coloso de la música
Una noche para la historia: el Roig Arena se estrena con un homenaje al eterno Nino Bravo
El nuevo auditorio de Juan Roig abrió sus puertas con un desfile de artistas como David Bisbal, Pablo López, Vanesa Martín, Víctor Manuel, Malú, Pitingo o Marta Sánchz para dar tributo al músico valenciano más universal con un llenazo y ovación para el recuerdo

Final del homenaje a Nino Bravo en el Roig Arena
El aire olía a expectación. Afuera, largas colas se formaban horas antes de que las puertas del Roig Arena se abrieran por primera vez. Dentro, las luces esperaban su momento, y el murmullo del público crecía como una ola que anunciaba la magnitud de lo que estaba por venir. Valencia, cuna de Nino Bravo, se preparaba para rendirle el mayor tributo de su historia.
El nuevo coloso musical de la ciudad, impulsado por el propietario de Mercadona, Juan Roig, había elegido comenzar su andadura con un espectáculo de proporciones épicas: “Bravo, Nino”, un viaje por la vida y la música del cantante que, medio siglo después de su muerte, sigue emocionando como el primer día.
Las luces se apagaron. El silencio se hizo absoluto. Y entonces, allí estaba él. La figura de Nino Bravo apareció en el escenario del Roig Arena en forma de holograma, para cantar Vivir, la canción que grabó en maqueta apenas tres días antes del accidente que truncó su carrera. El público, sobrecogido, contuvo la respiración durante unos segundos, hasta que la primera ovación retumbó en el recinto. Fue un inicio imposible de superar, un recordatorio de que la música puede vencer al tiempo y a la muerte.
Voces de varias generaciones para cantar por Nino Bravo

David Bisbal en el homenaje a Nino Bravo en el Roig Arena
Tras ese arranque inolvidable, el desfile de artistas comenzó con Malú, que puso voz y piel de gallina a Mi gran amor. Le siguieron Andrés Suárez, con una sentida Noelia, y el joven Luis Cortés, que transformó Vete en una versión urbana que sorprendió por su frescura. El viaje continuó con Chambao y su íntima Mi Tierra, y con Pitingo, que llenó el Roig Arena de flamenco con Es el viento.
Hubo también un instante de pura magia cuando Eva Ferri, la hija de Nino Bravo, apareció en escena para cantar Vuelve a dúo con la proyección de su padre. Sus miradas se cruzaban en la pantalla y sobre el escenario, mientras la emoción del público se desbordaba en lágrimas.
De la memoria del homenaje de 1973 al Roig Arena

Pablo López y Vanesa Martín cantan Cartas Amarillas en el homenaje a Nino Bravo en el Roig Arena
La memoria del primer gran homenaje a Nino Bravo en 1973 regresó de la mano de Víctor Manuel, quien, con la voz templada por los años, cantó Libre, una de las canciones más universales del valenciano. La emoción se mezclaba con el entusiasmo juvenil cuando Sandra Valero, apenas una adolescente, interpretó Amanecer con una madurez sorprendente, o cuando Juanjo Bona conquistó a los más jóvenes con Esa será mi casa.
En otro registro, Sole Giménez convirtió Te quiero, Te quiero en un elegante diálogo entre pop y jazz en el Roig Arena, mientras Revólver sacudió el recinto con una versión rockera de Puerta del amor. El eclecticismo era total, y cada artista aportaba un color distinto al retrato colectivo de Nino Bravo.
La segunda mitad del concierto regaló algunos de los momentos más intensos. Marta Sánchez, con su estilo sofisticado, llenó el escenario de magnetismo. Y la fiesta colectiva estalló con Varry Brava, La Habitación Roja y La Casa Azul, que convirtieron Mi Tierra en un himno coreado por miles de gargantas.
Pero quizá el momento más íntimo de la noche llegó con Vanesa Martín y Pablo López. Sentados al piano, casi en penumbra, interpretaron Cartas amarillas. El público calló, como si nadie quisiera romper ese instante de recogimiento, y al acabar, la ovación fue tan larga como atronadora.
Un final por todo lo alto para Nino Bravo en el Roig Arena
Con el público entregado, David Bisbal salió al escenario del auditorio de Juan Roig para cantar América, América, una de las canciones que más le identifica. Y, como colofón, todos los artistas volvieron a reunirse sobre las tablas para interpretar juntos Un beso y una flor. En ese momento, el Roig Arena entero se convirtió en un coro unánime, una multitud cantando a pleno pulmón uno de los himnos inmortales de la música en español.
“Bravo, Nino” fue mucho más que un concierto: fue un viaje sensorial y emocional, un espectáculo donde música, tecnología y memoria se fundieron para recordar que Nino Bravo sigue vivo en cada nota, en cada verso y en cada voz que lo canta.
Coincidiendo con el 80 aniversario de su nacimiento, Universal Music anunció la publicación de Bravo, Nino. Las Canciones de una leyenda. 80 Aniversario, una nueva recopilación que, al igual que el concierto, busca mantener viva la herencia del artista. Valencia escribió anoche una página dorada en su historia cultural. El Roig Arena, la gran apuesta de Juan Roig, abrió sus puertas, y lo hizo de la mejor forma posible: devolviendo a su hijo más universal al escenario.