la pequeña Iglesia de St. Mary, carretera de Toll a Chemmanakary en Maravanthuruthu (Vaikom, Kerala, India) que los domingos y otros días de fiesta frecuenta una cincuentena de familias cristianas de la aldea. Minoría en perfecta convivencia, respetada por las muchas y diferentes religiones hindúes -con sus respectivos templos- y una creciente población musulmana que también goza de varias mezquitas en la zona. Así que no hay toque de campanas que llame a primeras, segundas ni terceras, sino potentes altavoces -como lo hacen en los otros lugares de culto- que difunden llamativa música sacra para anunciar la misa de seis, que en realidad es a las seis y media, cuando ya ha vestido coloristas casulla, estola y, a menudo, capa pluvial el sacerdote que por turnos se desplaza en su motocicleta desde las poblaciones más cercanas.
En la mitad posterior de la única nave hay bancos corridos de madera, que ocupan los varones. Y dos filas de sillas de plástico en los laterales de la más cercana al altar, donde se acomodan los más mayores. Las mujeres a la derecha y los hombres a la izquierda. Con idéntica posición, en primera fila las niñas y los niños que todavía no han hecho la primera comunión. Y a continuación, separados por un eje virtual, el resto de fieles de edades diversas, descalzados, de pie, de rodillas o sentados según el sentido y liturgia de cada momento. En el lateral izquierdo, sin visión directa al altar, recogidos pero algo ausentes, los menos piadosos la siguen entre conversaciones en voz baja y eventuales bostezos. Con un Hosanna cantado en vivo y a todo volumen por voces angelicales, coreado por la mayoría de los fieles, es recibido el “father” acompañado de seis repeinados monaguillos ataviados con impecables camisas blancas. El rito, de frente como en todas partes desde la reforma del papa Pablo VI en el Concilio Vaticano II en 1969, se oficia en malayalam que es la lengua local -cooficial en el estado de Kerala- mayoritariamente hablada. Se comparte la paz con unas y otros, mediante un saludo respetuoso de manos unidas e inclinación de cabeza sin contacto físico desde siempre; mucho antes de la pandemia. Y tras más de una hora de cánticos, lecturas de ciciles, evangelio, cariñosa homilía y larga cola - los hombres primero, luego las mujeres- para recibir en la mano la hostia consagrada, el cura pronuncia el consabido “id en paz”.
Un cuarto de hora más tarde, junto a un pequeño bar (“hotel” en la terminología local) cerca del Indo American Hospital fundado por el filántropo doctor Kumar Bahuleyan, se reúnen los más mayores -ni una sola señora- para desayunar, de pie y al aire libre, chaaya y porotta (té con leche y una suerte de torta de harina maida, huevo y aceite de coco, recién hecha) y criticar la política del gobierno de Narendra Modi durante no más de un cuarto de hora antes de volver a casa. A menudo acompañados de sus nietos.

Desayunando en Kerala (India
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En la románica parroquia del XII dedicada a San Miguel en Bercedo (Merindad de Montija, Burgos), más cerca de la ría del Nervión que del Papamoscas, donde yo aprendí en mis veranos en la casa de vacaciones de mi abuela a cantar “Maitetxu sube al monte”, mi padre y sus amigos seguían extramuros la misa de nueve que decía (la misa se dice; no se hace como algunos sostienen) Don Vitoriano de espaldas y en latín, y después se iban a la fonda de Pereda (hoy famosa por su tortilla de bonito) en la Plaza de la Fuente, que en realidad era un abrevadero para las vacas, a tomar unos chiquitos y aceitunas sevillanas hablando de Franco y del separatismo vasco.
Allí dominaba la Peña, con su bosque de hayas, robles, espinos y helechos, que afortunadamente no ha ardido este verano funesto. Acá los Backwaters, anchos ríos y extensiones de cocoteros y palmeras tropicales, marjales y arrozales en desuso que los monzones de este año han respetado sin mayores consecuencias.
No sé yo, pero para mí que esto debe ser la globalidad histórica y no otra de caprichosos y recientes inventos de dudosa finalidad.