La crisis de liderazgo del PPCV y la ambigüedad de Feijóo
En la calle Génova parece que no sean conscientes de la situación. Es como si Feijoo estuviera jugando una partida de ajedrez político, esperando que la situación se resuelva por sí sola, o buscando una estrategia que le permita mantener el control electoral de la Comunitat a su favor en unas hipotéticas elecciones generales

El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, durante una sesión en el Congreso.
La Comunidad Valenciana se encuentra en un momento político delicado, marcado por la crisis de liderazgo en el seno del Partido Popular de la Comunitat Valenciana (PPCV). La figura de Carlos Mazón, actual presidente de la Generalitat y del PPCV, ha visto mermada su popularidad afectando sus expectativas electorales, especialmente tras la devastadora DANA del pasado 29 de octubre; solamente hay que consultar las encuestas recientes. Para las autonómicas, pierde entre tres y cinco diputados, y en las generales entre dos y tres; en las primeras, salva por puntos la ventaja sobre la coalición PSPV-Compromís gracias al apoyo “envenenado” de Vox. Y la sensación es que a Feijoo le importan relativamente poco la primera especto a las segundas.
En ese contexto, en el interior del PPCV irrumpen competidores nuevos por el liderazgo, y en su exterior, otros para sacar ventaja. Entre estos últimos, Diana Morant y Santiago Abascal; la primera en su carrera por la presidir la Generalitat, y el segundo por seguir condicionando a su favor la gobernabilidad de la Comunidad Valenciana. La cuestión es, ¿qué decisión va a tomar Núñez Feijoo? ¿mantendrá a Carlos Mazón como el líder del PPCV? ¿seguirá con su ambigüedad calculada?
Carlos Mazón asumió el liderazgo del PP valenciano hace cuatro años con la promesa de revitalizar el partido y ofrecer una alternativa sólida al Cosell de Ximo Puig, al PSPV-PSOE. Lo logró con éxito en mayo de 2023, a pesar de las concesiones a Vox, el partido de la ultraderecha española, Sin embargo, la DANA se cruzó en su camino; una catástrofe que causó estragos estimados en 18.000 millones de euros, afectando a más de 103 municipios, con la grave inhibición de responsabilidad del gobierno de Pedro Sánchez.
Las críticas sobre una respuesta percibida como tardía, infundada o no, ha erosionado su capital político dejando a muchos militantes y votantes del PPCV desilusionados. Esta situación podría haber creado un vacío, donde las bases populares buscan una respuesta más clara a los desafíos que enfrenta actualmente La Comunitat, que van más allá de la necesaria y urgente Reconstrucción. Un vacío que ha generado una “rumorología” sobre el candidato a la Generalitat en 2027; parece que Génova, la sede de la dirección nacional del PP, esté buscando un nuevo líder y que solamente cuaja la ambigüedad, o no lo encuentra.
La postura de Alberto Núñez Feijoo se ha caracterizado por una marcada ambigüedad. Parece encontrase en una posición delicada: por un lado, debe respaldar al actual presidente de la Generalitat, Carlos Mazón, para mantener la estabilidad institucional y la imagen de unidad del partido, soportando las “líneas rojas” que el envalentonado Abascal proyecta sobre la gobernanza de La Comunitat. Por otro, no puede ignorar el “asalto mediático” desplegado por el PSOE para aupar a Diana Morant en la que no confían. Solo hay que interpretar el silencio de Ximo Puig y su presencia en Valencia desde su exilio dorado en Paris para darse cuenta de que su candidata no progresa.
En la calle Génova parece que no sean conscientes de la situación. Es como si Feijoo estuviera jugando una partida de ajedrez político, esperando que la situación se resuelva por sí sola, o buscando una estrategia que le permita mantener el control electoral de La Comunitat a su favor en unas hipotéticas elecciones generales; lo demás le importa muy poco. Es como si la Comunidad Valenciana ya no pesara en sus planes, como si solo le importaran las elecciones al Congreso y al Senado. No recuerda Feijoo que, sin anticipación electoral, solo faltan 18 meses para convocar las elecciones autonómicas de 2027, y el PPCV puede correr riesgos serios.
La estrategia de Feijoo podría interpretarse como la espera de que Mazón logre remontar con las políticas de Reconstrucción, o que la figura de una alternativa a su liderazgo aparezca, o se consolide alguna de las actuales. Es la estrategia del “Wait and See” (esperar y ver). La gestión de esta ambigüedad será determinante para el futuro del PPCV; y la pregunta que surge ante esa pasividad y la amenaza de su “dedazo”, es: ¿porque no dirimir la situación en un Congreso Regional? ¿Por qué no lo convoca? Puede hacerlo. La forma en que se maneje esta compleja situación será crucial para el devenir político de la Comunidad Valenciana. Y que Diana Morant o Santiago Abascal no esperen sacar “tajada” de la situación, más bien al contrario: en estos casos no existen situaciones sin salida, a pesar de la ambigüedad percibida.