Maribel Vilaplana rompe su silencio sobre la comida con Mazón en El Ventorro el día de la dana

En una extensa carta remitida a los medios de comunicación, Vilaplana ha querido aclarar los hechos y denunciar el “acoso brutal” que ha sufrido desde entonces.

La periodista Maribel VilaplanaLEVANTE UD

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Casi diez meses después de la tragedia de la dana que azotó a la Comunitat Valenciana, la periodista Maribel Vilaplana ha hablado por primera vez públicamente sobre la comida que mantuvo con el president de la Generalitat, Carlos Mazón, el 29 de octubre de 2024, en pleno caos de la catástrofe. En una extensa carta remitida a los medios de comunicación, Vilaplana ha querido aclarar los hechos y denunciar el “acoso brutal” que ha sufrido desde entonces.

“Estar allí aquel día fue una maldita coincidencia y un horrible golpe de mala suerte. Pudo haber sido cualquier otro, pero fue ese día. El día más difícil y duro para miles y miles de valencianos”, señala la periodista, que asegura estar en tratamiento psicológico por estrés postraumático tras meses de insultos, burlas e insinuaciones en redes sociales.

Vilaplana ha relatado su jornada con detalle: tras impartir un curso en Ford Almussafes por la mañana, acudió a una cita profesional a las 15:00, a petición de Mazón, en un restaurante del centro de Valencia, el famoso Ventorro. Durante la comida, asegura, el jefe del Consell le propuso presentar una candidatura para optar a un cargo dentro de la televisión autonómica, algo que rechazó, y, tras esto, el president le pidió opinión sobre la situación de la cadena. Según su versión, el encuentro se prolongó hasta pasadas las 18:30 y, durante este, Vilaplana destaca que hubo un momento en el que varias llamadas interrumpieron su conversación con Mazón.

La periodista lamenta que su silencio inicial, motivado por el deseo de no avivar la polémica, haya servido para alimentar especulaciones y convertirla en “diana política”, llegando incluso a provocarle un ingreso hospitalario debido al shock que le generó que se conociera su nombre. Vilaplana insiste en su carta en que fue ella quien le pidió al president que su nombre no se diera a conocer tras ver la magnitud de la tragedia, pues, a su parecer, resultaba injusto que su imagen se vinculara a un capítulo tan doloroso cuando no tenía nada que ver.

“Ese fue mi error, porque ese silencio, aunque bienintencionado, alimentó la especulación y, cuando finalmente se supo, desembocó en un acoso brutal. Los días posteriores fueron una auténtica pesadilla. Me sentí absolutamente perdida. Y, cuando finalmente se dio a conocer públicamente que yo era la persona que había estado con el presidente durante aquella comida, mi cabeza estalló”, explica la periodista en su escrito.

También denuncia el “machismo rancio” que, a su juicio, ha contaminado el relato desde el inicio: “¿Realmente habría pasado lo mismo si hubiera sido un hombre quien se reunió con el presidente?”.

En su carta, Vilaplana pide “respeto” hacia su persona y hacia las víctimas, y recuerda que ella no tenía ninguna responsabilidad política ni capacidad de decisión el día de la catástrofe: “El foco debe estar en quienes tenían responsabilidades y poder de decisión. Son ellos los que deben dar explicaciones”.

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Con este testimonio, la periodista busca cerrar un capítulo de especulación y dolor que, según denuncia, ha desviado la atención de lo fundamental: esclarecer la gestión de la dana y las responsabilidades del Consell en aquella jornada trágica.